Suscríbete a nuestra newsletter "Sin permiso"
Maruja Torres: "Es un momento ilusionante con los jóvenes y no quiero que me lo quite nadie"
La escritora y periodista Maruja Torres (Barcelona, 1943) se ha puesto al frente de todas las batallas, desde fuera y desde dentro del periodismo y reporterismo donde comenzó en 1964. Activista, feminista, desde 1987 ha ido denunciando la situación del pueblo palestino. En Panamá, en 1989, tuvo que ver como mataban a tiros a su compañero fotógrafo Juantxu Rodríguez, y es una gran enamorada de el Líbano, donde llegó por primea vez como corresponsal en los 80.
Ahora, que acaba de publicar Cuanto más gente me jode, más buenos momentos tengo (Temas de hoy), ve "encantada" cómo los jóvenes se han movilizado y han acampado en la Puerta del Sol de Madrid para protestar por la situación de la vivienda en España. "Me genera una gran ilusión y no quiero que me la quiten. Hay que luchar cada uno de la manera que pueda. Que es una versión, digamos mucho más bonita, de el que pueda hacer que haga", dice la autora en una entrevista con Efeminista, en la que también muestra su preocupación por la involución y la perdida de derechos para las mujeres y el colectivo LGTBIQ+.
"Han dejado entrar a los fondos buitres como el que abre el portal a Drácula"
Pregunta.- ¿Cómo estás viviendo está situación que se ha dado desde el desahucio de Mari Carmen y esta acampada en Sol?
Respuesta.- Me encanta que haya esa acampada, me encanta que los jóvenes se movilicen, me encanta que lo hagan en defensa de una persona mayor, en defensa de todos. Yo vivo de alquiler, me han subido, pero me lo puedo permitir porque es una empresa razonable, quiero decir, pero el futuro es espeluznante si no se hace algo. Han dejado entrar a los buitres estos, como el que abre el portal a la Drácula, y están en todas partes. No solo a nivel de vivienda. Es un capitalismo salvaje. Veremos cómo acaba, veremos si conseguimos algo, bastante, o que sea lo suficiente, no pido imposibles. Los fondos buitres tienen que tener el paso frenado.
P.- ¿Tú estarías ahí durmiendo si fueras más joven?
R.- Claro, y a mí me tocó la época de los caballos y los grises, no se acampaba entonces. Se hacían huelgas, pero poquitas también. hacíamos manifestaciones, más que nada, y corríamos
P.- También da otra imagen de los jóvenes de los que se decían, según encuestas, que eran más reaccionarios y que, incluso, algunos añoran el franquismo
R.- Está es otra gente joven, siempre ha habido lo mismo, siempre ha habido un gran facherío, más o menos oculto, según la época, sobre todo desde Esperanza Aguirre, concretamente en Madrid, y esa idea de que cada uno sea un pequeño propietario de algo y tenga miedo a perderlo, y alabar no pagar impuestos, en Madrid y en toda España; pero otra gran parte ha tirado la locomotora para adelante, quiero decir. Me alegra mucho que ahora estén los jóvenes que, además, tienen un discurso político bien articulado. Estoy muy estoy orgullosa, como si fueran mis nietos.
P.- ¿Y te gustaría reportajearlo, hablar de ello?
R.- Claro, pero para eso necesitaría ser joven. Ni siquiera en el 15 M pude estar yo con con las fuerzas suficientes. Además, considero que en este momento hay muy buenos y muy buenas reporteras y reporteros que puede hacerlo. Lo importante es que las empresas no no se dediquen a estropearlo, porque tenemos también la experiencia de la prensa de derechas, que está muy subvencionada y se dedica a envenenar, como han envenenado con los inmigrantes de Ceuta, como envenenan todo lo que toca. Con la mentira que está convertida ahora mismo en el problema. Pero sí hay que estar con plaza y es tan bonito. Produce mucha ilusión y no quiero que de momento me la quite nadie.

La escritora y periodista Maruja Torres acaba de publicar 'Cuanta más gente me jode, más buenos momentos tengo', durante una entrevista con Efeminista. EFE/ Ballesteros
Un libro sobre los buenos momentos, el amor a los amigos
P.- Pues ilusión también hay en este nuevo libro tuyo Cuanto más gente me jode, más buenos momentos tengo (Temas de Hoy), que es continuación de Cuanta más gente se muere más ganas de vivir tengo. Un nuevo libro sin nostalgia y que va un poco entre la crónica, la biografía, las memorias, los viajes, guerras, amigos, y tu visión del mundo.
R.- Es un libro de crónicas efectivamente, columnas, libro de viajes... Es un poco mi forma de ser. A diferencia del libro anterior, que era como una resistencia a la vejez y contaba cómo resistía, éste es sobre los buenos momentos, y de ver que la aventura continúa, mientras pueda, porque las promociones cada vez me cansan más. Bueno, siempre puede ir en sillita de ruedas eléctrica. Lo que es verdad, es que en este libro está el mucho amor de los amigos.
Con 83 años puedo decirlo que amo a mis amigos, a los están vivos y a los que están muertos. Que hemos tenido en el último año un par de pérdidas grandes (en referencia a Soledad Gallego Díaz y a la también periodista Julia Luzón).
P.- Una parte central del libro está dedicado al viaje que hiciste las navidades de 2025 y enero del 26 al Líbano con tus amigos los periodistas Javier Espinosa y Mónica G. Prieto, a los que les dedicas el volumen.
R.- Yo pensé que no volvería al Líbano nunca más porque mis condiciones físicas no son las más adecuadas y es un país en cuesta. Pero cuando Javier y Mónica, y sus hijos Yeray y Nur, que fuimos vecinos en en Beirut, y que son excelentes periodistas, me dijeron que me llevaban, pues fue maravilloso, porque éramos dos generaciones de periodistas y los chicos aprendiendo en los lugares en donde ellos habían nacido, porque Yeray nació en Cisjordania, y Nur, en Beirut.
"Tengo miedo al retroceso. Miedo a dejar un mundo peor que en el que yo nací"
P.- Fuiste muy valiente, con este viaje, ¿no?
R.- Yo es que ya no siento nada, cariño. Desde que la derecha vuelve a todas partes, yo tengo miedo al avión, yo no tengo miedo a los coches, yo no tengo miedo ni siquiera a las enfermedades. Tengo miedo al retroceso, tengo miedo a dejar un mundo peor que en el que yo no nací. Nací en el 43, después yo intenté, junto con otros, que mejorara y sí salimos adelante. En este viaje conducía Javier, que conduce como un libanés, y eso es lo mejor que se puede hacer en el Líbano, conducir como un libanés, y yo iba con cara de sonrisa, todo el rato, tratando de recuperar con la piel todo lo que podía, asombrándome de lo que estaba cambiado y era muchísimo, pero disfrutando de los amigos de allí y de los atardeceres de allí que siempre me han cautivado.
Las puestas de sol increíbles y eso es lo único gratis que queda, creo. Y, sobre todo, me pude subir a la noria. Mi noria de Beirut, donde me dije: Si me muriera ahora no me importaría. Esto la metáfora de la vida, la noria. Siempre uso la noria porque ya en Mujer en guerra también la sacaba.
"En la puerta del Sol se está intentando cambiar el futuro"
P.- ¿Cómo está la situación allí?
R.- Los israelís quieren garantizarse el sur de el Líbano y si pueden más arriba. No necesitan excusa, lo hacen porque les dejan, porque se les permite. No soporto a la Unión Europea, Naciones Unidas va sacando cosas pero no la hacen ni puñetero caso. Yo fui por primera vez a a Palestina en cuando la primera Intifada en el 87 y estaba mucho mejor que ahora. La falta de alimentación que hay en Gaza, y la la muerte es constante. Les están haciendo la vida imposible
Pero quiero dar un mensaje positivo, porque es verdad, sí lo repito, el futuro no está escrito. El futuro lo podemos cambiar. En la puerta del Sol se está intentando. Esa acampada es un intento de cambiar el futuro. Deberíamos estar todos allí.
P.- Hay un momento muy reaccionario en el mundo, pero tú dices que la vida ha ido mejorando siempre
R.- Si, lo digo porque ha mejorado mucho la ciencia, las microoperacciones, que puedas seguir viendo... Todo esto está muy bien, pero cuando nos quiten la seguridad social, ¿de qué nos va a servir? Lo que necesitamos es un mundo regido por reglas basadas en el derecho, en los derechos y en las leyes. Y que no lo sean los jueces los que dictan las leyes, que sean los que las aplican, que es distinto. Pero hay una España rancia que huele a polilla, huelen a sacristía y huelen a eso, a requiebro.
Y esa España repugnante, quieren su chiringuito, quieren lo suyo, y y no nos van a dar nada y, nos van a quitar mucho, sobre todo, a las mujeres y al colectivo LGTBIQ+
Pues esperemos. En dentro de del libro, no quería terminar también los los viajes tuyos, París, Mallorca. Hacemos un inciso y me chumbo Total. Échale ahí, toma. Ah, sí, la tengo aquí.
"El futuro no está escrito. Hay que luchar cada uno en la manera que pueda"
P.- En el libro hablas de viajes también a Mallorca, donde Miquel Barceló te hizo un retrato; de Oviedo, de Asturias -donde te acaba de hacer Hija Adoptiva-, de Mallorca, o de París, o de donde encuentras la belleza o de tu punto vital...
R.- Hablo de la alegría de vivir, de tener esa familia de amigos que tengo, y por otro lado, la belleza pues a veces cuando salgo de la peluquería, que la tengo en el barrio de Salamanca, esos cinco minutos mientras espero el taxi en la acera son demoledores ética y estéticamente y casi te diría que éticamente, ese Madrid me repugna. Pero cuando bajamos por Goya y atravesamos la Castellana ya digo: Qué bonitos están los árboles. Me fijo en lo que es bonito.
Pero claro, la belleza para mí son los atardeceres en el Líbano, en Beirut, sobre todo. Y pasear por Asturias, de donde soy Hija Adoptiva. Cuando llego a Oviedo y salgo con mis amigos, y a los pueblitos con esas matas de árboles, ese ese esa lujuriosa naturaleza, son momentos de belleza que atesoro y los tengo en mi memoria, mientras me quede memoria.
El futuro no está escrito. Hay que luchar. Hay que luchar cada uno de la manera que pueda. Que es una una versión, digamos, mucho más bonita de que 'el que pueda haga'.