#8M: María del Rocío Lobo, doctora de UCI

Cristina Bazán | Guayaquil - 8 marzo, 2021

Cuando María del Rocío Lobo, colombiana de 56 años, comenzó a trabajar tras graduarse de la carrera de Medicina en los años 90, nunca se imaginó que la misión de su vida iba a estar dentro de una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de un hospital. Sin embargo, tras especializarse en cirugía general, decidió apostar por el trabajo con los pacientes graves, lo que la preparó para combatir, junto a más de 221.395 mujeres que trabajan en el sector de la salud en Colombia, la pandemia de la COVID-19 desde la primera línea.

Lobo echa la vista atrás y asegura que durante sus doce años de experiencia en varias UCI de Bogotá nunca había sentido tanto temor como en marzo de 2020, ante la incertidumbre por la evolución del virus. «Me sentía un poco estresada porque pensaba que podía contaminar a mi familia, pero ellos me dieron mucho apoyo y fueron muy receptivos con las normas y protocolos que debían cumplir», relata Lobo a Efeminista que la ha entrevistado con motivo del 8M, Día Internacional de la Mujer.

A las UCI de los hospitales llegaban los pacientes que tenían dificultades respiratorias tras contagiarse con el coronavirus y debido a que al inicio hubo muchos problemas para adquirir equipos de protección, buena parte del personal sanitario se enfermó. El 73,67 % de ese personal contagiado en Colombia eran mujeres. Lobo cuenta que ningún miembro de su familia se contagió, pero que la tensión por perder esa racha persistía hasta hace poco, cuando fue una de las primeras en recibir la vacuna.

Muchas mujeres y una gran brecha laboral

En Colombia, como en varios otros países del mundo, el sector está feminizado. Más del 70 % de las personas que trabajan en el ámbito de la salud son mujeres, según cifras recogidas por la Asociación Colombiana de Salud Pública. Sin embargo, cuando se analizan las condiciones de trabajo de ellas se visibilizan las brechas.

Un investigación realizada en 2020 por el medio Cuestión Pública reveló que por cada 10.000 pesos (2,26 euros) que gana un hombre en Colombia, una mujer gana 6.100 (1,38 euros) «haciendo exactamente la misma labor», precisa Dionne Cruz, la presidenta de la Asociación de Salud. Además, carecen de contratos formales pues la mayoría de las trabajadoras «están vinculadas por ordenes de prestación de servicios, contratación de independientes que no reconoce, entre otras cosas, las prestaciones sociales de salud, riesgos de trabajo, vacaciones«, agrega la dirigente. Cruz asegura que uno de los principales problemas que invisibilizan la situación es la falta de estadísticas segregadas por género.

Los puestos de gerencia o jefatura de departamento en los hospitales y los de los gremios colombianos están «casi entregados a los hombres«, dice Cruz, y son ellos los encargados de liderar equipos enteros de mujeres.

En España, los datos son similares. El 68,54 % de los profesionales sanitarios colegiados son mujeres, pero solo el 52,4 % del total de médicas están en activo, según las últimas estadísticas de la Organización Médica Colegial. La feminización del trabajo varía más o menos entre comunidades autónomas, siendo Madrid la que mayor porcentaje de mujeres médicas en activo tiene, con 58,4 %, seguida del País Vasco, con 57,4 %, y Aragón, con el 56,6 %.

«Mis compañeras han sido clave en la pandemia»

Pregunta: Un año después.. ¿Qué ha cambiado desde el 8M de 2020?

Respuesta: El año pasado fue muy doloroso porque perdimos a muchísimos compañeros. Al inicio sentí soledad porque aislaron a todo el mundo y nosotras seguíamos saliendo por las calles vacías. Además, aunque en muchos núcleos familiares la convivencia prolongada logró consolidarlos, en otros casos logró separarlos y se disparó la violencia, especialmente contra las mujeres. 

Ahora pues las autoridades están tratando de mejorar la situación y de responder a las personas. A nosotras nos toca seguir adelante. No podemos parar. La vida sigue y hay que seguir.

P: La pandemia ha visibilizado el trabajo mayoritario de las mujeres en la lucha contra la COVID-19 ¿por qué cree que somos nosotras las que estamos en primera línea?

R: Mis compañeras de enfermería y las auxiliares de enfermería son personas clave. Ellas siempre se han expuesto porque tienen un contacto directo y muy cercano y continuo con los pacientes. Pero no solo las enfermeras, también las jefas, la fisioterapeutas, las médicos, todas, Pero también tenemos que hablar que así como las mujeres son dedicadas, tiernas y profesionales también tengo que hablar de mis compañeros en todas las mismas áreas que te he dicho. Ellos también han puesto mucho para que los pacientes salgan adelante y para que todo funcione. 

P: ¿Cómo ve el futuro de la igualdad? ¿Qué es lo más urgente?

R: La igualdad en Colombia es difícil. Tenemos cinturones de pobreza que han aumentado con la llegada de los migrantes, pero nuestra cultura es de ser luchadoras. Tanto mujeres como hombres estamos tratando de salir adelante y de lograr la reactivación económica.

El Gobierno está tratando de favorecer en forma especial para que haya igualdad en puestos con las mujeres, que haya trabajo para mujeres cabezas de familia porque ellas están criando solas a personitas. Les toca trabajar muy duro, pero la crisis económica también golpeó al país y está en peligro esas ayudas.