Rocío Vidal ciencia

Portada del libro "¡Eureka!: 50 descubrimientos científicos que cambiaron el mundo", escrito por la divulgadora científica y youtuber Rocío Vidal. Foto: Plan B

La divulgadora científica Rocío Vidal: La ciencia ayuda a crear pensamiento crítico

Marta Bieto Massip | Barcelona - 7 marzo, 2021

A través del libro «¡Eureka!: 50 descubrimientos científicos que cambiaron el mundo» la divulgadora científica y youtuber, conocida como La gata de Schrödinger, Rocío Vidal reivindica la necesidad de divulgar la ciencia para crear pensamiento crítico.

Recién salido del horno, «¡Eureka!» (Plan B), es un libro divulgativo en formato noticia en el que la autora transporta al lector como espectador privilegiado hasta los grandes hallazgos científicos de todos los tiempos: la vacunación, la higiene, la penicilina, los antibióticos, etc.

A partir de anécdotas increíbles, información contrastada y datos asombrosos, el lector vive en primera persona las noticias de cada uno de los cincuenta que lo componen.

Rocío Vidal es periodista, publicista y tiene un máster en Comunicación Científica por la Universidad de Barcelona. Fundó el canal de YouTube La gata de Schrödinger (498.000 suscriptores), a través del cual difunde contenido sobre ciencia y pensamiento escéptico con un marcado toque de humor y crítica social.

Con sus vídeos también intenta fomentar la curiosidad del público, tratando temas como la religión o la conciencia social y ambiental, entre otros.

«¡Eureka!», reportaje de la historia de la ciencia

Pregunta.- «¡Eureka!» es un viaje en el tiempo vivido en primera persona con cada hallazgo científico, ¿cómo surge la idea para escribir este libro en un formato de periódico histórico?

Respuesta.- Surgió conjuntamente con mi editor, quien me propuso hablar de ciencia en la situación en la que estamos. Necesitamos entender la ciencia y el por qué hemos pasado lo que hemos pasado y cómo hemos llegado hasta aquí. Mi idea fue hacerlo de manera original, como si fuera un reportaje de la historia, en modo noticia. Como periodista, también quería aportar mi punto de vista. Así, entre los dos, surgió la idea.

P.- En la introducción del libro explicas que algunas noticias de la Antigüedad no se han añadido por la imposibilidad de obtener datos medianamente verídicos, ¿cuánto tiempo has invertido en investigar cada descubrimiento?

R.- Investigar cada suceso lleva mucho tiempo pero por suerte he podido contar con la ayuda de Luis Cortés Briñol, documentalista del libro. Hacíamos las noticias entre los dos, cada una de ellas conlleva mucho trabajo detrás. Si hoy en día, que lo tenemos todo a un clic en internet ya falta documentación, imagínate cuando hablamos de noticias del año 1800. Cuesta muchísimo encontrar información fiable y por eso estuvimos unos 3 o 4 meses solo para investigar y recopilar toda la información.

P.- ¿Por qué «¡Eureka!»? (en griego ¡Lo he descubierto!)?

R.- La exclamación Eureka es la que pronunció Arquímedes tras descubrir el principio de Arquímedes. También representa cuando, de repente, te viene una idea. Pero también refleja que esto es una pequeña, muy pequeña parte de lo que es la investigación científica y eso es lo que muestra el libro. Hay muy pocos Eurekas o si hay, a lo mejor es por suerte o después de décadas de investigación. Hay tantos eurekas como descubrimientos científicos.

Científicas silenciadas

P.- El formato del libro es como un periódico repleto de noticias de todas las décadas, ¿cómo te inspiraste para hacer cada noticia?

R.- Comentábamos con Lluís: ‘A ver, si esta noticia hubiera salido hoy en día ¿Qué destacaríamos, cómo la titularíamos?’. Y después lo decidíamos. Por ejemplo, ha habido tantas mujeres silenciadas en muchos descubrimientos científicos. Ya está bien. Queríamos darles la voz que no tuvieron a lo largo de la historia. Así que esta fue una condición, destacar las mujeres que en su momento estuvieron silenciadas.

P.- Mujeres científicas que fueron silenciadas, ¿crees que, con el paso de los años, está habiendo un cambio en la relación de la mujer y la ciencia?

R.- Ha mejorado mucho la cosa pero sigue habiendo situaciones en las que la mujer está discriminada o tiene más difícil llegar a donde un hombre. Todavía hay mucho que hacer. Siguen habiendo mujeres a la sombra de hombres porque, al final, hay ciertas estructuras que cuesta mucho cambiar. Sin embargo, cada vez hay más mujeres científicas que están haciendo cosas increíbles y creo que, poco a poco, la cosa se irá equilibrando.

P.- En cuanto a la divulgación científica, ¿crees que ahora mismo se hace correctamente?

R.- Es verdad que con la pandemia todo el mundo ha hablado de ciencia, lo que antes no se hacía o no se hacía tanto. Pero, por suerte, hemos valorado la importancia que tiene la ciencia porque necesitábamos información científica a diario, y la necesitábamos rápido. Nos hemos puesto a comunicar la ciencia de una manera más inmediata, más actual y con más cuidado. Pero la ciencia también necesita de un reposo y por eso hay titulares como: «Se ha descubierto esto», pero luego no; artículos científicos que luego no van a ningún sitio.

La ciencia necesita calma.

Importancia de la ciencia para el pensamiento crítico

P.- A raíz de la pandemia, ¿hay una sobreinformación de ciencia ahora mismo?

R.- Una sobreinformación no, pero hay que resaltar la información de calidad. Cada vez hay más comunicación especializada en los medios, divulgadores de lo que quieras haciendo ciencia y, además, también hay un control público de lo que se divulga. Si cometes un error, nadie te lo perdona. Que hay información de calidad, estoy segurísima.

No obstante, siempre existirán los opinadores, gente que habla sin saber. En esta situación es muy delicado porque estamos jugando con la información y la educación científica de la gente. Como con las vacunas o las mascarillas: es importante hacerlo con rigor, porque, si no, estás creando una desconfianza que después es muy difícil de recuperar.

P.- La educación científica, ¿cómo debe mejorar?

R.- La cultura científica es importantísima. Yo creo que no se valora suficientemente la utilidad que tiene para nuestro día a día. Evidentemente, es superimportante aprender ecuaciones, pero para nuestra utilidad, para nuestro pensamiento crítico y más en la sociedad de ahora, es importante integrar la ciencia en el resto de nuestra educación. La ciencia ayuda a poder discernir y saber decir: cuáles son las fuentes, dónde está eso, por qué lo dicen, cuál es la metodología… ayuda a un pensamiento crítico, que tanta falta hace.

Lo que necesitamos es que la ciencia forme más parte del sistema, que se comunique y que haya colaboraciones de las universidades con los divulgadores, con los científicos que quieren divulgar su propio contenido.