Una mujer sostiene un cartel que dice 'Stop ICE terror now!' a finales de enero en Minnesota, Estados Unidos. EFE/EPA/CRAIG LASSIG
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El temor a ICE amenaza la salud materna y reproductiva de mujeres migrantes en Estados Unidos
El temor a ser detenidas por las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha llevado en los últimos meses a mujeres migrantes en Estados Unidos a evitar controles prenatales, atenciones por abortos y otros servicios de salud sexual y reproductiva, lo que especialistas advierten podría agravar riesgos médicos y generar una crisis silenciosa en la atención materna.
Una reciente encuesta de la plataforma BabyCenter señala que la actividad de ICE le ha impedido a una de cada cinco embarazadas a nivel nacional buscar atención prenatal, lo que se evidenció con mayor fuerza a inicios de año en Minnesota, cuando los médicos del estado alertaron de que las pacientes estaban teniendo demasiado miedo para asistir a citas médicas, recoger recetas o incluso dar a luz en hospitales.
"Muchas de nuestras unidades de parto están viendo volúmenes más bajos como señal de que las personas no buscan atención médica", dijo a finales de enero la doctora Erin Stevens, representante en Minnesota del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos.
Agregó que las solicitudes de partos en casa habían aumentado, incluso entre mujeres con embarazos de mayor riesgo y quienes nunca habían considerado esa opción.
Y es que la arremetida de ICE en Minnesota dio la vuelta al mundo. Los agentes llegaban a los barrios donde vivían mayoritariamente migrantes, se estacionaban en los exteriores de escuelas en donde detenían a padres e hijos con procesos de asilo en marcha, y hasta intentaron ingresar a un consulado, territorio inviolable por pertenecer a otra nación.
Amenaza a la salud materna y reproductiva de mujeres
La directora de comunicaciones y medios latinos de Planned Parenthood Federation of America (PPFA), Alejandra Soto, explica a Efeminista que las embarazadas han ido aplazando las citas médicas, pero que también lo han hecho cuando quieren acceder a un aborto o a anticonceptivos.
"Cuando existe este miedo, la salud reproductiva es uno de los temas que uno deja a un lado, que no lo ve uno como algo de emergencia. Cuando estás literalmente viendo por tu vida, por tu seguridad… cuidados de atención de salud reproductiva, desafortunadamente mucha gente los aplaza o los cancela del todo", señala.
Solo en los once centros de salud que tiene Planned Parenthood en ese estado hubo hasta un 10 % de cancelaciones de citas en los últimos meses. "Puede sonar poco, pero cuando estás hablando de población inmigrante indocumentada un 10 % son miles y miles de personas", destaca Soto.
La representante de PPFA señala que el miedo también se extiende a quienes necesitan realizarse pruebas y tratamientos de detección de cáncer cervical y de infecciones de transmisión sexual, como gonorrea, sífilis, entre otras.
Afirma que aunque hasta el momento los agentes no han tocado la puerta de los centros de Planned Parenthood, no pueden garantizar a sus pacientes que no se encontrarán con ellos en las calles. "El miedo es de proveedores de servicios y de la comunidad en general", menciona.
Telemedicina, una opción viable solo en algunos casos
Ante esta situación, la telemedicina se ha convertido en una opción viable para muchas mujeres y personas con capacidad de gestar migrantes, una forma de atención que empezó a desarrollarse con mayor fuerza en 2020, con la llegada de la pandemia de la Covid-19.
"Muchísimos centros de salud de Planned Parenthood comenzaron a implementar la telesalud y a ampliar los que ya le ofrecían este servicio. Ahora se hace por necesidad ante los ataques del Gobierno federal", señala Soto.
Recuerda que los abortos tempranos se realizan con pastillas, por lo que no es necesario que la persona vaya a un centro especializado si es que no ocurre alguna emergencia. "La telesalud es un salvavidas", resalta.
Sin embargo, no es posible aplicarlo en todos los casos. "Imaginémonos que una mujer embarazada tiene un aborto espontáneo, que no deja de sangrar, y ahora tiene que decidir si mira por la ventana primero, a ver si en la calle hay agentes de ICE para poder correr al hospital o si mejor se queda en casa desangrando, esperando que no suceda algo mayor", alerta.
"Es insostenible, es inhumano y es literalmente un ataque a la salud reproductiva y un ataque a nuestras comunidades inmigrantes, sin duda", añade.
Detenciones a migrantes embarazadas en Estados Unidos
El miedo que las migrantes tienen no es infundado. Medios de todo el país han reportado sobre la captura de mujeres indocumentadas por parte de ICE, pese a que existe una política según la cual las embarazadas solo pueden ser detenidas en circunstancias excepcionales.
The New York Times, por ejemplo, documentó durante la represión migratoria del presidente Donald Trump diez casos de mujeres embarazadas que fueron enviadas a centros de detención, donde permanecieron recluidas hasta los ocho meses de gestación sin recibir alimentación ni atención médica adecuadas.
"El análisis del Times reveló que, en esos casos, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) violó las directrices vigentes de la agencia sobre el trato a las mujeres embarazadas detenidas, sometiéndolas a condiciones que, según expertos médicos, pueden poner en peligro la salud de las madres y sus bebés", detalla el medio en su reportaje.
Varias organizaciones defensoras de los derechos humanos también aseguran que las autoridades están enviando a migrantes menores de edad que están embarazadas, muchas a causa de violaciones, a albergues de Texas, donde se prohíbe el aborto en la mayoría de los casos.
Lupe Rodríguez, directora ejecutiva de la organización National Latina Institute for Reproductive Justice, ha señalado que a principios de este año, su organización recibió una denuncia de una migrante detenida que, pese a que tenía un embarazo de alto riesgo, no recibió cuidado médico por cuatro meses y fue forzada a "dormir en suelo y pasar hambre".
Entre enero de 2025 y febrero de este año, las autoridades detuvieron a 498 personas embarazadas, en periodo de posparto o en lactancia, en centros de detención para migrantes, de acuerdo con datos entregados por el DHS a la senadora Patty Murray.
"Las jóvenes que llegan a Estados Unidos en busca de seguridad deben ser tratados con respeto y dignidad, y la administración de Trump no debería politizar su atención médica", ha reclamado Brigitte Amiri, abogada de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU).