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Margaret Atwood a Blanca Varela, cinco poetas para el Día Internacional de la Poesía
"La poesía es el corazón del lenguaje" o "La poesía es un cable de alto voltaje/ Es como si metieras un tenedor/ en un enchufe", dice la poeta y narradora Margaret Atwood, pero también es la indagación más profunda sobre el ser humano, el movimiento interno que puede cambiar conciencias y visiones. Con motivo del Dia Internacional de la Poesía, que se celebra el 21 de marzo desde que lo instauró la UNESCO en 1999, Efeminista propone algunas lecturas de poetas que hablan desde lo íntimo para alcanzar los universal.
Sinceramente, de Margaret Atwood (Salamandra).- Este es el último poemario que publica la narradora y poeta Margaret Atwood (Canadá, 1939). La autora de El cuento de la criada reparte lucidez , humor y emoción en este libro, que es un fino análisis de la experiencia humana.
La pérdida, el paso del tiempo, el envejecimiento, la memoria, el deseo, el amor o la capacidad de asombrarse son algunos de los temas que se entrelazan en el libro con su conexión con la naturaleza, el mito y lo simbólico. Elementos que caracterizan a esta autora siempre comprometida con los derechos humanos y la ética y con reflejar la realidad contemporánea.

Canto Villano, de Blanca Varela (Fondo de Cultura Económica).- En el año en el que se cumple el centenario de la poeta peruana Blanca Varela (Lima, 1926-2009), una de las voces más importantes de la literatura latinoamericana, regresa a las librerías Canto villano. Poesía reunida, 1949-1994, en una edición conmemorativa que reúne más de cuatro décadas de su obra poética.
Una edición que lleva los prólogos de Carmen Ollé y de Gabriela Wiener. Varela, Premio Reina Sofía de Poesía, tiene una voz sin concesiones, desnuda y punzante, une varias tradiciones como las del simbolismo y las vanguardias -vivió en París-, o como la poesía precisa de César Vallejo, Montale o Ungaretti para ir a la raíz de dolor.
El poeta Antonio Gamoneda también señala que la poesía de Varela está cargada de pensamiento poético, sin ninguna intención testimonial o ideológica. Su poética está marcada por "un brote existencial" que se expresa a través de "un lenguaje impredecible", añade.

La mujer maravilla y yo, de Claudia Masin (Manos de pan).- Escritora y psicoanalista, Claudia Masin (Argentina, 1972) es una de las voces más profundas y necesarias de la poesía. En este libro explora un territorio donde la belleza y la esperanza surgen al mirar de frente aquello que habitualmente se evita. ¿Lo que arde también ilumina?, dice en uno de sus poemas, y ese fuego se extiende por cada uno de sus versos, que entienden y muestran el verdadero superpoder: amar lo dañado es poder revertirlo.
"La mujer maravilla y yo -con ecos de Rich, de Bellessi o hasta de Oliver- dispara directamente al centro de la emoción, y encuentra -a través de esa poesía íntima y libre- paz para las que buscan en las cicatrices un alfabeto", dice del libro la escritora Luna de Miguel.

Tala, de Gabriela Mistral (Torremozas).- Tala es el tercer libro de la gran poeta chilena y Premio Nobel de Literatura Gabriela Mistral (1889-1957), seudónimo elegido por la autora en honor a dos poetas que admiraba, Gabriele D'Annunzio y Frédéric Mistral. Su nombre de pila era Lucila de María Godoy.
Este libro, que según su autora posee una «miseria esencial» pero que se «lava» al convertirse en dádiva fruto del «amor hacia la sangre inocente de España», resulta más bien ser una ‘pieza esencial’ de la poesía en habla castellana, una de las más altas manifestaciones de poesía chilena junto con Residencia en la Tierra (1933) de Pablo Neruda, o Altazor (1931) de Vicente Huidobro, y un libro fundamental dentro de la obra mistraliana, escribe en el prólogo María Inés Zaldívar Ovalle.

Mar adentro, de Laura Casielles (Letraversal).- Poeta, periodista y filósofa (Pola de Siero, Asturias, 1986) Casielles, que fue premio Nacional de Poesía Joven por su libro Los idiomas comunes (2011), acoge en este libro su poética, su pensamiento y cómo se van cimentando esos poemas acumulados en carpetas a lo largo de los años.
La editorial dice: "Durante muchos años, en una carpeta verde se acumulan apuntes. Se lanzan allí dentro, sin mirarlas apenas, líneas atisbadas entre las prisas de cada día mientras se hace otra cosa, mientras se atiende a lo que otras voces han dicho siempre que es más importante. Hablan de amor y de heridas, de frustración y de asombro, de enfado y de belleza. De todo eso que late en el centro mismo de lo que somos, pero que se aplasta con inercias y silencios. Un día, se abre la carpeta. En este tiempo, dentro de ella ha crecido un mundo vivo".
