Berta Dávila los seres queridos

La escritora Berta Dávila, durante la entrevista con EFE. EFE/Xoán Rey

Berta Dávila, autora de «Los seres queridos»: «Las madres no se han escrito a sí mismas»

José Carlos Rodríguez | Santiago de Compostela - 13 abril, 2022

La escritora Berta Dávila relata la experiencia de la maternidad a partir de lo cotidiano en su nueva novela, Los seres queridos, en la que expone la «ambigüedad» de los vínculos afectivos y las relaciones personales: «Las madres no se han escrito a sí mismas», afirma en una entrevista concedida a Efe.

«Las madres siempre han sido contadas y en la ficción, en general, han ejercido el papel de madres en la vida de sus hijos o hijas», señala Dávila (Santiago de Compostela, 1987), que en Los seres queridos (Destino) da voz a una mujer que, cinco años después de haber sido madre, descubre que está embarazada de nuevo.

A partir de esa experiencia vital, la autora pone el foco en el «conflicto del vínculo maternal« y cuestiona «el amor materno como un asunto predeterminado». Ante la disyuntiva de decidir si quiere volver a ser madre, la protagonista de la novela recuerda el primer año de crianza de su hijo, atravesado por la culpa y el arrepentimiento.

Una experiencia pretendidamente universal

Según Dávila, esta experiencia le sirve para apuntar diagonalmente a «cómo nos relacionamos con el mundo a través de los otros» y «cómo las decisiones que tomamos afectan a la vida de los otros y a cómo los otros nos miran».

Y es que, queramos o no, las relaciones humanas nos definen y nos colocan en un determinado lugar. Madre o hija, abuela o nieta son conceptos que nos condicionan. Sin embargo, el relato de Dávila, individual, particular e indeterminado, apunta desde el «enrarecimiento de lo cotidiano» a la naturaleza de un vínculo que puede ser equívoco.

La trivialidad del día a día y la extrañeza que le provoca «la criatura» a la protagonista son los motores de un relato en el que la escritora expone otras cuestiones que tienen que ver con la familia, las redes afectivas y las relaciones que creamos con los demás.

Dávila afirma que la maternidad es un tema «universal» y que el relato de lo que supone convertirse en madre «está muy construido» y poblado de «un sinfín de lugares comunes», que ya vienen dados.

«Siempre me ha parecido que, como todas las experiencias humanas que son profundas y que son complejas, es algo muy ambiguo y todo lo contrario a ese esquema dado con el que se afronta la maternidad», explica.

Para la autora, el conflicto de la maternidad se entiende hoy en día «desde las cuestiones prácticas», como los problemas de conciliación, el «esfuerzo, cansancio o dedicación» que supone tener un hijo, pero no desde «la identidad», la sensación de «no sentirse representada en un papel de madre que atribuye la sociedad y la literatura».

«Hay también un luto por la mujer que se deja atrás. Son relatos individuales que pocas veces se comparten desde un punto de vista realmente personal y propio. Se comparte como en una especie de intercambio discursivo. Sobre determinados temas uno abraza un discurso o abraza otro y no hay un cuestionamiento de que pueda ser un entrelazamiento entre muchas cosas», explica la autora.

La maternidad, un tabú

Dávila reconoce que hay ciertos tabúes o líneas rojas en la sociedad al hablar de maternidad, pero cree que lejos de «desdibujarse», se sustituyen por otras.

«También es un libro sobre la elección, porque parte de una mujer que está de nuevo embarazada y decide abortar«, añade Dávila, que apunta a que la elección también se traslada a la escritura, «en el porqué de unas palabras y no otras, unos recursos y no otros».

«No es tanto tratar el tema del tabú o el eufemismo, sino tratar el tema de cuáles son las palabras literarias, esa estilización de la literatura, que nos lleva a eludir palabras que a lo mejor están asociadas a discursos y a querer imponer unas palabras a la literatura y rechazar otras», señala.

Y es que para Dávila el conflicto de la escritura revela «los conflictos que hay debajo de las cosas de las que hablamos», algo que se plasma claramente en una protagonista que además de narradora omnisciente también es escritora.

«Para mí, la experiencia de la literatura está vinculada a todo el resto de cosas. La escritura es una experiencia más de ese mundo de objetos intrascendentes que pueblan la novela», asegura.

Los seres queridos, ganadora en su versión original en gallego del premio Xerais de Novela, expone, al fin y al cabo, «las partes raras de los conflictos identitarios, las relaciones que tenemos con los demás y las elecciones que tomamos».

«Somos escritoras o madres o todas esas identidades tan poderosas al mismo tiempo que somos también niñas, nietas, vecinas, amigas o parejas. Todo eso forma parte del mismo círculo y se va construyendo», zanja.