Los cineastas Javier Calvo y Javier Ambrossi y la actriz Penélope Cruz posan junto al elenco de 'La bola negra' durante la 74 edición del Festival de San Sebastián. EFE/Javier Etxezarreta
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'La bola negra', un relato antibelicista y 'queer' según sus jóvenes protagonistas
La película La bola negra ha llegado este viernes a más de 600 salas de cine en España con un trasfondo antibelicista para hablar de Federico García Lorca, la historia 'queer' en España y la Guerra Civil "de una manera más fresca y quizá con menos rencores", según ha dicho a EFE uno de sus jóvenes protagonistas, Guitarricadelafuente.
El segundo largometraje de Javier Calvo y Javier Ambrossi se ha estrenado en medio de una gran expectación, con alrededor de 150.000 entradas vendidas de manera anticipada, según fuentes cercanas a esta producción seleccionada para representar a España en los Óscar que ya ha sido premiada en el Festival de Cannes y Toronto.
Los cineastas y el elenco protagonista también han presentado en el Festival de Cine de San Sebastián este monumental filme que transcurre en tres momentos de la historia española (1932, 1937 y 2017). Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau y Carlos González (todos de 29 años) encabezan un reparto en el que figuran también Milo Quifes (25), Lola Dueñas (54), Penélope Cruz (52) y Glenn Close (79).
El cantante, cuyo nombre real es Álvaro Lafuente, debuta con este papel de Sebastián, un soldado del bando franquista. "Me cuestiono el nivel de heroicidad que tiene. Al final es un chico inocente al que le han puesto un fusil en la mano y tiene que cumplir una misión", reflexiona.
Para él, hablar "tanto de Lorca como de la Guerra Civil, como de la historia 'queer' de nuestro país eran temas muy importantes que daban mucho respeto", añade. Relatos que se han logrado plasmar "de manera muy generacional, desde un punto de vista de la gente joven, de una manera más fresca o con menos rencores", sugiere.
"Las tres historias se entrelazan para que cada uno de los personajes pueda vivir libremente"
En su caso, tenía además que componer la canción principal de la película, La nieve, que aparece en algunas quinielas como posible candidata a los Óscar.
"Curiosamente, hasta que no absorbí todas las sensaciones y toda la crudeza que atravesaba Sebastián no pude empezar a escribir la canción", algo que le ocurrió, cree, porque "justamente la nieve representa el final de un camino".
"Aparece cuando las tres historias se entrelazan para que cada uno de los personajes pueda vivir libremente, tener el coraje de que antes de que todo se acabe, antes de llegar a la nieve, ser libres", explica.
Por su parte, Miguel Bernadeu ('Elite'), se ha puesto en la piel de Rafael Rodríguez Rapún, una de las últimas parejas de Lorca, actor y secretario del grupo de teatro La Barraca. Además, era ingeniero de minas, fue jugador del Atlético de Madrid y estaba "muy politizado", recuerda Bernadeu. "Va a la guerra a luchar por su país, con unas convicciones políticas muy fuertes".
"Cuanto más estudiaba a Rafael, más me apasionaba por su persona, hay mucha gente que le tiene mucho cariño, que va a visitarle al cementerio en Santander", relata el actor, cuyo propósito ha sido hacer "honor a la vida que había tenido esta persona tan interesante, tan noble, tan curiosa". "Me encanta y me siento muy identificado por una parte de él", subraya.

El actor Miguel Bernadeau posa en la alfombra roja del Festival de Cine de San Sebastián. EFE/Javier Etxezarreta
"Es una película 'queer' y es política"
Su compañero de reparto Carlos González en la película hace el papel de un historiador que ya en el siglo XXI se conecta con hechos pretéritos. "Lo político de esta película también está en lo íntimo", dice el protagonista de Maricón perdido, también participante en series como Todas las veces que nos enamoramos y Veneno.
"Es una película 'queer' y es política, pero porque hay un arte y una poesía dentro", reflexiona.
Al salir del cine tras ver La bola negra hay una tensión que se alivia. "A mí me dan ganas de vivir más, más en paz y más tranquilo", relata, frente a "una tensión que el gay trae con él mismo, que se va transformando. Espero que esta película pueda aliviar un poco esa bola negra", añade.
Por su parte, el onubense Milo Quifes, que además de actor es escritor (publicó la novela Ultravioleta), explica que para preparar su papel leyó toda la obra de Lorca, además de la pieza de teatro de Alberto Conejero La piedra oscura, en la que se basa uno de los episodios de la película. Quifes hace el papel del protagonista de un relato inacabado del poeta granadino.
"En los ensayos había que poner las cartas encima de la mesa a la hora de contar nuestras propias verdades para ver qué nos conectaba con ese personaje que a lo mejor podía pasar por lo mismo. En mi caso, con esa verdad, con mi historia, pude construir mi personaje", explica.

El actor Milo Quifes posa en la alfombra roja del Festival de Cine de San Sebastián. EFE/Javier Etxezarreta
Los Javis: "Tenemos una necesidad de validación profunda"
"Las pelis las termina el público y esto todavía no ha pasado. Es el público quien da cierre a un proyecto", ha remarcado por su parte el codirector de la cinta Javier Ambrossi, que hasta que no se estrene la película y conozca las reacciones de la gente no quiere pensar qué camino tomarán después como creadores.
Y al igual que el poeta granadino al que rinden homenaje con este filme dijo: "Escribo para que me quieran", los directores admiten que les importa que su trabajo se aprecie.
"Yo tengo una necesidad de validación profunda desde el rechazo, desde que soy pequeño. Y estoy muy contento de haberla colocado en la creación y no tener que estar en mi vida personal buscando esa validación constantemente", ha señalado Ambrossi preguntado al respecto.
A su lado, Calvo remarca que "la validación es un motor feroz en la creación, por lo menos en nuestro caso" y que les ha llevado hasta donde están y les ha hecho "aprender mucho". Aunque "algún día molaría soltarla", reconoce también.
En todo caso, como añade Calvo, "si nosotros pensáramos en llegar a todo el mundo con cada cosa que hacemos, nunca habíamos hecho una serie sobre una representante de 50 años interpretada por un chico gay de 30", en referencia a Paquita Salas.
Consideran que esta película es "continuista" con lo que han hecho hasta ahora, también con producciones como La Mesías o La llamada. "Nuestro público ha crecido con nosotros y la gente sabe que vamos a hacer cosas que les van a emocionar, pero nunca se esperan por dónde vamos a ir", reflexiona Calvo.

Los cineastas Javier Calvo (d) y Javier Ambrossi posan en el Festival de Cine de San Sebastián. EFE/Javier Etxezarreta
Un viaje emocional
Al público que va a acudir a los cines a ver La bola negra Ambrossi le recomienda que se olvide de todo lo visto o leído. "Cuando hay algo que tiene mucho movimiento, todo el mundo quiere formar parte y poner su capa de significado. La película la hemos escrito Javi y yo", recuerda.
Para él, es una película "para todo el mundo" con componente política y social, pero también es de entretenimiento y divertida. "Es una película de amor universal, una película de guerra, una película de investigación. La gente se va a encontrar un lugar seguro en esa butaca y durante un rato los personajes le van a llevar a sitios diferentes".
Según Calvo, es "un viaje desde el primer plano, en el que una mujer está lavando a un niño en una palangana, hasta el último, en el que Guitarrica está arrodillado en un acantilado" y se pasa "de la palangana al mar, de la bola negra a la nieve, de la oscuridad a la luz".
Sobre adónde se van a dirigir después de La bola negra, Ambrossi quiere recibir el sentir de la gente para ver por dónde orientarse. "Tenemos muchísimas ideas, muchas cosas que hacer en común. De hemos estamos incluso escribiendo otra peli", comenta.
Pero hasta que no perciban las reacciones de los espectadores no podrán saber si temas que llevan tiempo intentando expresar deben ya darse por concluidos.
"A veces pasa que hay temas que llevas intentando expresar desde hace 10 años y no consigues hacerlo bien, mientras vas saltando de proyecto en proyecto. Pero cuando sientes que ese tema ya ha quedado claro, lo cierras, por no repetirte. Entonces necesitas el 'feedback' de la gente para saber cómo orientar lo siguiente", explica.