Cristina Fallarás, en su último libro: Juana no estaba loca, la expoliaron como a Britney Spears

Lara Malvesí | Barcelona - 16 marzo, 2022

Tras la publicación de su última novela sobre Juana de Castilla, la periodista y escritora Cristina Fallarás asegura que la famosa reina «no estaba loca», sino que su historia «es la del maltrato económico» que sufren aún hoy muchas mujeres, como la propia Britney Spears.

«Leía sobre Juana y veía a Britney. No solo le quitan todo diciendo que está loca, sino que se aprovechan y la siguen haciendo reinar mientras se encargan de gestionar su dinero. ¿Cuántas veces pasa eso sin que nos demos cuenta? En el caso de Juana es evidente. Juana no estaba loca en absoluto», explica Fallarás (Zaragoza, 1968) en una entrevista con Efe.

Con La loca (Ediciones B), no ha querido hacer «una novela histórica», sino explicar la historia nunca contada de Juana I de Castilla, una de las muchas figuras femeninas despreciadas por el discurso histórico del patriarcado, un ejercicio que ya hizo en su último libro sobre María Magdalena.

Una violencia vigente

«Al estudiar la figura de Juana I de Castilla, se me hizo evidente de forma abrumadora cómo la violencia que sufrió es literalmente exacta a la que seguimos viviendo las mujeres en la actualidad, cómo nada ha cambiado a lo largo de los siglos. A la vez, descubrí que la historia de Juana ‘La Loca’ dista mucho de aquella que se nos ha relatado», cuenta sobre el libro.

«Se empieza por aislar a la mujer de su familia, de sus amigos, luego llega el maltrato también físico, y luego la declaran loca y le aplican maltrato económico quitándole todo lo que tiene», explica Fallarás.

En el libro se recuerda que la reina de Castilla, durante más de cincuenta años, estuvo encerrada y apartada de todo poder, primero por orden de su padre y, más adelante, de su propio hijo. La autora asegura que antes de escribir pensó: «¿Cuál es la mujer de la que sabemos menos?» Llegó a la conclusión de que esa era Juana, un nombre inseparable del complemento la loca.

Y que se haya dedicado tan poco tiempo por los historiadores a estudiar quién fue realmente Juana I de Castilla demuestra un maltrato también «académico» de una historia «que cuentan ellos».

En la revisión feminista de las leyendas que han sobrevivido de la reina, a la que se encerró en Tordesillas y se «azotó y obligó a comer a la fuerza», destaca la del amor romántico y que ella, «ciega de amor», habría guardado y transportado insepulto el cadáver de su marido.

«Solo lo hizo porque si ese cuerpo no estaba enterrado no la podían volver a casar con ningún otro hombre, que era lo último que quería», destaca Fallarás.

El uso del cuerpo

En el libro, se subraya el «uso del cuerpo» de la mujer, un cuerpo femenino que «somete a Juana a pesar de ser reina».

«Juana decide optar por su parte de mujer por encima de la de reina. Si para ser reina tengo que ejercer la violencia, no lo voy a hacer, piensa, y practica el autorrecogimiento», señala.

Asimismo, Fallarás destaca el papel central que tiene también en el libro «la figura de las monjas«, tanto para la historia paralela contemporánea como para el caso de Juana, que estuvo en un convento de las Clarisas.

«Para mí es muy interesante la idea de la comunidad no gestante de mujeres. A las monjas no las juzga ni Dios. Si las monjas gestaran, las juzgarían», apunta Fallarás, quien señala que desde hace siglos retirarse a un convento ha sido «una forma de liberación absoluta» con la que ella misma ha «fantaseado» alguna vez.

«En algún momento de dolor y de maltrato absoluto he pensado que me gustaría meterme en un convento y no tener que hablar más de mi vida y no tener que hablar más con hombres», confiesa

Cristina Fallarás, autora también de Rupturas (2003), No acaba la noche (2006), Así murió el poeta Guadalupe (2009), Ahora contamos nosotras (2009) o Las niñas perdidas (2011) , entre otras, fue la propulsora de la etiqueta #Cuéntalo, que animó a cientos de mujeres a confesar las agresiones sexuales que habían sufrido.