Una mujer mira a través de un microscopio. EFE/Hugo Ortuño/Archivo
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La brecha salarial y educativa en el sector TECH y STEM persiste en España
Los últimos estudios sobre la brecha salarial y educativa en el sector TECH (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) y STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), en España, evidencian que esta realidad es persistente y contribuye a consolidar la desigualdad de género.
Mientras que en las áreas TECH, las mujeres experimentan una brecha salarial más pronunciada a medida que acumulan experiencia laboral, según datos de Adalab; en las STEM, la probabilidad de aspirar a los quince años a tener una carrera profesional a los 30 es un 12,7 % menor para las mujeres que para los hombres, pese al rendimiento, según se desprende del informe 'Mujeres en STEM', elaborado por la institución académica ESADE.
Adalab, la primera escuela del país especializada en formación tecnológica para mujeres, ha analizado esta situación mediante el estudio de la ocupación de las mujeres en puestos de programadoras y analistas de datos.
El estudio también aborda otras cuestiones como "la dificultad para conciliar", explica Inés Vázquez Ríos, una de las fundadoras de Adalab, en una entrevista con Efeminista.
El 40 % de las encuestadas considera que existe desigualdad salarial frente a un 33 % que no está segura y un 27 % que no cree que sea así.
Un hallazgo significativo es que la percepción de la brecha salarial aumenta con la experiencia laboral. El 60 % de las mujeres con más de seis años de experiencia en el sector ha percibido que existe desigualdad en los salarios. En cambio, cuando la experiencia laboral es de menos de un año, tan solo el 35 % de ellas lo cree.
Representación femenina en áreas TECH
Vázquez Ríos explica que "para perfiles junior la mayoría de las empresas tienen un sueldo establecido y no depende tanto de si eres hombre o mujer". Sin embargo, a lo largo de los años de experiencia "entran en juego otros factores", matiza.
"A las mujeres, por cómo hemos sido educadas, nos cuesta más, por ejemplo, la negociación salarial. Y es que a lo largo de la carrera, los motivos por los que te suben el sueldo y cuánto te lo suben no está perfectamente estipulado en muchas de las empresas", asegura.
La desigualdad de género en el sector TECH no solo afecta al salario, sino también al número de profesionales que acceden a según qué puestos. Tan solo un 23 % de los puestos de trabajo están ocupados por mujeres.
La fundadora de Adalab señala "la dificultad para conciliar" como una de las principales razones que obstaculizan la inserción femenina en esta área. "Las mujeres que están trabajando en estos puestos no se diferencian de las que trabajan en otros, tienen los mismos los mismos problemas", lamenta.
"Son las mujeres las que más cuidan a la familia y las que más reducen su jornada para poder dedicarse a esto."
Mujeres que se quedan por el camino
Teresa Raigada, directora de la investigación 'Mujeres en STEM. Desde la educación básica hasta la carrera laboral' (ESADE), informa a Efeminista de que apenas el 5,5 % de las mujeres ocupadas se encuentran en el sector STEM.
El informe señala que esta tasa ha aumentado desde 2011, cuando estaba en un 3,3 %. Estos datos contrastan con la representación masculina actual, que asciende al 13 %. "Solo una de cada cuatro posiciones están ocupadas por una mujer", añade.
Raigada también destaca que muchas mujeres altamente cualificadas "se quedan por el camino" a la hora de pasar de la formación al mercado laboral.
Entre las menores de 30 años, el 9 % de ellas se dedican a ocupaciones STEM, y la cifra se reduce a un 7 % entre las de 30 a 44 años.
Muchas veces son las propias mujeres quienes optan por abandonar la carrera científica por "escasez de medidas de conciliación" y "por culturas poco inclusivas". Es por ello que el informe urge a realizar "cambios estructurales en la cultura del mercado laboral" para retener a estas mujeres y garantizar su progreso profesional.
Aún así, las mujeres en ocupaciones profesionales o técnicas STEM se enfrentan a una brecha salarial menor que el promedio.
Esta investigación también presta atención a la situación de niñas y adolescentes en la etapa escolar. Según la evidencia científica, "a los 6 años, las niñas comienzan a categorizar como más inteligentes a los niños", asegura Raigada.
Apoyada en los último datos del Informe Pisa, pertenecientes a 2022, el análisis lanza otro dato: a los 15 años las adolescentes tienen una probabilidad mayor que ellos (21 %) de declarar que se sienten nerviosas o desesperanzadas al resolver problemas matemáticos.

Imagen de archivo. EFE/Abel Alonso
Estereotipos de género desde edades muy tempranas
"Los estereotipos de género empiezan muy temprano, entre los 5 y los 6 años, y evolucionan a lo largo del periplo educativo y laboral", explica Raigada, quien señala que aquellos países con normas de género más igualitarias "suelen tener una brecha menor". Agrega que los estereotipos al interior de la familia y el contexto de aprendizaje también influyen.
Fruto de esta educación, la brecha persiste cuando los y las adolescentes tienen que elegir en qué estudios de Formación Profesional o universitarios matricularse.
Las tasas de mujeres sobre el total de personas matriculadas en grados universitarios STEM no llega al 50 % en casi ningún caso. Y en Matemáticas (36 %), Física (27 %), Telecomunicaciones (23 %) o Informática (13 %) son especialmente bajas.
En lo que respecta a la Formación Profesional, la brecha es aún más profunda: de todos los hombres graduados en FP, el 52 % están en ámbitos STEM; frente a sólo el 7 % de las mujeres.
Propuestas para cerrar brechas
El informe elaborado por ESADE, con apoyo del banco Santander, recomienda fomentar la participación de niñas y adolescentes en áreas STEM a través de cursos y actividades extraescolares, así como eliminar los sesgos de género de los materiales escolares y concienciar al personal docente y familiares.
La apuesta de Adalab es impartir cursos en áreas TECH exclusivamente dirigidos a mujeres.
"Muchas eligen Adalab porque quieren estudiar y formarse en un espacio seguro, donde comparten con otras mujeres esa diferencia. Si estudian en otra escuela, lo normal es que sean minoría, que estén entre el 15 % de alumnado que es mujer", concluye la fundadora de Adalab Vázquez Ríos.