Lo que el cuerpo nos cuenta

Foto de la catedrática de Prehistoria Marga Sánchez Romero. Imagen cedida por la autora.

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'Lo que el cuerpo nos cuenta': El cuerpo de la mujer como territorio político desde la Prehistoria

Lucía Rubio Marcos | Madrid - 18 julio, 2025

En Lo que el cuerpo nos cuenta, la catedrática de Prehistoria Marga Sánchez Romero propone una lectura feminista del pasado a través del análisis del cuerpo de las mujeres en la Prehistoria, que la autora define como un lugar de reivindicación, pero también de control y discriminación, utilizado desde hace milenios como herramienta política para imponer normas, moldear identidades y reforzar desigualdades.

Siguiendo la línea de su libro Prehistorias de mujeres, en el que analiza desde una perspectiva de género las desigualdades culturales entre mujeres y hombres, Sánchez Romero muestra cómo nuestro cuerpo, tradicionalmente ignorado por la investigación, se ha empleado políticamente para expresar sentimientos de pertenencia, resistencia o identidades individualizadas.

“Utilizo a las mujeres de la Prehistoria para hablar de nosotras en la actualidad”, afirma en una entrevista con Efeminista la investigadora.  

Los cuidados como cimiento de la humanidad

P- ¿Por qué es tan importante la perspectiva de género a la hora de estudiar la historia de la humanidad?

R- Estudiar a la sociedad del pasado de manera completa implica analizar a toda la población, no solo a una parte, como los hombres adultos, que a menudo han sido el único referente de la historia, y además representado de una perspectiva absolutamente occidental.

La perspectiva de género mejora nuestro conocimiento de la sociedad prehistórica y elimina la necesidad de preguntarse si las mujeres eran importantes. Obviamente, las mujeres constituían la mitad de la población y sus contribuciones fueron tan importantes como las de los hombres. La falta de esta perspectiva ha llevado a obviar sus aportaciones en tecnologías, conocimientos y actividades de mantenimiento, las cuales eran cruciales para el bienestar de las poblaciones.

Si se eliminara de la historia la presencia y el trabajo de las mujeres, la sociedad simplemente no podría haber existido. Sin embargo, se ha construido una prehistoria y una historia sin considerar plenamente su papel. Si no hablamos de cuidados, de socialización, de crianza, de alimentación y de salud, no estamos haciendo una historia completa.

El cuerpo como herramienta política

P- ¿Por qué el cuerpo ha definido históricamente más a las mujeres que a los hombres?

R- El cuerpo de las mujeres ha estado mucho más expuesto al control masculino desde los inicios de las sociedades productoras. Este control es un proceso muy largo y complejo, en el que la desigualdad entre hombres y mujeres se ha manifestado a través del uso y la regulación del cuerpo de las mujeres.

Un elemento clave de este control es la reproducción. A lo largo de la historia, los hombres han buscado controlar el número de hijos, prohibiendo prácticas como el aborto o el uso de anticonceptivos, considerándolos "antinaturales".

Además del control biológico, el cuerpo femenino ha sido regulado desde una perspectiva estética. En cada momento histórico, ha existido un modelo de mujer al que las demás debían aspirar. Aunque este modelo ha cambiado con el tiempo, siempre ha habido uno dominante que busca la homogeneidad y el cumplimiento de una norma social para las mujeres.

P- ¿Puede poner algún ejemplo de cómo el cuerpo femenino ha sido utilizado de forma política?

R- En la actualidad, un ejemplo claro es el intento de la extrema derecha de controlar la sexualidad y la reproducción femenina. La prohibición del aborto, que parecía un derecho consolidado, es una de las primeras medidas que implementan al llegar al poder, como hemos visto recientemente en Estados Unidos.

En la Prehistoria, aunque es más difícil identificar la violencia estructural con la misma claridad que hoy, existen indicios de cómo el cuerpo femenino fue regulado. Un ejemplo es el uso de "esposas" en las piernas por parte de algunas mujeres de élite en la Edad del Bronce (hace unos 3000 años, en Europa Central).

Estas limitaciones de movimiento no eran para todas las mujeres, ya que muchas necesitaban realizar tareas esenciales, como limpiar o cocinar. En cambio, en el caso de determinadas mujeres de las élites, por ser garantes cultura y de orden social, sí se buscaba limitar su movilidad, y se utilizaban esas “esposas” para marcar lo que se consideraba una mujer “en condiciones”.

Desigualdad y violencia cultural

P- ¿Se puede hablar de violencia de género en la Prehistoria?

R- No podemos afirmar que existiera violencia de género como la entendemos hoy, porque no hay pruebas claras, como traumatismos específicos. Las diferencias físicas o alimentarias entre hombres y mujeres no siempre indican desigualdad, sino que pueden responder a tareas o roles distintos dentro de la comunidad. Sin embargo, hay casos como el uso de “esposas” en mujeres de élite en la Edad del Bronce, que sí reflejan una limitación del cuerpo femenino.

Es en sociedades con escritura, como la romana, donde la desigualdad se vuelve evidente en la legislación. Esa normativa no surge de la nada, sino que responde a una trayectoria cultural que ya venía construyéndose. Más allá de ejemplos puntuales, lo que sí podemos identificar en la prehistoria es la presencia de violencia estructural o cultural, y eso sí es posible demostrarlo.

Del cuerpo prehistórico al actual

P- ¿Nos ayuda el estudio del cuerpo en la Prehistoria a comprender nuestra realidad actual?

R- A mí me interesa la prehistoria porque me interesa el presente, la contemporaneidad. Utilizo a las mujeres de la prehistoria para hablar de nosotras en la actualidad y de todo aquello que todavía nos sigue resonando.

El análisis del cuerpo es fundamental en arqueología, especialmente en la Prehistoria, porque no tenemos textos escritos. Tenemos ahora una gran capacidad para conocer datos a través de la arqueología, lo cual es muy interesante. Sin embargo, debemos focalizarnos en que ese dato bioarqueológico, por sí solo, no sirve de nada. Hay que contextualizarlo en un marco social, económico y político, que incluso en la Prehistoria, sigue atañendo más a las mujeres.

Museos descolonizados y feministas

P- ¿Cree que hace falta una mirada feminista en los museos?

R- Absolutamente. Actualmente, se está avanzando en la descolonización de los museos, lo cual es un paso importante. Sin embargo, es fundamental que al mismo tiempo evitemos seguir modelos androcéntricos. Si solo "descolonizamos" a los hombres de la Prehistoria, seguimos contando una historia incompleta.

Por ello, el paso crucial es crear museos más inclusivos. Necesitamos que aparezcan mujeres, niños, niñas, personas mayores y con otras condiciones. No creo que se deba censurar o sacar piezas, sino explicarlas de una manera diferente. Hay que asegurar que la historia que contamos sea la de toda la humanidad, no solo de una parte.