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Participantes posan durante el cierre de la XV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, en Buenos Aires (Argentina). EFE/Juan Ignacio Roncoroni

La Conferencia Regional de la Mujer declara al cuidado como derecho fundamental

Concepción M. Moreno | Buenos Aires - 12 noviembre, 2022

La declaración del cuidado como «parte de los derechos humanos fundamentales», incluida en el Compromiso de Buenos Aires, es la síntesis más clara de lo que ha representado la XV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, que ha concluido este 11 de noviembre en Buenos Aires.

«Estamos haciendo historia en la historia una vez más las mujeres», ha declarado Marita Perceval, secretaria de políticas de Igualdad y Diversidad del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de Argentina, al iniciar la presentación del texto que resume las conclusiones de cuatro días de debates y actividades paralelas.

La necesidad de articular políticas públicas que favorezcan la igualdad de género e, incluso, tratar de convencer a los privados para que inviertan en mejorar el sistema de cuidados, que recae mayoritariamente sobre las mujeres, fue uno de los ejes sobre los que circuló el foro organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en coordinación con ONU Mujeres.

El cuidado como derecho fundamental

El documento presentado este viernes, que incluye 54 puntos y que estableció que México será en 2025 el país anfitrión de la XVI Conferencia, incluye el reconocimiento de las situaciones de «discriminación» que afrontan niñas, adolescentes y mujeres en todo el mundo.

En base a esa desigualdad, pide «adoptar marcos normativos que garanticen el derecho al cuidado a través de la implementación de políticas y sistemas integrales de cuidado desde las perspectivas de género, interseccionalidad, interculturalidad y derechos humanos».

La inclusión social y económica, la preocupación por el medioambiente y la sostenibilidad, el reconocimiento de la diversidad en todos sus aspectos y la necesidad de erradicar barreras a las discapacidades forman parte de un ambicioso texto que sitúa, como ha explicado María Noel Vaeza, directora regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres, «la sociedad del cuidado en el centro».

Durante su intervención en el acto de clausura, Vaeza ha comentado que el Compromiso de Buenos Aires «marca el horizonte de este sueño feminista», ya que, ha dicho, es «una hoja de ruta para transitar hacia un nuevo modelo de desarrollo inclusivo».

«Este compromiso es el qué tenemos que hacer. A partir de hoy tenemos que trabajar en el cómo», ha agregado.

El rol del Estado

En ese sentido, la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad de Argentina, Ayelén Mazzina, presidenta de la XV Conferencia como anfitriona, ha reafirmado «el rol decisivo del Estado para proveer políticas y servicios que garanticen el derecho al cuidado y al autocuidado»

«Por eso sostenemos que no es momento para cambios graduales y tímidos, sino para políticas transformadoras y audaces», ha aseverado la ministra argentina, quien ha calificado de «compromiso robusto» y «hoja de ruta clara, contundente» el texto aprobado al término del foro.

Por su parte, Raúl García-Buchaca, secretario ejecutivo adjunto para Administración y Análisis de Programas de la Cepal, ha resaltado que «hoy se renueva el posicionamiento de avanzada, de vanguardia de América Latina y el Caribe en el reconocimiento y respeto de los derechos de las mujeres».

«Hemos dado un paso más, pero no un paso cualquiera. Hoy hemos acordado caminar juntas y juntos hacia un nuevo horizonte marcado por un cambio», apuntó no sin destacar que la sociedad debe dejar de repetir que «el rol de las mujeres como cuidadoras es por designio de la naturaleza».

Según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), invertir en el cuidado universal de niños y niñas y en servicios de cuidado de larga duración podría generar hasta 280 millones de puestos de trabajo para 2030 y otros 19 millones para 2035.

De ellos, 96 millones de empleos directos se generarían en cuidado infantil, 136 millones en cuidados de larga duración y 67 millones en empleos indirectos.

El 78 % de estos nuevos puestos de trabajo serían ocupados por mujeres y el 84 % sería empleo formal. Una parte de la inversión se recuperaría vía impuestos y contribuciones a los sistemas de seguridad social.