González-Sinde: Hay más autoras en la literatura que directoras en el cine

Cristina Bazán | Madrid - 25 junio, 2019

Ángeles González-Sinde, guionista y directora de cine, asegura que la desigualdad en el mundo audiovisual se palpa más que en la literatura. «La presencia de autoras y de narradoras es enorme, mucho mayor de la que puede haber de directoras o guionistas de cine o de televisión», cuenta a Efeminista.

González-Sinde, quien también fue ministra de Cultura entre 2009 y 2011, cree que al movimiento feminista le queda mucho por delante. Y que ahora se debe empezar a mirar casa adentro y «romper corrientes» en nuestra vida y en nuestro ámbito de influencia más cercano.

Violencia machista

P: En tu último libro abordas como posible razón de la muerte de Kim un feminicidio, ¿por qué decides contar la historia de esta manera?

R: Me parece que en el momento en el que vivimos desde luego es un análisis que hay que hacer siempre. Cuando hay una muerte violenta de una mujer yo me imagino que es lo primero que el juez o el inspector de policía que investiga el asunto intenta descartar, porque la realidad estadística es que en la mayoría de los casos esa es la razón de esa violencia.

En este caso digamos que parto de ese presupuesto para luego llevar a los personajes a otra realidad más compleja.

P: En una parte el padre se sorprende cuando le comunican que se puede tratar de violencia machista, ¿crees que esto refleja la realidad? 

R: Los protagonistas de ‘Después de Kim’ son un matrimonio muy estructurado, muy convencional. Él es un profesor de universidad jubilado y ella es una señora que es médico. En su entorno social y en su entorno habitual no ha habido encuentros con la delincuencia ni con la violencia, todo esto les desborda.

Pero también de alguna manera yo creo que en España a veces no somos conscientes de lo avanzados que estamos en materia de igualdad y en materia de conciencia social sobre la violencia de género. Otros países del norte de Europa realmente van por detrás en este sentido.

Entonces mi personaje se sorprende de que en España existan todos estos mecanismos tan estructurados, unos juzgados especiales, que no dudo que también están en otros países de Europa, pero yo sí que palpo que en España es algo que tenemos todos muy presente.

Y ese es el contraste también que me sirve para hablar de España tal y como se percibe desde fuera. En unas cosas es un aspecto positivo y en otras, a lo mejor, hay asuntos que los extranjeros no entienden.

Las mujeres en la literatura y el cine

P: ¿Y crees que en la literatura hace falta abordar más este tipo de violencia?

En la literatura creo que hay esa autonomía del autor para abordar los temas que quiere y como quiere. A diferencia del audiovisual, que es el medio en el que yo trabajo habitualmente, donde estás mucho más constreñido por condicionantes económicos de los intereses de la cadena, del productor, de muchos otros asuntos. Yo creo que en literatura sí que hay una riqueza importante de temas.

Además la presencia de autoras y de narradoras es enorme, mucho mayor de la que puede haber de directoras o guionistas de cine o de televisión. En la literatura siempre se está mucho más paralelo a la realidad y a los asuntos que interesan a las personas.

P: Y en el caso del cine crees que sí hace falta…

Claro. El cine, en cambio, y la televisión me da la sensación que van por detrás, siempre van retrasados con la realidad. De hecho, vemos muchos menos personajes femeninos que son jueces, médicos, figuras de autoridad, policías, investigadores. Estos personajes convencionales muchas veces los desempeñan hombres actores, cuando en realidad, en la vida, a lo mejor la mayoría son mujeres quienes están desempeñando determinados puestos.

Y es por eso, porque el cine y el audiovisual yo creo que, por los enormes condicionantes económicos y por el enorme entramado que exigen, tiende a ser más conservador.

La desigualdad en la profesión

P: ¿A lo largo de tu carrera viviste algún tipo de desigualdad relacionada con el género?

R: Lo más curioso de la desigualdad es que muchas veces ni siquiera lo percibes, y menos cuando eres joven y estás empezando a trabajar. Porque también juzgas tu caso individual.

Yo empecé a trabajar en los años 90, y tuve suerte de ser una joven guionista que empezó en un curso en donde había alumnos y alumnas por igual. Empecé a colaborar con el director Ricardo Franco, que ahora me doy cuenta que era una persona que creía mucho en la paridad y en la igualdad, de manera natural lo tenía muy inculcado y tenía muchas colaboradoras entre su equipo. Eso a mí me dio un importante punto de salida.

Luego sí que mirando atrás dices: bueno, muy probablemente por ser mujer a mí me hayan ofrecido unos guiones, unos temas, unos asuntos, y no otros. Porque funcionamos siempre con este prejuicio de: de qué pueden hablar las mujeres y de qué no. Y luego cuando accedes a la dirección está eso de en qué medida eres vista como figura de autoridad, como experto, como voz autorizada por tu mundo profesional.

Pero eso tú no lo sabes desde tu subjetividad, cómo te perciben los otros. Requiere dar un paso atrás. Y por eso es importante este movimiento en el que tú también ves a otras mujeres y en ellas te ves a ti. Eso te permite analizar tu realidad de otra manera, quizá construir mecanismos distintos para crecer más y hacer crecer más a las generaciones posteriores.

«Las mujeres funcionan muy bien como jefes»

P: ¿Cuando llegaste al ministerio sentiste que te trataban de manera diferente por tu posición de poder?

R: Cuando desempeñas un cargo de responsabilidad como es ser ministro por supuesto que hay todo un halo. El propio puesto te dota de esa autoridad y más en un gobierno como el del presidente (José Luis Rodríguez) Zapatero, en el que las mujeres estaban muy presentes. Había una conciencia y una voluntad expresa de tener mujeres en puestos relevantes, lo cual te exige buscar más porque las mujeres están pero muchas veces no se nos ve.

Entonces eso sí fue importante y sobre todo yo creo que la política lo que tiene que dar es un ejemplo a la ciudadanía.

Si los gobiernos están configurados de determinadas maneras ya es más difícil para una empresa, para una organización privada escaquearse de afrontar la igualdad en su interior. Entonces en eso creo que fue muy importante, más allá de las leyes.

Además de tener un presupuesto para hacer las cosas, porque no se trata sólo de tener leyes sino dotarlas presupuestariamente con herramientas, con mecanismos.

«Yo creo que las mujeres podemos ser jefas en las mismas condiciones que los hombres».

P: En ese sentido, ¿sentiste que por ser mujer te trataban distintos de otros ministros?

R: No, en absoluto. Yo creo que las mujeres podemos ser jefas en las mismas condiciones que los hombres. Y que una vez que estás en el puesto, y de hecho esto lo demuestran estudios abundantes en empresas, una vez que eres jefa ya no hay ningún problema ni ninguna diferencia.

Es más cómo accedes, cómo te ve ese comité que selecciona a las personas responsables, sea en una empresa o en un organismo público, cómo te ven antes de llegar.

En general hay algo de nuestra forma en que somos educadas culturalmente que yo creo que es muy bueno para trabajar, para generar equipos, para generar sinergia, para resolver conflictos de una manera no competitiva. Creo que, de hecho, las mujeres funcionan muy bien como jefes.

La cuarta ola feminista

P: ¿Cómo has visto la evolución del movimiento feminista?

R: La evolución de los últimos dos, tres años del movimiento feminista es importantísimo. Pero yo creo que también estamos recogiendo frutos de lo que sembraron generaciones anteriores. Incluso de lo que se sembró hace diez o doce o catorce años, con medidas y con leyes como el tener un ministerio específico de igualdad.

Todo lo que hizo Bibiana Aído creo que fue muy importante. Que en el momento costó y seguramente que para ella fue un desgaste grande, porque se veía muy cuestionada desde muchos ámbitos conservadores. Pero luego todo eso ha dado fruto.

Se trata también de generar una conversación, de generar un debate social en el que ahora todas las mujeres de la ideología que seamos sí que estamos implicadas. Y eso es fundamental.

P: Y ¿qué viene? ¿Qué nos falta por reivindicar aún para alcanzar totalmente la igualdad?

R.- Creo que las reivindicaciones están bastante hechas. Ahora queda mucho camino por delante, porque hay que aplicar esas cosas y a veces no es fácil porque tienes empezar por aplicarlas en tu propia vida.

Tienes que empezar por aplicarlas en lo íntimo, en lo personal y en tu ámbito de influencia y ahí no es fácil romper corrientes ni una sinergia de siglos.