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Collage de documentos recogidos en el proyecto transmedia 'De aquellos polvos', que recupera la memoria de las supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer.

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'De aquellos polvos', un proyecto transmedia que recupera la memoria del Patronato de Protección a la Mujer

Laura de Grado Alonso | Madrid - 7 octubre, 2026

Testimonios de supervivientes, documentos, fotografías, prensa de la época, entrevistas con investigadoras y piezas experimentales conviven en De aquellos polvos, un proyecto transmedia de la creadora Helena de Llanos que, tras tres años de investigación, recupera la memoria del Patronato de Protección a la Mujer y analiza los mecanismos de control ejercidos durante décadas sobre los cuerpos y la sexualidad de las mujeres.

"Lo que intento es dignificar sus historias y dignificarlas a ellas. Creo que proyectos como este también pueden contribuir a la reparación, a dignificar las historias personales y a mostrar, cuando se ponen todas juntas, que no son historias aisladas", explica De Llanos durante una entrevista con Efeminista.

El proyecto se presenta este 7 de octubre, a las 19:00 horas, en el Ateneo La Maliciosa de Madrid, en un encuentro en el que De Llanos conversará con el público y con la periodista Andrea Momoitio sobre las formas de escuchar, recopilar y hacer públicos los testimonios de las mujeres y sobre la responsabilidad que implica trabajar con la memoria. La fecha coincide con el aniversario del 7 de octubre de 1941, cuando se publicó en el BOE el decreto firmado por el dictador Francisco Franco que reestructuró y dio origen formal al funcionamiento del Patronato de Protección a la Mujer.

El Patronato de Protección a la Mujer fue una institución pública dependiente del Ministerio de Justicia que funcionó entre 1941 y 1985. Creada durante el franquismo y mantenida durante la primera década de la democracia, permitió la privación de libertad y el internamiento de decenas de miles de adolescentes y jóvenes por ser consideradas "caídas", "descarriadas" o "moralmente peligrosas".

Ochenta y cinco años después de ese 7 de octubre de 1941, según explica De Llanos, lo que inicialmente iba a ser un documental terminó creciendo hasta convertirse en un proyecto autoral y multidisciplinar situado en el cruce entre la antropología, el periodismo, la historia y las artes.

Los testimonios de varias supervivientes del Patronato reunidos en una web

La web reúne los testimonios extensos de varias supervivientes del Patronato, que han participado además aportando fotografías, documentos y otros materiales personales, junto con una hemeroteca, entrevistas a especialistas y apartados dedicados a cuestiones como la sexualidad o la maternidad de Peñagrande.

También incorpora propuestas de carácter más experimental, como Desastre, que permiten a la autora alejarse de una reconstrucción histórica lineal para trabajar sobre la memoria, sus vacíos y sus contradicciones.

"Son personas, no son números", reivindica De Llanos, que explica que uno de sus objetivos era evitar reducir sus experiencias a unas pocas frases y ofrecer a cada una de ellas un espacio propio en el que contar su historia con amplitud.

Las entrevistas audiovisuales, algunas de casi una hora o más, conservan también repeticiones, lagunas, silencios y contradicciones que forman parte del propio ejercicio de recordar. Entre las voces centrales del proyecto están las de Pauita Beltrán, Mariaje López, Paca Blanco, Rocío Paso Jardiel, Fátima Díez, Mariona Roca, Pilar Dasí Crespo, Maria Forns, Consuelo García del Cid, Socorro Sánchez-Migallón, Loly Benito, Churra de Arana, Elena Fernández Cebrián, Sudana Cintado Franco, Araceli Navarro Rosell, Ramona Giménez Vallés, Cristi Sáez y Kris Andueza Sánchez

También hay entrevistas con investigadoras como Andrea Momoitio, Carmen Guillén, Marta García Carbonell, María Palau Galdón, Pilar Iglesias y Marina Freixa.

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Tres años para reconstruir una historia de represión silenciada

De Llanos llegó a la historia del Patronato en 2022, durante la presentación en el Teatro del Barrio de Lunática, el libro en el que la periodista Andrea Momoitio reconstruyó la historia de María Isabel Gutiérrez Velasco.

"Yo creo que voy a la presentación de un libro y lo que me encuentro es a Consuelo García del Cid y Loli Benito, que nos cuentan su experiencia", recuerda. "Me atravesó muchísimo y dije: 'Yo tengo que hacer algo con esto'".

"La historia del Patronato me atravesó porque tiene que ver con nosotras hoy. De allí venimos, todo eso está en nosotras y nos atraviesa. Cuanto más lo comprendamos, más posibilidades tendremos de deconstruirlo y de vivir de otra manera", añade.

A partir de entonces comenzó un proceso que define como "largo, lento y reposado", en el que fue profundizando en la documentación, conociendo a supervivientes y tratando de comprender una institución cuya dimensión, sostiene, no puede abordarse desde explicaciones simplificadoras.

Muchas mujeres fueron encerradas en el Patronato sin haber cometido delito alguno, sin juicio y sin posibilidad de defensa, por motivos relacionados con su conducta, su sexualidad, conflictos familiares o simplemente por no ajustarse al modelo de mujer impuesto por el nacionalcatolicismo. Dentro de los centros, la disciplina se ejercía mediante el silencio, la humillación, los insultos, los castigos físicos y la anulación sistemática de cualquier forma de pensamiento crítico.

La sexualidad como uno de los ejes del control

Una de las líneas centrales de De aquellos polvos es, precisamente, el control de la sexualidad femenina. Según De Llanos, el modelo franquista reducía el cuerpo de las mujeres a una función fundamentalmente reproductiva.

"La sexualidad era meramente reproductiva. El cuerpo de la mujer tenía como objetivo traer nuevos individuos a la patria", explica.

A esa visión se sumaba, añade, una estricta división moral que clasificaba a las mujeres en función de su adecuación a un ideal de pureza y obediencia. "Todo se articuló en torno a la dicotomía santa-puta. No había más", resume.

Cualquier conducta que desbordara esos límites podía ser juzgada, vigilada o castigada.

El proyecto intenta, sin embargo, no construir un relato centrado exclusivamente en la represión. De Llanos reivindica también las "grietas" y aquellas experiencias que muestran que incluso dentro de ese contexto existieron mujeres que exploraron su deseo y su sexualidad al margen de las normas oficiales.

Entre las investigaciones recuperadas cita la del médico Ramón Serrano Vicens, que entre las décadas de 1930 y 1960 recogió testimonios sobre la masturbación, el lesbianismo, las relaciones sexuales fuera del matrimonio o el placer dentro de las relaciones de pareja.

"Me reconforta mucho pensar que había un montón de mujeres que también disfrutaban de su sexualidad", sostiene De Llanos.

Memoria y reparación a las víctimas del Patronato

La autora considera, además, que conservar y contar estas historias puede contribuir a una reparación todavía pendiente. Aunque en los últimos años se han dado pasos para reconocer institucionalmente lo ocurrido, De Llanos considera que el proceso sigue siendo "insuficiente" y que recuperar los nombres y las experiencias concretas permite mostrar que no se trató de episodios individuales o aislados

"Lo que intento también es dignificar sus historias y dignificarlas a ellas", insiste.

Las supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer llevan meses denunciando que continúan sin recibir sus expedientes completos pese al compromiso público asumido por diversas congregaciones religiosas el pasado 9 de junio de 2025 para facilitar la documentación a las mujeres que estuvieron internadas.

El proyecto, financiado por el Instituto de las Mujeres, se presenta además como una herramienta abierta y de uso libre. Sus materiales pueden consultarse y compartirse tanto para investigaciones como para fines educativos, algo que De Llanos considera especialmente útil para acercar esta historia a generaciones más jóvenes.

El propio título del proyecto, cuenta, remite al refrán "de aquellos polvos, estos lodos" y apunta a otra de las ideas que atraviesan toda la investigación: las conexiones entre aquellos mecanismos de control y los que pueden seguir operando en el presente.

Por eso propone recorrer la web de forma pausada y establecer conexiones entre unos testimonios y otros, entre la documentación histórica y las experiencias personales y, especialmente, entre pasado y presente.

"No pensemos que esto era el ogro del pasado", advierte, porque los mecanismos que indican a las mujeres "por dónde ir y por dónde no ir" pueden transformarse y sobrevivir bajo otras formas.