congelación de óvulos

El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, junto a la directora de fútbol femenino Reyes Bellver, e Inge Kormelink, Ceo de la Clínica Tambre, presidió en la Ciudad del Fútbol el acto de presentación del compromiso con el que apoyará los tratamientos a jugadoras internacionales y árbitras para acceder a opciones como la fecundación in vitro o la congelación de óvulos para facilitar su maternidad. EFE/ Daniel González

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¿A quién beneficia la congelación de óvulos? Entre la libertad reproductiva y las exigencias laborales

Laura de Grado Alonso | Madrid - 9 septiembre, 2026

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) financiará a jugadoras internacionales y árbitras tratamientos como la vitrificación de ovocitos o la fecundación in vitro, una medida reclamada por las propias futbolistas que amplía sus opciones reproductivas, pero que reabre un debate más amplio: hasta qué punto la tecnología puede responder a un retraso de la maternidad marcado también por las condiciones laborales, económicas, sociales y de vivienda.

"Es muy bueno el hecho de que nos sintamos escuchadas y que se esté trabajando en ello. Lo importante es no tener que elegir entre nuestra carrera profesional y nuestra vida personal", destacó durante la presentación del acuerdo la jugadora Patri Guijarro, después de que la jugadora de fútbol sala del Alcorcón Vanessa Sotelo aplaudiera "medidas como esta que ayudan a crecer a nuestro deporte".

El acuerdo, suscrito entre la RFEF y la clínica especializada Tambre hasta 2029, permitirá acceder a distintos servicios de reproducción asistida y preservación de la fertilidad. Entre ellos figura la congelación de óvulos, cuyo almacenamiento estará cubierto durante cinco años, aunque no la medicación necesaria para el tratamiento, así como técnicas de fecundación in vitro.

El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, junto a la directora de fútbol femenino Reyes Bellver, e Inge Kormelink, Ceo de la Clínica Tambre. EFE/ Daniel González

La cobertura alcanza a las jugadoras de la selección absoluta y a aquellas que hayan sido convocadas en al menos dos partidos desde diciembre de 2025, además de árbitras y asistentes de Primera División, integrantes de la selección absoluta de fútbol sala y trabajadores de la propia Federación. El acuerdo está vigente desde abril y tiene carácter retroactivo, en el caso de las internacionales, desde diciembre del año pasado.

La medida nació, según la Federación, del diálogo con las propias futbolistas y pretende que puedan decidir "cuándo y cómo" abordar la maternidad. La RFEF ya facilitaba, entre otras medidas, que madres y padres pudieran estar acompañados por sus familias durante determinadas concentraciones y campeonatos.

La iniciativa de la RFEF es todavía excepcional en el fútbol, aunque se enmarca en una tendencia creciente dentro del deporte profesional. La liga femenina estadounidense de fútbol (NWSL), la WNBA de baloncesto y la WTA de tenis cuentan ya con programas relacionados con la maternidad y los tratamientos de fertilidad, mientras que el Chelsea inglés ha anunciado recientemente cobertura para la congelación de óvulos y la fecundación in vitro.

En España, la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) también ha alcanzado un acuerdo con el Hospital Ruber Internacional para facilitar a sus afiliadas y afiliados el acceso a servicios de reproducción asistida.

Qué hay detrás del retraso de la maternidad

Para la socióloga Sara Lafuente, especialista en reproducción asistida y retraso de la maternidad y autora de Mercados reproductivos: crisis, deseo y desigualdad, este tipo de iniciativas requieren una lectura con matices, ya que, asegura, pueden ampliar las posibilidades de decisión de algunas mujeres, pero no resuelven por sí mismas las condiciones que están detrás del retraso de la maternidad.

En una entrevista con Efeminista, Lafuente señala que muchas mujeres ya están adaptando sus decisiones reproductivas "a las exigencias profesionales, a los constreñimientos económicos, a las condiciones de las relaciones de pareja, a los tiempos o a las posibilidades de obtener una vivienda".

Profesora del Departamento de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Lafuente ha investigado durante años las tecnologías reproductivas y, en particular, la congelación de ovocitos y sus implicaciones sociales.

En el caso concreto de las futbolistas, considera importante partir de que se trata de "un tipo de profesionales muy específico" y de que la medida responde a una petición de las propias jugadoras.

"Si es una petición de las futbolistas, pues qué bien que se la concedan", precisa.

¿Qué supone congelar óvulos?

Aunque coloquialmente se hable de congelación, el procedimiento más utilizado actualmente es la vitrificación de ovocitos, una técnica de congelación ultrarrápida que permite conservar los óvulos obtenidos en un momento determinado para intentar utilizarlos años después.

El director médico de Next Fertility, José María Rubio, explica a Efeminista que el proceso comienza normalmente entre el segundo y tercer día del ciclo menstrual, con inyecciones hormonales diarias durante unos nueve o diez días para estimular los ovarios. Durante ese tiempo se realizan controles ecográficos y, cuando los folículos alcanzan el tamaño adecuado, se programa una punción ovárica, y los que son maduros y aptos se vitrifican y almacenan en nitrógeno líquido.

El precio depende de la clínica y del tratamiento. Como referencia, Next Fertility cifra actualmente en 2.090 euros la preservación de la fertilidad mediante vitrificación de ovocitos, incluyendo la estimulación y los controles ecográficos, la punción, la vitrificación y, bajo las condiciones de la clínica, su conservación hasta los 40 años.

Cuando la mujer decide utilizarlos, los ovocitos deben descongelarse y fecundarse en el laboratorio para intentar obtener embriones viables que posteriormente puedan transferirse al útero.

Es decir, congelar óvulos no equivale a congelar la posibilidad de ser madre con garantías; hay ovocitos que no sobreviven a la descongelación, otros que no fecundan y embriones que no llegan a desarrollarse o implantarse.

Este es precisamente uno de los aspectos sobre los que Sara Lafuente pide reforzar la información ya que "la congelación no es una garantía de nada".

A su juicio, es necesario explicar no solo qué posibilidades ofrece, sino también "las tasas de éxito reales" y el recorrido médico posterior que implica recurrir a los óvulos almacenados.

"No es un arreglo sencillo, implica mucha medicalización, que normalmente implica mucho tiempo y un desgaste físico y emocional fuerte", añade.

Rubio señala que las probabilidades dependen especialmente de la edad en el momento de la vitrificación y recomienda, en términos generales, preservar entre 10 y 15 ovocitos maduros, aunque cada caso debe valorarse individualmente. Según el especialista, de esa cantidad pueden obtenerse de media entre dos y tres embriones susceptibles de transferencia y las posibilidades de gestación pueden situarse en torno al 50-60 %, aunque insiste en que la edad y la calidad de los ovocitos son determinantes.

La congelación de óvulos gana terreno en España

La llamada congelación de óvulos ha aumentado en los últimos años en España. Según el Registro Nacional de Actividad 2023, presentado por el Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), ese año se vitrificaron 65.805 ovocitos, un 13 % más que en 2022.

Esta tendencia también se percibe en las clínicas. Next Fertility asegura que el número de mujeres que vitrifican sus propios ovocitos en sus centros se ha multiplicado por cinco desde 2020. Además, sostiene que las pacientes empiezan a interesarse antes por su fertilidad: la edad media de quienes solicitan información habría pasado de 43,6 años en sus registros más antiguos a 36,8 años en los más recientes.

Además, las técnicas de reproducción asistida tienen ya un peso considerable en la natalidad: en 2023 se realizaron 168.372 ciclos de fecundación in vitro y 30.464 inseminaciones artificiales y nacieron 39.555 bebés tras estos procedimientos, alrededor del 10 % del total de nacimientos contabilizados ese año.

Su expansión se produce en un país en el que la maternidad se ha ido desplazando hacia edades cada vez más tardías, donde, la edad media a la maternidad se situó en 32,6 años en 2024 y ascendió hasta los 33,2 años entre las mujeres españolas, según el INE.

¿Una solución para las mujeres o para las empresas?

Para Lafuente, la incorporación de la congelación de óvulos a las medidas laborales puede ampliar las opciones de algunas mujeres, pero "puede ser una trampa si se plantea como la solución definitiva".

"La lógica de poder retrasar y dedicar esos años centrales a lo productivo o a lo profesional va muy en beneficio de las empresas", apunta, pero subraya también la capacidad de decisión de quienes optan voluntariamente por preservar sus óvulos y recuerda que hay mujeres para las que la técnica constituye una herramienta muy útil y que desean utilizar.

Por eso, considera que el problema aparece cuando este tipo de prestaciones sustituyen, en lugar de complementar, medidas de conciliación, adaptación de horarios, permisos, estabilidad laboral o políticas de cuidados y vivienda, "uno de los elementos que está jugando un papel muy clave" en el aplazamiento de la maternidad en España.

A su juicio, parte del problema es que cuestiones que tienen raíces laborales, económicas o sociales acaban encontrando "respuestas privatizadas, individualizadas y medicalizadas".

La penalización laboral de la maternidad

Entre esas dificultades está la desigual repercusión que todavía tiene tener hijas e hijos en las trayectorias profesionales de mujeres y hombres. El estudio La penalización por los hijos en España del Banco de España estimó que los ingresos laborales de las mujeres caen alrededor de un 11 % el primer año después del nacimiento del primer hijo, mientras que los de los hombres apenas varían. Diez años después, la penalización estimada para ellas alcanza una brecha del 28 %.

En 2025, entre las personas ocupadas con responsabilidades de cuidado, el 8,3 % de las mujeres había reducido su tiempo de trabajo para conciliar, frente al 0,8 % de los hombres, según el INE.

Para la socióloga, estos datos muestran los límites de abordar únicamente desde la tecnología reproductiva un problema que también tiene raíces sociales.

En el caso de la RFEF, la propia Federación defiende que el nuevo servicio se incorpora a otras iniciativas de apoyo a la maternidad y la conciliación y las jugadoras presentes en la presentación insistieron en que responde a una reivindicación propia.

"El poder elegir cuándo y cómo queremos hacer nuestro futuro, el poder decidir, el poder informarnos es un paso más", defendió la futbolista Olga Carmona durante la presentación del acuerdo.

"Es superimportante para nosotras, un punto de inflexión en la vida de una deportista es la maternidad y poder tomar con libertad la decisión de ser madre nos quita en parte presión y nos hace tomar decisiones con mayor libertad", añadió la colegiada Alicia Espinosa en un acto que contó, entre otras, con la asistencia de las seleccionadoras absolutas de fútbol y fútbol sala, Sonia Bermúdez y Claudia Pons, respectivamente.

La futbolista Olga Carmona (i) junto a la árbitra Alicia Espinosa. EFE/ Daniel González