Afrolatina Harvard

Fotografía cedida por Medhin Paolos donde aparece Lorgia García Peña, una experta en estudios étnicos nacida en República Dominicana.

«Excluida en el día a día»: La vida de una afrolatina en Harvard

Alejandra Arredondo | Washington - 7 septiembre, 2022

En su primer día como profesora en Harvard, un vigilante le preguntó a la afrolatina Lorgia García Peña: «¿Qué hace aquí?». «Aún no me conoce», pensó ella, pero cuando tuvo que responder lo mismo otras muchas veces, mientras sus compañeros blancos recibían un «buenos días», ella entendió que era víctima de racismo.

El mismo racismo que la acabó alejando de la institución. Así lo asegura  García Peña en su libro «Community as Rebellion», en el que detalla su paso por la prestigiosa universidad, que en 2019 le negó un puesto permanente.

La académica, nacida en República Dominicana, cuenta cómo durante los seis años que estuvo en la universidad esa sensación de otredad se cristalizó en la decisión de no darle una plaza para la que estaba encaminada.

La exclusión de una afrolatina en Harvard

«Te sientes excluida en el día a día. Esa era mi experiencia en Harvard: siempre se cuestionaba mi derecho de estar o mi posición dentro de la universidad», ha contado a Efe esta experta en estudios étnicos.

En el libro, que busca ser una guía para las mujeres racializadas en el mundo académico, la dominicana cuenta cómo fue tratada en su paso por una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos y del mundo.

Durante esos años recibió insultos racistas y machistas en numerosas ocasiones. Una vez incluso, en 2016, dos hombres le lanzaron un café caliente encima, mientras gritaban «construyan el muro», una frase popularizada por el expresidente Donald Trump en referencia al muro fronterizo con México.

García asegura que la universidad rechazó darle un puesto permanente «por racismo, por discriminación, por miedo a los cambios».

Al ser consultada por Efe, Harvard no quiso responder a estas acusaciones.

La resistencia dentro de la academia

«Hay todavía mucha resistencia dentro» del mundo académico a que se hable de personas que pertenecen a minorías «como productores de conocimiento» en vez de como objetos de estudio, lamenta García.

Y es que, a pesar de que en las instituciones de educación superior ha aumentado el número de estudiantes de grupos minoritarios en EE.UU., el cambio no se ha visto reflejado en el profesorado.

En el otoño de 2020, casi tres cuartos del cuerpo docente de las universidades en EE.UU. eran personas blancas. En contraste, solo un 3 % del profesorado eran hombres o mujeres hispanas, otro 3 % hombres negros y un 4 % mujeres negras, según los últimos datos del National Center for Education Statistics (NCES).

Por su parte, un 21% de todos los estudiantes de pregrado en 2019 eran hispanos y un 12,6 % afroestadounidenses, de acuerdo con el último informe disponible del NCES.

Estos datos clasifican a las minorías en personas asiáticas, negras, hispanas y nativas americanas, por lo que no se puede saber con exactitud el porcentaje de personas afrolatinas como García.

Harvard, «doble moral»

El libro de Lorgia García Peña sale a la luz el mismo año en que la Universidad de Harvard ha hecho propósito de enmienda por otra cuestión racista cuando anunció un fondo de 100 millones de dólares para abordar su complicidad con la esclavitud durante casi 150 años.

En su conversación con Efe, la profesora consideró que muchas universidades como Harvard tienen «doble moral» en lo que se refiere a la diversidad.

Por un lado, dice, toman medidas que aparentemente promueven la diversidad, el activismo y la crítica social, pero «cuando esto se traduce en cuestionar los sistemas de exclusión y racismo que afectan a los estudiantes, ahí les gusta menos».

Para combatirlo, propone «dar un espacio central» al conocimiento y la historia de los pueblos no europeos, a los que se sigue tratando como «folclóricos o en una nota al pie» de página.

«Lo que tiene que pasar en la educación es un cambio radical de cómo miramos los saberes y de cómo nos centramos en lo que hemos dejado por todo este tiempo al margen», recalca.

Académicas que enseñan desde sus vivencias

El caso de García no es el único de este tipo que se ha conocido en los últimos tiempos.

A mediados de 2021 la Universidad de Carolina del Norte negó la permanencia a la periodista Nikole Hannah-Jones, también una mujer negra. Hannah-Jones ganó el premio Pulitzer en 2020 por su trabajo «The 1619 Project», que explora el legado del racismo institucional en EE.UU.

Al recordar este caso, García señaló a Efe que «la expectativa es que las personas que se dedican a la academia vivan en una especie de torre», pero para personas como ella y Hannah-Jones «es imposible separar» lo que les interesa estudiar de sus vivencias, asegura.

Después de que venciera su contrato en Harvard, García aceptó un puesto en la Universidad Tufts, en Boston. Allí es ahora rectora del Departamento de Estudios en Raza, Colonialismo y Diáspora.