En plena promoción de su último título, 'Els erms', con el que ganó en enero el premio Libros Anagrama de Novela en catalán, la escritora Carlota Gurt posa para EFE. EFE/Toni Albir
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Carlota Gurt: "La novela es un género muy voraz, aglutina la vida entera"
En plena promoción de su último título, Els erms, con el que ganó en enero el premio Libros Anagrama de Novela en catalán, la escritora Carlota Gurt reivindica el poder de la fabulación en una historia protagonizada por Ramona y Faust, muy distintos entre sí, aunque podrían verse como el negativo de una foto.
En una entrevista con EFE, Gurt ha rememorado que empezó a armar su último artefacto literario, en el que aborda diferentes sequías, desde la climática, a la amorosa, profesional, nacional o sexual, tras el impacto por ver el pantano de Sau casi vacío cuando fue allí a pasar una navidad en completa soledad.
Si en su anterior novela Sola abordaba, de la mano de Mei, las soledades de la vida, aquí le ha gustado "mirar hacia el mundo", después de seguir el consejo de personas en las que cree, quienes le decían que tanto en sus relatos como en esa obra "miraba demasiado hacia adentro", además de escribir "de una manera demasiado solemne".
"Todo esto, ahora, lo he intentado arreglar y con la idea de mirar el mundo, también he incluido mis obsesiones, como la de la estética, igual como el hecho de estar todos zombificados e idiotizados con las pantallas, yo incluida", ha dicho.
Una conexión distinta al sexo y al amor
A su juicio, ha incluido estas cuestiones y otras relacionadas con la ilusión por nuevos proyectos, el autoengaño, la mentira o, incluso, el mal funcionamiento de algunas líneas ferroviarias.
En Els erms, que ella misma está traduciendo al castellano para que llegue a las librerías en otoño como Los páramos, Ramona y Faust se encuentran en el Parador de Sau durante un 24 de diciembre y, aunque nada tienen que ver, sentirán curiosidad el uno por el otro, subrayando su autora que su relación no estará espoleada ni por el amor, ni por el sexo.
"He intentado que el mundo en el que vivimos y la manera en la que nos relacionamos esté en la novela, un género voraz, en el que puedes ponerlo todo, muchos tonos. La novela aglutina la vida entera", afirma.
Ella da un poco de miedo, él despierta ternura
Ramona es una mujer que se hace mirar, muy alta, "da un poco de miedo, tan puntiaguda, tan oscura, con su voz grave, con una manera de moverse casi como un animal acuático, alguien a quien le gusta mucho la mentira y engañarse, haciendo ver que los problemas no existen para no afrontarlos".
Faust, por su parte, es "alguien muy tierno, aunque no despierta compasión, un hombre dedicado a un trabajo —es el jefe de la presa de Sau— que no le interesa mucho, pero que lo siente como una obligación familiar, cuando lo que le interesa es la psicología".
"No quería que fuera una historia de amor, porque sería una gran mentira. Sí quería que se viera que hay una capacidad para interesarse por el otro, por entender a la otra persona, esa especie de magia en la que de repente te encuentras con alguien que es como una especie de espejo, con quien tienes una conexión diferente", precisa.
"Muy poco tiempo y muy poca energía"
Asimismo, el lector se dará cuenta de que los lugares en los que puede surgir la ilusión por nuevos proyectos, por cambios de vida: "Son impensables, todo depende, además, de un minuto, todo son coincidencias horribles o maravillosas, o las dos cosas a la vez".
Sobre el peso que tiene la psicología en la obra, Gurt sostiene que, en realidad, lo que constata la novela es que "todos estamos muy ocupados, angustiados, con muy poco tiempo, con muy poca energía".
"Si estás tan agotado, ¿cómo puedes darte a los otros?", se pregunta.
Como es habitual en ella, la lengua está cuidada, juega con los cambios de registro, con pasajes "más líricos y otros más vulgares" con el objetivo de "escribir una lengua viva, que toque, llegue, que sea muy plástica".
En cuanto a nuevos proyectos, descubre que está con la biografía de un hombre "con una vida nada extraordinaria", alguien que no conocía de nada y un día le escribió para hacer la propuesta, un "proyecto superdivertido", que reemprenderá en otoño.