Zenobia Camprubi

Imagen de potada de la biografía de Zenobia Camrubí, "La llama viva", escrita por Emilia Cortés. Foto cedida por Alianza

Zenobia Camprubí, una «llama viva» más allá de Juan Ramón

Carmen Sigüenza - 15 octubre, 2020

Moderna, avanzada de su tiempo, culta, políglota, empresaria, traductora, comprometida socialmente. Así era Zenobia Camprubí Aymar (1887-1956) , una de las personas más interesantes de la primera mitad del siglo XX y conocida por ser la mujer de Juan Ramón Jiménez, uno de los poetas más grandes de la historia de la poesía y premio Nobel de Literatura.

A Juan Ramón no se le podría haber conocido sin Zenobia y eso hizo que esta mujer, activista feminista, que fue su gran amor, compañera y soporte vital y artístico del poeta de Moguer (Huelva), quedase en ese tiempo en la sombra. Ahora la minuciosa y completa biografía de Zenobia con el título «La llama viva» (Alianza), que ha escrito Emilia Cortés, profesora y tutora de la UNED, donde enseña Lengua y Literatura, acerca al lector la voz de esta excepcional mujer a través de sus cartas, diarios, notas y reflexiones.

Zenobia dejó huella allí por donde pasó

P.-  Usted es la mayor experta en Zenobia ¿Quién fue en realidad Zenobia Camprubí?

R.- Zenobia Camprubí fue una mujer que vivió un tiempo de profundos cambios, no solo sociales, y los vivió desde dentro, de manera activa. Ello significa que ha dejado huella por donde pasó. Este es el motivo por el que ahora estamos hablando de ella.

No era una mujer convencional

P.- Culta, políglota, avanzada a su tiempo, traductora, comprometida socialmente, emprendedora…  ¿Qué hubiera sido de la vida de Zenobia sin Juan Ramón Jiménez y al revés?

R.– Zenobia no es el tipo de mujer convencional de comienzos del siglo XX, su educación tampoco lo fue. Cuando conoció a Juan Ramón a comienzos de julio de 1913, Zenobia ya tenía una vida muy activa; ya había iniciado su trabajo de exportación a EE.UU. y su compromiso social la había llevado a  formar parte del Ropero de las Calatravas, del de Santa Cecilia y del de Santa Rita, además de pertenecer al Comité Femenino de Higiene Popular al lado del  Dr. Manuel Tolosa Latour. El mundo de la infancia era uno de sus intereses, sin olvidar sus colaboraciones con revistas norteamericanas que publicaban sus artículos.

Al afirmar que puede arreglarse perfectamente sin marido, nos está respondiendo a la pregunta de si es feminista.

Zenobia, sin Juan Ramón, habría seguido en esta línea. El mundo de los negocios nunca lo habría dejado, al contrario, lo habría incrementado. Como persona inquieta que era le atraían muchos temas. Juan Ramón, poeta, habría seguido escribiendo pero su poesía sería distinta, no la que hoy tenemos. Zenobia fue imprescindible para Juan Ramón tanto en
su vida como en su obra.

P.- Zenobia pasó cinco años de formación en Nueva York en los primeros años del XX. Después parece que la mujer en España sufrió un retroceso. ¿Era Zenobia feminista? ¿Hoy hubiera seguido estando a la sombra del Premio Nobel?

R.-  Después de esos años de formación en Nueva York, Zenobia volvió con un talante que no se parecía en absoluto al de la mujer española de ese momento; era una joven independiente, viajera, con una serie de inquietudes que había interiorizado durante ese periodo. Al afirmar que puede arreglarse perfectamente sin marido, nos está respondiendo a la pregunta de si es feminista.

Hoy Zenobia no habría estado a la sombra de Juan Ramón

Si viviese hoy, creo que Zenobia no habría estado a la sombra de Juan Ramón pero no por ellos dos sino porque la sociedad actual es completamente diferente. No olvidemos que Zenobia no es la única mujer de esta época a la que se ha querido mantener oculta.

Zenobia Camprubi

Los Jiménez con su coche Ford gris, en 1929. Zenobia acaba de conseguir en Sevilla el carné de conducir.

P.-El amor, aunque le costó a Juan Ramón convencerla, cambió todo, porque ella antes decía que era de la clase de mujer que no se casa; y que podía arreglarse perfectamente sin marido. ¿Es así?

Casarse no era uno de sus objetivos.

R.- Sí, así es. Zenobia, inteligente, intuitiva, constante, consecuente, realista…,  sabía muy bien que la felicidad reside en el interior de nosotros mismos, por eso se sentía bien y casarse no era uno de sus objetivos.

 Zenobia a través de sus propias palabras

P.- En su biografía se la conoce a Zenobía a través de sus  diarios y sus cartas. A través de sus palabras. ¿Cómo se planteó la biografía?

R.- Tardé un poco en decidir la técnica a seguir pero una cosa que siempre tuve clara es que la conexión entre Zenobia y el lector fuese lo más directa posible, sin intermediarios. Mi deseo es que se conozca a Zenobia a través de sus  propias palabras, no a través de las mías; yo simplemente soy el hilo que la pone en contacto con el lector.

P.-  Zenobia y Juan Ramón vivieron un amor enorme: «la llama viva», pero fueron también compañeros y complementarios. ¿Cree que son suficientemente conocidos y reconocidos en España?

R.- Para responder a esta pregunta tengo que separarlos. Juan Ramón fue un poeta conocido y reconocido mientras vivió y durante muchos años después; esta gran popularidad se debió en gran medida a ¨Platero y yo¨, lectura que se realizaba en las escuelas, motivo por el que las generaciones jóvenes lo iban conociendo. Lamentablemente esto ya no ocurre hoy.

Con luz propia

En cuanto a Zenobia, debemos recordar que a la mujer de su época le resultaba enormemente difícil conseguir reconocimiento social a su trabajo, a su labor. A esto hay que añadir que la brillantez del poeta ocultó, sin quererlo, la figura de Zenobia, hecho que, como estamos viendo, es reversible. Hoy, Zenobia es «la llama viva», brilla con luz propia.