tirar del hilo

Fotografía de la portada del especial 'Tirar del hilo'.

‘Tirar del hilo’ destapa las múltiples violencias que sufren las migrantes en España

Cristina Bazán | Guayaquil - 8 julio, 2021

Luna conoció a su pareja en un viaje a Brasil, se enamoraron y decidieron casarse e irse a vivir a España. Él es madrileño y por eso ella pudo obtener su residencia muy rápido pero, después de un tiempo, él se volvió agresivo y le provocó un aborto en medio de una pelea.

La joven, de 36 años y origen venezolano, se fue de la casa y cambió de ciudad, pero tuvo muchas trabas para conseguir ayuda psicológica y empezar de cero. «Al principio estuve viviendo en albergues porque no tenía a dónde acudir… Viví muchas historias duras», recuerda.

Luna es una de las diecinueve supervivientes de diversos países que ponen rostro y voz a las dolorosas cifras de violencia machista que se reportan en España y que cuentan su testimonio en ‘Tirar del hilo’, un informe de la Asociación de Investigación y Especialización sobre Temas Iberoamericanos (AIETI) y la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe que destapa las múltiples violencias que sufren las migrantes en el país.

«La violencia basada en género es una violación de Derechos Humanos que afecta a las mujeres por el hecho de serlo. Estos días han sido de mucha indignación y nos recuerdan que la violencia machista nos afecta a todas las mujeres y en todos los contextos y las mujeres migradas no estamos al margen de esto», ha señalado Tatiana Retamozo, parte de AIETI y Red Latinas, durante la presentación del informe.

Según las cifras que manejan las organizaciones, las víctimas mortales extranjeras por violencia machista han supuesto el 33 % del total de mujeres asesinadas en España entre 2003 y 2019. Un porcentaje similar, aseguran, se registran en las denuncias por violencia y en las cifras de casos del sistema VioGen.

Las múltiples violencias visibilizadas

Pero además de aterrizar las estadísticas, ‘Tirar del hilo’ muestra el camino lleno de violencias personales e institucionales que estas supervivientes han tenido que pasar desde su llegada a España. Y visibiliza los miedos y las manipulaciones que les impiden denunciar y salir del círculo agresor.

«Cuando le pregunté a la asesora legal del centro qué tenía que hacer para denunciar me dice “¿pero tú de que vas? ¿Tú crees que una denuncia te va a salvar la vida? Es que vosotras os montáis unos cuentos, unas historias se creen”… “No, hay que pensar muchas cosas, hay que hacer muchas cosas, tú lo que tienes que hacer es buscarte un abogado y divorciarte”. Y eso fue lo que hice», cuenta Elis, una mexicana de 43 años que acudió a un centro especializado de violencia tras sufrir maltrato por años por parte de su marido.

En este trabajo, que se puede visualizar en un portal web, se concluye que la violencia se perpetua gracias a una estructura normativa, política, económica y social que coloca a las migrantes en situación de precariedad. Una situación que la pandemia ha puesto al desnudo.

«Por ser migrante no tienes ciertas cosas y por ser pobre tampoco. Porque yo no tenía dinero para pagarme a un abogado. Fui a una de oficio y la vi como cuarenta minutos, por decirte mucho, quizás media hora, y me dijo “¿Qué es lo que quieres? ¿Qué te ha pasado? Apuntó, me mandó un borrador y ya está», recuerda Elis.

Agrega que la abogada había escrito una serie de contradicciones y que nunca más pudo volver a verla. Tiempo después, su juicio quedó suspendido por el estado de alarma y tuvo que quedarse un año más en la misma casa que su marido.

«¿Por no tener dinero me tengo que quedar en este vida?», dice Elis que pensó cuando estaba pasando por violencia.

Las sobrevivientes también pasaron por situaciones de racismo y falta de reconocimiento penal de la violencia de género que aumentó su vulnerabilidad.

‘Tirar del hilo’ para mejorar la respuesta

Las creadoras del informe han coincidido en que es necesario tirar del hilo de estas historias para que las instituciones públicas empiecen a trabajar sobre estas falencias y destinen recursos.

«Nosotras queremos tirar de este hilo. Estamos trabajando y queremos que el Gobierno ponga más atención para que ninguna mujer migrante quede fuera de los derechos al ser víctima de violencia, porque ellas tienen miedo a las denuncias», ha afirmado Lucy Polo, de la Red Latinas.

Según las cifras que recoge la investigación, 24 por cada mil mujeres extranjeras residentes en el país han denunciado algún tipo de violencia machista frente a las 6 españolas por cada mil sobre el total de mujeres autóctonas. Sin embargo, son las que «mayor desprotección frente a la violencia de género» tienen.

Algunas de estas mujeres han llegado a España tras huir de situaciones violentas en sus propios países, por lo que regresar no es una de las opciones.

Frente a estos datos, la directora general para la Igualdad de trato y Diversidad Étnico Racial del Ministerio de Igualdad, Rita Bosaho ha señalado que están trabajando para «abordar todas las formas estructurales de discriminación que incluyan la vía de la interseccionalidad».

Otra necesidad que detectaron las autoras fue que el Estado, las universidades, los medios y todas las organizaciones y profesionales que intervienen en violencia machista deben «empezar a considerar los testimonios de las mujeres migradas como una fuente legítima y fundamental de conocimiento y de critica social», con el objetivo de «mejorar nuestra respuesta estatal hacia la violencia machista».