Imagen de un momento de la obra 'Utopía en llamas'. Bárbara Sánchez Palomero/ Imagen cedida por el Centro Dramático Nacional

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'Utopía en llamas': la obra que pone en escena la trata de mujeres y niñas

Julia García González | Madrid - 14 abril, 2026

Utopía es el nombre del local situado en el kilómetro cinco de la carretera del polígono donde mujeres y niñas son víctimas de la trata de personas y todas ellas tienen un punto en común: la pobreza. Utopía en llamas, la nueva obra de Concha Delgado y Sandra Ferrús, refleja la historia de estas mujeres que son invisibles para la sociedad, víctimas de redes criminales y explotación sexual, y que podrá verse en el Centro Dramático Nacional, en Madrid, hasta el 26 de abril.

Alda Lozano, dramaturga, es quien encarna a todas las víctimas, y evidencia la situación de quienes se ven obligadas a prostituirse:" Yo quería contar la historia de estas víctimas, que son invisibles, y de cómo normalizamos unas prácticas y las escondemos a ellas", explica Lozano.

Imagen de un momento de la obra 'Utopía en llamas'. Bárbara Sánchez Palomero/ Imagen cedida por el Centro Dramático Nacional

Pone el foco en los hombres que hacen posible la explotación

Durante la obra, las directoras buscan poner el foco en ellos, en los hombres que frecuentan estos lugares y fomentan estas redes criminales de explotación sexual de mujeres. "Lo contamos sin clichés, poniendo el acento en ellos, porque son muchos hombres y muy cercanos, muy amigables y que están en nuestra vida", afirma Delgado.

Cinco intérpretes, Roberto Hoyo, Jorge Machín, Rafa Núñez, Txabi Pérez y José Juan Rodríguez dan vida a los diferentes "perfiles" de hombres que concurren los prostíbulos, "que son los que los sostienen" cuenta Rodríguez.

En un diálogo con el público, los actores tratan de ganarse su simpatía a lo largo del espectáculo mientras están en el Utopía como clientes. "Lo más interesante es el hecho de cómo el espectador empatiza con los puteros, que son los verdugos". Es lo más realista que sucede en la obra asegura Lozano. "Nos reímos de ello y normalizamos un delito. El hecho de que a mí misma me resulte simpático aquel que es cómplice de esta barbarie es lo que más me gusta de esta pieza", añade.

La escenografía y su mensaje

En Utopía en llamas el espacio cobra un papel muy relevante. La escenografía, firmada por Javier Burgos, traslada a los espectadores directamente al local. Las sillas, sillones y butacas que ocupan se podrían encontrar en cualquier casa, y el  objetivo es "querer implicar" al espectador para trasladar el mensaje de que toda la sociedad participa de alguna manera en que esto suceda.

Han querido otorgar el espacio más "amable" al público, donde tienen lugar las fiestas, los bailes y las risas. Tras esta zona se encuentra otra inspirada en un escaparate, donde la acción no se ve pero sí se intuye. Es en el escaparate donde se pone en venta el cuerpo de las mujeres, lo que refuerza la idea de la deshumanización a la que están sometidas.

La puesta en escena se acompaña de una videoescena inmersiva, también diseñada por Burgos, un vestuario alejado de las referencias tradicionales de cómo viste una mujer prostituida, diseñado por Anna Tusell, la iluminación de Paloma Parra, el sonido de Sandra Vicente y una coreografía de Dácil González, reforzando todos ellos el enfoque más visceral del montaje.