Las cartas perdidas

La directora de cine española Amparo Climent, en declaraciones a Efe durante la presentación del documental "Cartas perdidas", narrada a través de cartas y cuyo argumento gira entorno a la violencia y la represión sufrida por las mujeres durante la Guerra Civil y la posguerra en la 66 edición de la Semana de Cine Internacional de Valladolid Seminci. EFE/ Nacho Gallego

«Las cartas perdidas», narra la represión y las atrocidades ejercidas a mujeres durante la Guerra Civil

Adrián Arias | Valladolid - 1 diciembre, 2021

«Las cartas perdidas», un documental que narra la represión ejercida por el bando nacional durante la Guerra Civil y la posguerra, parte de la historia de España que caló en el ideario popular a través de «las trece rosas», y que ahora nos llega a través de este filme que se estrenó en Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) porque, como dice su directora, «España está llena de rosas».

Amparo Climent, directora del documental, ha expresado que la historia de España ha «silenciado y condenado al olvido» a estas mujeres que sufrieron atrocidades «difíciles de imaginar y de abordar hoy en día», como las 17 mujeres de Guillena (Sevilla), que fueron «violadas y cazadas como animales», unas represalias que «no recibieron los hombres», señala en una entrevista con Efe.

Además, el documental incluido en la sección Tiempo de Historia de la Seminci narra a través de decenas de testimonios epistolares la represión que sufrieron muchas mujeres entre 1936 y 1945 acusadas de pertenecer al bando republicano o ser, simplemente, mujer, hija o hermana de «un rojo».

Historias de denuncias

Historias como la de Manolita del Arco, que escribió una carta de su puño y letra en la que lamentaba llevar casi una década sin ver al hombre del que se enamoró antes del Golpe de Estado o como las de Concha Carretero, que tuvo que ejercer la mendicidad tras quedar presos todos sus hijos.

Climent ha informado que se narran «historias desesperadas de mujeres que se quitaron la vida para no delatar a nadie, conscientes de que a quien nombraran acabaría muerto».

Y es que, durante la Guerra Civil y la posguerra, hubo una «represión de género», asegura la cineasta, ya que, además de sufrir en muchos casos el mismo destino que los hombres, las mujeres apresadas además tenían que hacer frente a «múltiples vejaciones», como «violaciones, rapadas de pelo o prohibiciones como guardar luto o visitar al médico».

La cinta recoge la violencia «silenciada» tanto por el Régimen como por muchas de las afectadas que durante años han guardado. Muchos años después, algunos familiares han descubierto, a través de cartas, el por qué su madre o su abuela era una persona «tan callada y retráida». También, a través de esas cartas una familia descubrió que su pariente había sido violada en la cárcel durante la contienda.

La verdad es la única manera de cerrar las heridas

El documental, producido por Pilar Sancho, busca recuperar la memoria de estas mujeres «silenciadas» por el Régimen y que tan solo conocemos el horror que vivieron a través de las misivas que mandaron a sus familiares, muchos relatos además ya atemperados por la censura.

Sin embargo, para Climent, la única manera de cerrar las heridas aún abiertas en España es con «la verdad», pues, a día de hoy «en España no sabemos el suelo que pisamos» y «es un derecho de todo ser humano saber lo que pasó», concluye.

Además de estas cartas inéditas, custodiadas muchas de ellas por las familias, esta cinta recupera la tradición popular de la época con canciones ya olvidadas, que se entremezclan con lugares emblemáticos como Belchite o Brunete, además de otros parajes franceses.