Zita y Teresa Jungman

Cubierta de la novela "Mientras mi mirada te busque" de Aranzazu Sumalla. Foto: Editorial Huso/© De la imagen de cubierta e interiores:

Aranzazu Sumalla recupera la historia de las hermanas Zita y Teresa Jungman

EFE | Barcelona - 4 mayo, 2021

Las hermanas Zita y Teresa Jungman, hijas del artista holandés Nico Wilhelm Jungman, admiradas por el novelista Evelyn Waugh y fotografiadas por Cecile Beaton, aparecen en todas las crónicas sociales del Londres de entreguerras. Ahora la psicóloga, filóloga y editora Aranzazu Sumalla cuenta su historia en la novela «Mientras mi mirada te busque».

La novela, publicada por Huso Editorial, es la historia de dos hermanas que «vivieron a contracorriente de la sociedad del siglo XX, pero también es la historia de la narradora que desde su realidad intenta ir más allá de los paradigmas de su tiempo», explica la autora.

A pesar del papel que la sociedad les había asignado, ambas, recuerda Sumalla, «lograron ser fieles a sí mismas y murieron centenarias, solas y libres, lejos de los ecos de esa sociedad que hacía mucho tiempo las había olvidado».

Las hermanas Zita y Teresa Jungman murieron en la primera década del siglo XXI, ambas a los 102 años, en el castillo de Leixlip, en Irlanda.

La narradora es una mujer que, desde el presente, trata también de desligarse de todas esas miradas que la determinan y condicionan, y de encontrar la suya propia, más allá de los estereotipos de la maternidad, la realización personal a través de la profesión o la deuda sentimental con los patrones familiares.

Hace más de dos décadas que Aranzazu Sumalla trabaja en el sector editorial, donde se ha centrado en el área de ficción internacional.

Como editora lanzó «El Código da Vinci» en Umbriel y cuando estuvo en La Esfera de los Libros fue la artífice del éxito de una autora francesa, Katherine Pancol, con «Los ojos amarillos de los cocodrilos».

Recientemente ha colaborado en el volumen ensayístico «La agencia femenina en la literatura ibérica y latinoamericana», dirigido por la doctora Elia Saneleuterio.