• Exposición "Llevame a otro mundo" de Charlotte Johannesson. Foto: Museo Reina Sofia

  • Vista de la sala de la exposición "Llevame a otro mundo" de Charlotte Johannesson. Foto: Museo Reina Sofia

  • Exposición "Llevame a otro mundo" de Charlotte Johannesson. Foto: Museo Reina Sofia

  • Vista de la sala de la exposición "Llevame a otro mundo" de Charlotte Johannesson. Foto: Museo Reina Sofia

  • Vista de la sala de la exposición "Llevame a otro mundo" de Charlotte Johannesson. Foto: Museo Reina Sofia

Charlotte Johannesson, artista textil y pionera en gráfica digital

Carmen Sigüenza | EFE Madrid - 7 abril, 2021

El Museo Reina Sofía inaugura la muestra «Llévame a otro mundo», la primera exposición monográfica en España dedicada a Charlotte Johannesson (1943 Malmö- Suecia), artista textil y disidente, además de pionera en gráfica digital, cuya obra está considerada un exponente temprano en conjugar la artesanía y la tecnología digital en la producción de imágenes.

«Llévame a otro mundo» estará abierta hasta el 16 de agosto y es toda una ventana al legado de una artista que se posicionó en el epicentro de la disidencia social y cultural de su época: la contracultura de la década de 1960, el feminismo o el punk.

«Es una artista desconocida, pero en parte voluntariamente, siempre estuvo fuera del sistema del mundo del arte«, según Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía. Su universo creativo, en plena efervescencia de los setenta a los ochenta, no comulgaba con las modas del momento y por eso su nombre nunca tuvo el reconocimiento que se mereció.

El telar como herramienta crítica

Johannesson, autodidacta, comenzó usando el telar para plasmar sus críticas contra la política sueca o denunciar la falta de derechos de las mujeres. El tejido era su «manera de estar en el mundo, de cuestionar», según palabras del director del Reina.

La muestra, comisariada por Lars Bang Larssen y Mats Stjernstedt reúne alrededor de 150 obras entre impresiones y tapices, incluyendo textiles de su primera época, tanto originales como reproducciones de obras desaparecidas, cinco de ellos vueltos a realizar expresamente con motivo de esta muestra.

Además, la artista ha creado quince piezas nuevas a partir de diseños digitales de la década de los 80, tejidos en un telar digital. Sus diseños gráficos se muestran en dos soportes: impresos sobre papel o mediante proyecciones digitales, lo que permite ver la evolución de esas imágenes y su investigación con el color y la línea de la producción computerizada.

Diseño por ordenador

Johannesson estudió en una escuela de artes y oficios de Malmö donde recibió formación en artesanía tradicional, en la que, según recuerda, “no te permitían tener ideas propias”.

En 1966 fundó su empresa/taller/galería textil llamada «Cannabis» (ya que experimentaba creando tejidos con fibras de esa planta), en la que comenzó a trabajar junto a su marido, el artista Sture Johannesson. Sus primeras obras son tapices realizados en un telar vertical, tomando como inspiración a la tejedora sueco-noruega Hannah Ryggen,

En los 70 dio el salto del textil tradicional al diseño creado por ordenador, y ya en 1978 Johannesson viajó a California, donde  compró un Apple II Plus, con el que comenzó a dibujar antes de que existieran programas para ello.

Poco después, la artista y su pareja fundaron en su propia casa el Digitalteatern (activo entre 1981-1985), un taller experimental pionero en la producción de imágenes por ordenador. Sture se centraba en los aspectos más técnicos, mientras que Charlotte creaba las imágenes.

Denuncia feminista

El recorrido de la exposición  en el Reina Sofía comienza con una sala donde se exhiben tapices y estampas de su primera época. Desde el inicio, su producción artística se alejó de la concepción convencional de la tejeduría como artesanía decorativa y domesticada y prefirió explotarla como medio de creación y de protesta. A través de eslóganes y mensajes propagandísticos convirtió su producción en un medio de denuncia política.

En sus tapices, Johannesson cuestiona el canon artístico dominante en la época utilizando un material y una técnica tradicionalmente asociados al mundo femenino y a lo artesanal, e imágenes procedentes de tebeos y medios de comunicación, y convirtiéndolos en vehículo de denuncia feminista, como en I’m No Angel (No soy un ángel, 1974).

La segunda sala muestra impresiones y gráficos digitales de los años ochenta creadas en el Digitalteatern. Entre sus gráficas digitales destacan las series Faces of the 1980s (Caras de los ochenta), retratos de personajes populares como Boy George, Bjorn Borg, Ronald Reagan o David Bowie; Me and my computer (Yo y mi ordenador, 1981-1986); y Human med satellit (Humano con satélite, 1981-1985), en las que combina imágenes del hiperespacio, autorretratos, figuras mitológicas o referencias tecnológicas.  Una proyección, en este mismo espacio, documenta con fotos e imágenes la trayectoria y el trabajo de Charlotte Johannesson y su marido.

15 obras nuevas

A continuación, se muestra la serie de 15 obras nuevas denominadas “gráficos digitales tejidos” creadas expresamente para esta exposición en colaboración con la diseñadora gráfica Louise Sidenius.  En estos tejidos, que remiten a la transición ejecutada por la artista cuando cambió el telar por el ordenador, ha reciclado imágenes creadas en el Digitalteatern que no se habían visto ni expuesto desde que dejaron de utilizarse los disquetes: mapamundis, heroínas feministas, autorretratos, hojas de cáñamo o dibujos abstractos.

Para finalizar el recorrido, en la última sala se muestran los diseños gráficos digitales creados por Johannesson mediante una serie de proyecciones.

La artista, de 77 años, no ha podido viajar a España por la pandemia, pero sigue en la línea con sus primeras décadas de trabajo, involucrada en la gestión de espacios autogestionados y muy crítica con el establishment político.