Manifestación del Día Internacional contra la Violencia de Género, organizada hoy por la Plataforma 25N.

La covid-19 agrava la angustia y precariedad de las maltratadas que llaman a Cruz Roja

Ana Rodrigo | Madrid - 17 diciembre, 2020

Tras el desconfinamiento, a la angustia del maltrato se ha unido la ansiedad por la pobreza. La mitad de las mujeres que piden ayuda en el teléfono de atención a víctimas de género Atenpro tienen que recibir también apoyo en forma de alimentos o en recursos de empleo y vivienda. 

Este servicio telefónico -prestado por Cruz Roja– acompaña a cerca de 15.000 mujeres atendidas en los servicios sociales de más de 7.500 entidades locales, que son las que valoran la necesidad de este dispositivo de protección que puede ser activado por las víctimas en casos de emergencia, pero también en momentos de angustia o de dudas sobre su situación o la de sus hijos.

La gestión del servicio es de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y la titularidad, de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.

Si durante la fase del confinamiento las mujeres percibieron menos situaciones de riesgo (para tener acceso a este servicio no puedes convivir con el maltratador) ahora, concluido el aislamiento dentro de las casas, ha vuelto a aumentar esa sensación de peligro, explica en una entrevista con Efe, la supervisora de Atenpro, Alicia Alcázar.

«Estas mujeres están en situación de vulnerabilidad y durante el confinamiento se han disparado sus problemas económicos, pierden sus trabajos y la situación habitacional se vuelve más inestable; por ejemplo, estaban compartiendo un piso y de repente se quedan sin domicilio».

Aumentan un 137 % los intentos de autolesión

«Las peticiones de ayuda no relacionadas directamente con violencia de género se han disparado un 99 por ciento; han subido mucho las llamadas de petición de intervención psicosocial, son usuarias que se encuentran muy mal y ante una situación de ansiedad y angustia» preguntan por posibles salidas.

Pero también han aumentado los intentos autolíticos durante la fase del estado de alarma, «mujeres que nos llaman porque se han hecho daño, han tomado pastillas o por intentos de suicidio». «La salud mental y el estado de estas mujeres ha empeorado, se han vuelto más vulnerables».

«Durante el confinamiento, las peticiones de ayuda por situación de riesgo por los agresores vimos que se redujeron, pero se disparan cuando empezamos el desconfinamiento. También detectamos que aumentaron las situaciones de riesgo con otras personas con las que convivían o con nuevas parejas que, de pronto, se convertían en parejas agresoras durante ese periodo», señala.

En cualquier momento de la noche o del día

A diferencia de otros teléfonos y servicios de ayuda a víctimas del maltrato, el Atenpro es un servicio de geolocalización que se entrega a las víctimas después de que los servicios sociales hayan valorado su caso.

«Esto nos permite tener un contacto las 24 horas del día de todos los días del año y tener su historia, no debe contarla cada vez que hace la llamada». Se va actualizando con novedades judiciales, cambios en la custodia de los menores o cualquier otra circunstancia, cuenta la supervisora de este servicio, que recuerda está ahí, incluso en Navidades.

La mayoría ha presentado denuncia, pero no es obligatorio, lo esencial es la valoración de los servicios sociales que «si ven riesgo, le entregan el dispositivo».

«Es un recurso que en situaciones de emergencia moviliza recursos policiales, sanitarios o lo que haga falta y con la geolocalización se puede llevar la ayuda a donde se encuentre la mujer; pero además es de acompañamiento, se puede pulsar durante un intercambio de menores con el agresor, para sentirse más segura en ese momento».

El terminal va siempre con ellas, «les da mucha tranquilidad el saber que siempre hay una persona que les escucha y que va a poder derivar a un recurso o darle una respuesta inmediata».

«Si en mitad de la noche se despiertan con una pesadilla, es un desahogo saber que puedes llamar, o ante cualquier duda por el tema de las visitas de los niños: no me deja llamar a mi hijo mientras está con él, ¿qué puedo hacer?», detalla.

Las grabaciones cuentan como prueba judicial

Cualquier llamada del servicio es susceptible de ser una prueba judicial, por eso las usuarias no dudan en realizarlas durante los intercambios de menores o en situaciones de riesgo en las que es muy difícil de demostrar ese maltrato.

«Por ejemplo, cuando el agresor va a su casa y llama al timbre todos los días constantemente, por mucho que movilicemos a la Policía, cuando llega ya se ha ido y es muy difícil que alguien lo haya visto desde fuera, pero cuentan con el servicio y la grabación de esa petición de ayuda» y de los golpes en la puerta o de las frases que se hayan dicho, explica.

Luego corresponde al juzgado hacer la valoración de esa grabación, pero desde el momento en que la mujer pulsa el terminal se inicia la grabación, destaca. «En medio de una agresión, ya no es solo su palabra contra la de él».

Las menores también llaman

La mitad de las mujeres que usan el sistema tienen entre 35 y 49 años, pero las hay de todas las edades. «Usuarias menores de edad porque son hijos o hijas, pero también de 14 o 15 por situaciones con sus parejas agresoras; hay usuarias mayores».

El 55 % de las mujeres está en situación de desempleo, el 58 % tiene hijos menores, el 79 % nacionalidad española y el 9 % alguna discapacidad.

Este servicio telefónico recibe una media de 745 llamadas al día y realiza otras 1.500 comunicaciones.

«Tenemos usuarias que han tenido agresiones muy duras y han sufrido violencia física, y otras que tienen situaciones de violencia psicológica muy complicada, que es muy difícil de llevarla a un juicio», explica la supervisora de este servicio.

Las mujeres mantienen esta ayuda unos 16 meses de media y pueden causar baja voluntariamente «porque ya se encuentran seguras, la situación ha cambiado o porque cambian de localidad y ya no necesitan terminal», entre otros motivos.

Reconoce que después de estos meses de acompañamiento y apoyo, las usuarias son muy agradecidas. «Te transmiten las gracias cuando salen de un juicio y las grabaciones han sido una prueba relevante, o cuando dejan el servicio y nos llaman para decirnos, lo dejo ya, por fin puedo estar tranquila».