fútbol femenino Colombia

Linda Caicedo jugadora de la selección sub-20 de Colombia. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

La profesionalización del fútbol femenino en Colombia, una tarea a medias

Jorge Gil Ángel | Bucaramanga (Colombia) - 31 agosto, 2022

La liga de fútbol femenino colombiana no se jugará en el segundo semestre de 2022 por la poca asistencia en los partidos y la falta de interés de los patrocinadores, según los directivos, y pese a que la selección femenina de Colombia ha firmado una Copa de América Femenina brillante.

En el campeonato continental, la selección cafetera se alzó como subcampeona y logró la clasificación a los Juegos Olímpicos de París 2024 y al Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023.

Pese a ello, la liga no se reanudó porque, unido a lo económico, solo cuatro de los 38 equipos que forman la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) tenían interés.

«Hemos hecho un esfuerzo inmenso para jugar una liga femenina en el segundo semestre. No se pudo porque primero porque estamos encima de eso, tenemos un tiempo limitado para que los clubes puedan participar. Además, estamos saliendo de una pandemia, así sea un campeonato corto no es fácil en este momento», ha dicho en una entrevista con Caracol Radio el presidente de la Dimayor, Fernando Jaramillo.

Sin competir el resto del año

La noticia ha caído como un baldado de agua fría para muchas de las futbolistas que se quedaran sin competir oficialmente en lo que resta del año o tendrán que hacer una preparación sin partidos de liga para la Copa Libertadores Femenina, programada para octubre y en la que el país estará representado por América de Cali y Deportivo Cali.

La pugna entre directivos y futbolistas viene desde hace varios años, pues las jugadoras valoran que el país tenga una liga profesional desde 2017 pero lamentan que no puedan jugar todo el año.

En muchos casos, las profesionales tienen que dedicar el resto del año a otras actividades para poder mantener a sus familias.

Para la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro), el torneo de este año «duró solo 107 días (tres meses y 16 días), lo que no permite que las futbolistas puedan desarrollar una carrera profesional, ni puedan acceder a unas condiciones laborales que les permitan tener contratos de mayor duración, que a su vez les garanticen un ingreso digno y permanente, como lo tienen los hombres».

La Asociación ha considerado además que el hecho de que no se haya jugado un campeonato en el segundo semestre evidencia una falta de planeación que «va en contra del desarrollo y la verdadera profesionalización de las mujeres futbolistas».

Unidas por el cambio

En los actos protocolarios del partido de la primera jornada del Grupo A de la Copa América Femenina, las jugadoras colombianas alzaron los brazos para protestar por el anuncio de que no se iba a jugar la liga femenina.

Luego han publicado en sus redes sociales un video en el que aparecen todas con los brazos en alto y que acompañaron con un mensaje.

«Hoy nos unimos por el cambio. Aunque nos faltan garantías, nos sobra amor a esta camiseta, por eso nos unimos con la ilusión del trabajo en equipo, de la equidad en las condiciones de trabajo y competencia, de las decisiones concertadas y de un futuro brillante para todos los que hacemos parte del FutFem», han expresado en el texto.

Futuro incierto

Justamente Daniela Montoya, quien juega en el Junior de Barranquilla y que a sus 31 años es la capitana del equipo cafetero, ha dicho a periodistas que «en todo el país quieren ayudar el fútbol femenino por los logros» que han obtenido como la clasificación a los Juegos Olímpicos de París 2024 y la Copa del Mundo de Australia y Nueva Zelanda 2023.

«Sé que el próximo año ya va a ser una competencia larga y eso es fundamental para todas nosotras, las que estamos aquí en Colombia y para las que están afuera, que también se van por esa misma razón», ha expresado la capitana colombiana.

Montoya considera necesario que se juegue constantemente porque eso es lo que necesitan las «próximas generaciones», que haya «oportunidades» y una «ilusión de poder ser profesionales«.

Por ahora, el futuro de las jugadoras colombianas es incierto. Mientras que las celebraciones por lo conseguido en la Copa América Femenina continúan, las expectativas de que haya una liga más larga, con mejores condiciones para las jugadoras, es apenas una promesa que ellas esperan que se cumpla pronto.