• La arquitecta Carme Pinós posa frente a la exposición en su honor en el Museo ICO. Julio César González.

  • Fotografía exterior del Museo ICO que alberga la exposición “Carme Pinós. Escenarios para la vida”. Julio César González

  • Interior de la exposición. Julio César González.

  • La arquitecta Carme Pinós en la exposición en su honor en el Museo ICO. Julio César González.

  • La arquitecta Carme Pinós y el comisario de su exposicón, Luis Fernández-Galiano. Julio César González.

  • La arquitecta Carme Pinós en la exposición que el Museo ICO dedica a su vida y trayectoria. Julio César González

  • Interior de la exposición “Carme Pinós. Escenarios para la vida”. Julio César González

  • Interior de la exposición. Julio César González.

  • Maqueta en el interior de la exposición. Julio César González.

  • Maqueta en el interior de la exposición. Julio César González.

  • Catálogo de la exposición. Julio César González.

  • Catálogo de la exposición. Julio César González.

Carme Pinós: «La arquitectura ilustra la vida»

Natalia Ibáñez Guinea | Madrid - 16 febrero, 2021

Para Carme Pinós, la arquitectura «ilustra la vida». Y así lo ha demostrado en sus 40 años de trayectoria profesional la autora de proyectos internacionales tan relevantes como la mexicana Torre Cube, la Facultad de Economía en Viena o el Pabellón M de Melbourne. Una extensa carrera arquitectónica que podrá conocerse, hasta el 9 de mayo, en la exposición del Museo ICO: «Carme Pinós. Escenarios para la vida». 

Comisariada por el arquitecto Luis Fernández-Galiano, contiene un sinfín de fotografías, maquetas, croquis, planos, proyecciones y hasta una biblioteca que plasman el casi centenar de trabajos arquitectónicos proyectados alrededor del mundo por Carme Pinós (Barcelona, 1954).

Una mirada transnacional

Cuando Pinós comienza su carrera en los 80 lo hace de la mano del reconocido arquitecto Enric Miralles (1955-2000), con quien se casó y abrió el estudio independiente Miralles-Pinós. «La manera de hacer arquitectura la descubrimos juntos, fue la base de todo nuestro desarrollo posterior», cuenta Pinós en una entrevista con Efeminista sobre el hombre con quien erigió el barcelonés cementerio de Igualada y cuyos restos descansan ahí.

Con este periodo arranca la exposición que, subtitulada 8+80, separa las ocho obras que firmó conjuntamente con su exmarido de las ochenta realizadas en solitario desde 1991 cuando al separase de Miralles comenzó a liderar su propio estudio, que concibe como «una familia» de diez arquitectos. «El comisario quería explicar también cómo esta parte de Enric es una parte muy pequeña en mi trayectoria profesional«, advierte la catalana.

La exposición muestra la obra de Pinós, pionera en internacionalizar la arquitectura española con firma de mujer. «Durante mucho tiempo la mujer ha podido solo escuchar, siempre estaba en la retaguardia, no se nos dejaban actuar», señala.

Y es que, en este periodo tan fructífero en solitario que hoy continúa, Pinós ha levantado algunos de los proyectos más reconocibles de su tierra, como la triple intervención en la plaza de la Gardunya con la nueva Escola Massana, la Fachada del Mercado de La Boquería y una emblemática urbanización; y de su país, como el CaixaForum de Zaragoza o el paseo marítimo de Torrevieja. Obras a las que se suma su proyección internacional con la autoría de varios proyectos en México, Francia, Australia y Austria. 

La arquitectura, en deuda con las mujeres

«El mundo de la arquitectura es cada vez menos machista. Cada decisión que tomas tiene muchas repercusiones y tus clientes son siempre políticos o jefes de grandes empresas que hasta hace dos días eran todo hombres«, apunta Pinós que espera que en el futuro se reconozca el trabajo de otras arquitectas de su generación que, como ella, se abrieron camino.

Es, sin embargo, algo más escéptica respecto a la arquitectura con perspectiva de género. «En la naturaleza para crear el mundo se necesita la conjunción del ser humano masculino y del ser humano femenino. Si el producto que sale solo responde a una manera de ver el mundo, me temo que no va a ser lo espléndida que debería ser», opina.

Al servicio del ser humano

«Yo trabajo para la sociedad y tengo que entenderla. Por eso me nutro tanto desde el conocimiento de otros que se transmite a través de libros«, afirma la arquitecta, cuya selección de cuatrocientos volúmenes irrumpe en la segunda planta de la exposición para demostrar cómo suple su «curiosidad por entender la vida y el comportamiento humano».

Además de protagonizar la exposición, su diseño museográfico corre a cargo del estudio de Pinós. «Lo que más me preocupaba es que ochenta proyectos son muchos proyectos. Entonces, yo no quería cansar. No quería que cuando vieran cinco pensaran que aún les quedaba 75 por ver», comparte la arquitecta que utilizó las columnas para estructurar el espacio y proponer un recorrido completamente libre para que el visitante «no vaya por orden cronológico, ni siquiera por temas, si no más bien por feeling».