Imagen de la portada de 'La mujer como lo humano. Al principio de la historia' de la historietista austriaca Ulli Lust, cómic ganador del Premio alemán del libro de no ficción 2025
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Ulli Lust redibuja en un cómic el origen de la humanidad: El relato ha cambiado gracias a las científicas
La historietista Ulli Lust (Viena, 1967) ha reconstruido en el cómic La mujer como lo humano. Al principio de la historia una visión de la prehistoria que rompe con la mirada masculina dominante en los libros de texto durante décadas, convencida de que el relato histórico ha comenzado a transformarse gracias a las aportaciones de científicas contemporáneas que han contribuido con su mirada a la investigación.
“En la actualidad hay tantas científicas que aportan su perspectiva que los resultados son completamente diferentes a los del siglo XIX, cuando solo los hombres proyectaban sus ideas al pasado”, ha explicado la autora en una entrevista con Efeminista.
Tras una exhaustiva labor de investigación y documentación, la autora de Hoy es el último día del resto de tu vida (2008) y Cómo traté de ser buena persona (2017) marca un hito al publicar el primer cómic que se alza con el Deutscher Sachbuchpreis, Premio Alemán del Libro de No Ficción 2025.
En su último ensayo gráfico, publicado por Garbuix Books, Lust desmonta el mito de que las mujeres no cazaran y destaca la existencia de conocimientos ancestrales sobre el control de la concepción y una estructura social donde, lejos de la impunidad, la responsabilidad de las agresiones recaía directamente sobre los agresores.
Lejos de limitar su análisis a una visión eurocéntrica, despliega un amplio abanico geográfico para demostrar que el protagonismo femenino no fue una excepción local, sino una norma global, y propone un viaje transcultural que conecta vestigios de la cultura Valdivia en Ecuador, las enigmáticas figuras de la cultura cicládica en Grecia, los hallazgos en Sudáfrica o la cultura de Yangshao en China, para componer un mosaico completo del origen humano.
Lust se ha decidido a redibujar los espacios en blanco y cuestionar los dogmas históricos establecidos en la serie La mujer como lo humano. Una labor de reconstrucción histórica actual, debido a que “la historia tal y como nos la han contado quizá no sea tan completa o exhaustiva”, ha afirmado su traductora, Marta Armengol, en una conversación con Efeminista.
Para Armengol, en la representación histórica a menudo ha faltado “una parte importante”, porque se ha obviado “la contribución o la presencia de la mitad de la humanidad”.
¿Cuáles son los falsos mitos sobre la mujer en la Prehistoria?
Lust pone el foco en el imaginario visual que han perpetuado los museos y los libros de texto, donde la autoría del arte paleolítico y la creación de herramientas se ha atribuido sistemáticamente al varón. La autora cuestiona en el cómic esa inercia con una observación clave: "En ilustraciones actuales de la época se muestra a hombres tallando las figuritas. Pero bien pudo haberlas creado una artista".
Para desafiar esa visión, la historietista se apoya en la revolución científica de las últimas tres décadas. “Se han sucedido muchos avances en los últimos treinta años en esta ciencia”, detalla sobre la investigación, citando nuevas técnicas como la genética o el análisis de ADN que permiten rastrear migraciones y reevaluar si un esqueleto es masculino o femenino, lo que ha deparado “algunas sorpresas”, ha apuntado.

Imagen del interior del cómic cedida por Garbuix Books.
Una de las revelaciones más significativas desmonta la división sexual del trabajo que hemos dado por sentada. El arquetipo del hombre cazador que salía a proveer alimento mientras la mujer aguardaba pasiva en la cueva choca frontalmente con la evidencia científica actual.
La anatomía femenina de la época estaba preparada para la caza mayor: “En algunos esqueletos se podía observar que los músculos de los hombros estaban bien desarrollados en los cuerpos femeninos y eran perfectamente capaces de desenvainar lanzas”, asevera.
Este hallazgo confirma que ellas no se limitaban a la recolección, sino que participaban activamente en la caza y poseían la fuerza física y la movilidad necesarias para garantizar, en igualdad de condiciones, la supervivencia del clan.
Más allá de la subsistencia, Lust apela a la evidencia científica para descartar la idea de dominación del hombre sobre la mujer: “No podemos saber realmente cómo vivían juntas estas personas. Solo podemos analizar lo que dejaron, y dejaron tumbas donde no había diferencia de género. No se aprecian estructuras jerárquicas en los hallazgos arqueológicos”, recuerda.
Desnudez, sangre y maternidad: el cuerpo sin culpa
En este ensayo gráfico la autora plasma sus hallazgos sin renunciar a su estilo narrativo y a través del humor y la ironía resignifica procesos biológicos históricamente estigmatizados, como la menstruación o la desnudez, tal y como escribe en una de sus viñetas: "Hay científicos que interpretan el gesto de 'mostrar los pechos' como gesto de amenaza. Vaya...".
Además del pecho, el cómic manifiesta que "el pubis femenino está fuertemente asociado con la vergüenza en muchas culturas: en alemán, sin ir más lejos, se dice ‘scham’, que también significa 'vergüenza’”.

Imagen del interior del cómic cedida por Garbuix Books.
Para Lust, la mirada contemporánea ha distorsionado el significado original del cuerpo humano, de manera que las mujeres, al menos a través de la iconografía, sienten más vergüenza negativa de sus cuerpos que los hombres.
“Solo diosas pueden mostrarse desnudas, pero incluso Afrodita tiene que cubrirse o intentar cubrirse el pubis. Mientras, tienes estas esculturas de héroes griegos, muy relajados, con las manos sobre la cabeza, siempre orgullosos de sus penes. Simplemente no sienten vergüenza, y eso lo admiro. Quiero eso también para las mujeres: deberíamos estar tan relajadas con nuestros cuerpos como estas esculturas griegas masculinas”, ha explicado.
La regla, lejos del tabú, se presentaba en la prehistoria conectada al uso simbólico del color rojo y el ocre, vinculando la sangre femenina con la vida y la conexión con la naturaleza: "Sangran cada mes al ritmo de la luna. Cuando ese sangrado regular desaparece, es porque crece una criatura en su vientre. La sangre se asocia con la creación de vida", explica en el cómic.
Esta conexión biológica desemboca en una visión de la maternidad alejada de la idealización pasiva. Lust ha subrayado que ser madre en el Paleolítico no tenía nada que ver con la estampa religiosa posterior, porque era un trabajo muy físico que implicaba cargar a los hijos todo el tiempo en sociedades nómadas. Incluso ha apuntado que “parece que las mujeres sabían cómo controlar sus ciclos, o cómo evitar el embarazo si no lo deseaban”.
La creación de un imaginario colectivo
Arroja luz sobre fenómenos socioculturales complejos como el nomadismo, los ritos religiosos y sociales, o el poder de los imaginarios narrativos orales que daban sentido al mundo antiguo. Un ejemplo fascinante que rescata el cómic es una antigua leyenda de los Lakota que narra un castigo mortal para el hombre que intente tocar a una deidad sin su consentimiento. "Está muy claro que hay que ser respetuoso con las mujeres. No puedes simplemente tocarla", ha explicado Lust.

Imagen del interior del cómic cedida por Garbuix Books.
Lo revelador para la autora, según explica en la entrevista, no es solo el mito en sí, sino su uso pedagógico en aquella sociedad: era la historia que se contaba a las jóvenes cuando tenían su primera menstruación. En el momento en que despertaban como seres sexuales, recibían un mensaje inequívoco: “Los hombres deben respetarlas y no deben comportarse como animales”, traduce.
Lust califica esta narración como una “mitología preventiva maravillosa” porque invierte la carga de la culpa: “Es una idea muy inteligente decir que el agresor es quien tiene que contenerse. El tipo violento, el violador, tiene que guardarse sus emociones. No es la mujer, no es su culpa”.
Fragilidad humana y nuevos horizontes
El viaje por la prehistoria que propone Lust no es solo una revisión del papel de la mujer en la prehistoria, sino también un recordatorio de la fragilidad humana, la desconexión con la naturaleza y los derechos de los pueblos indígenas. El cómic subraya la profunda interdependencia que existía entre aquellos grupos humanos y su entorno, un vínculo que, según la autora, hemos roto peligrosamente en la actualidad.
“Vivimos bajo la ilusión de que somos los creadores de nuestras vidas, de nuestros alimentos y de nuestros hogares”, reflexiona Lust sobre la sociedad moderna. Para la historietista, la humanidad ha caído en la trampa de creer que, por dominar los materiales y la técnica, ha superado su condición biológica: “Olvidamos por completo que seguimos siendo tan interdependientes de la naturaleza como lo fueron nuestros antepasados cazadores-recolectores”.
La diferencia fundamental, según ha explicado, radica en la inmediatez de la respuesta. Mientras que para sus personajes prehistóricos “las consecuencias llegaban rápido” si no respetaban el entorno, nosotros hemos amortiguado esa percepción.
Lejos de dar por cerrada su investigación, Ulli Lust ya tiene la mirada puesta en el siguiente capítulo de esta reescritura de la historia. Tras el éxito de este primer volumen, la autora prepara una continuación titulada La mujer como lo humano 2: Chamanas, cuya publicación en alemán está prevista para febrero de 2026.
En esta segunda entrega, Lust profundizará en la espiritualidad y el liderazgo místico de las mujeres, explorando si esas famosas venus paleolíticas no eran solo símbolos de fertilidad, sino herramientas de poder ritual y avatares para viajes a través de los mundos espirituales.