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Teresa Perales: "Yo viví que el embarazo se tratara como una lesión deportiva"

Laura de Grado y Cristina Bazán | Madrid - 20 junio, 2024

La nadadora Teresa Perales es una de las deportistas paralímpicas más destacadas de todos los tiempos. Con un impresionante palmarés de 27 medallas en seis Juegos Paralímpicos, de las cuales siete son de oro, y otras cuatro medallas doradas en Campeonatos del Mundo, su carrera está marcada por un éxito inigualable. En reconocimiento a su trayectoria, recibió el prestigioso premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2021.

Desde que fue designada Deportista de Alto Nivel (DAN) en 1998, Perales no ha dejado de cosechar logros tanto dentro como fuera de la piscina. Su historia es un testimonio de perseverancia y dedicación.

En una entrevista con Efeminista durante su paso por la Feria del Libro de Madrid, Perales comparte sus expectativas para los próximos Juegos Paralímpicos de París 2024, donde competirá por primera vez en la categoría S2 debido a un agravamiento de su discapacidad, que ahora le permite nadar solo con un brazo.

"Aunque el ranking me diga que estoy cuarta, yo digo que es para despistar. Todos los días me acuesto y me levanto con la idea de que quiero subir al podio," afirma con determinación la doctora 'honoris causa' por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

Además, reflexiona sobre los avances que ha vivido en sus más de dos décadas de carrera: "Empecé en una época en la que los deportistas con discapacidad teníamos que pedir que alguien nos dejara un lugar donde entrenar".

Por aquel entonces, además, el embarazo se consideraba una lesión en el ámbito deportivo porque no estaba contemplado en ninguno de los planes. "En mi primera competición con mi hijo yo todavía le estaba dando pecho, tenía diez meses, y no había ni guardería ni nada. Yo me fui pagando todo," recuerda. Hoy, los avances son notables, dice, con la inclusión de guarderías en los Juegos de París, lo que facilita que más deportistas puedan integrar la maternidad con su vida profesional.

Perales también aborda el desafío actual de la visibilidad mediática del deporte paralímpico, y subraya la importancia de que los Juegos sean transmitidos por la televisión pública. "Nos ha costado mucho tiempo lograr tener un espacio garantizado en los hogares españoles," comenta preocupada por la posibilidad de que este año la cita paralímpica no sean emitida por Televisión Española.

Teresa Perales, hacia sus septimos juegos

Pregunta (P): Tiene 27 medallas en Juegos Paralímpicos y otras tantas medallas en campeonatos mundiales, es Premio Princesa de Asturias del Deporte... ¿Qué expectativas tiene para estos juegos?

Respuesta (R): Ha sido un ciclo súper difícil, el más difícil hasta ahora. Ya se preveía porque cuando te haces mayor lógicamente todo se pone más más complicado cuando compites con chicas más jovencitas. Pero, además, en mi caso mi discapacidad ha avanzado y ahora solamente nado con un brazo, el ciclo ha sido mucho más difícil. Ahora estoy en una categoría muy bajita, de las que más discapacidad tienen de los que vamos a juegos por España. Pero aunque ahora mismo el ranking me diga que estoy cuarta, yo digo que es para despistar. Todos los días me acuesto y me levanto con la idea de que quiero subir al podio.

Voy también con la tranquilidad de tener ya algo ganado y es que me siento muy orgullosa de haber continuado con la práctica deportiva, de haber continuado la élite y de no haberme rendido pese a todas las dificultades.

Discriminada por tener discapacidad

P: Lleva más de veinte años en activo. ¿Cómo ha cambiado esta disciplina para las mujeres? ¿Ha habido avances?

R: Ha habido avances en general en todo. Pero yo siempre digo que a pesar de que ha habido muchos avances, no nos podemos quedar estancadas. Hay que estar dispuesta a pegar ese tirón de orejas porque es la manera de buscar algo más y, sobre todo, cuando tú has abierto un camino y quieres que ese camino lo disfrute luego más gente y tenga más acceso a más medios.

Yo empecé en una época en la que los deportistas con discapacidad teníamos que pedir por favor que alguien nos dejara un lugar donde entrenar, un lugar donde poder hacer concentraciones, en los que poder dormir en los que poder entrenar y ahora no, ahora ya tenemos acceso a centros de alto rendimiento, tenemos becas, tenemos medallas.

Llevo 25 años compitiendo con la selección española, este año hacen 26, si a mi en aquellos años me hubieran dicho que ahora podríamos disfrutar de becas, de premios, de que podría venir todas las semanas aquí a Madrid a entrenar en el Centro de Alto Rendimiento (CAR), a dormir a la Residencia Joaquín Blume, no me lo habría creído porque era algo totalmente inaccesible para hombres y para mujeres.

Las mujeres tenemos una gran ventaja en los Paralímpicos y es que nuestro movimiento es mucho más joven y ha sido mucho más natural que hombres y mujeres tengamos la misma consideración y el mismo tratamiento, entonces no ha habido diferencias. Yo nunca nunca me he sentido ni discriminada, ni he sentido acceso distinto por ser hombre o por ser mujer a la práctica deportiva. Sí, al contrario, lo he sentido por tener discapacidad. Pero sí que he visto contratos en los que algunas deportistas tenían que firmar que no se iban a quedar embarazadas. Eso afortunadamente también lo hemos dejado atrás. Yo viví cuando el embarazo se trataba como una lesión y no como un embarazo.

Cuando el embarazo se trataba como una lesión deportiva

P: ¿Cómo ha sido la evolución en cuanto al tema de la maternidad? 

R: Ha sido un cambio por obligación porque cada vez hemos sido más deportistas las que nos hemos ido quedando embarazadas y hemos querido compaginar nuestra vida familiar con la vida deportiva.

En el deporte hemos avanzado, por ejemplo, para los Juegos de París va a haber guarderías. Yo siempre dije que en los Centros de Alto Rendimiento tendría que haber espacios para que podamos ir a entrenar y que puedan estar los niños y niñas. En mi primera competición con mi hijo yo todavía le estaba dando pecho, tenía diez meses, y no había ni guardería ni nada. Yo me fui pagando todo. Estuve en el mismo hotel que mis compañeros, pero en una habitación con mi hijo pagándolo todo yo. Era algo que no se entendía porque no había casos, no había ejemplos. Lo bueno de ahora es que ya hemos sido muchas mamas las que hemos abierto ese camino y esa necesidad.

Y no solo es compatible, sino que es precioso para un niño o para una niña ver cómo su madre es una gran deportista. Uno de los mejores momentos que he vivido con mi hijo ha sido ver cómo se ha sentido de orgulloso cuando recibí el premio Princesa de Asturias o cuando he ganado medalla en los JJOO.

"No estaba escrito cómo tratar la maternidad"

P: ¿Qué suponía que el embarazo fuese considerado una lesión? ¿Qué cambios formales ha habido?

R: En Paralímpicos fuimos dos atletas las que nos quedamos a la vez embarazadas. Fuimos las dos primeras, entonces había que romper barreras. No estaba escrito cómo tratar la maternidad, entonces lo trataron como una lesión. Y la diferencia era que cuando era una lesión, pues te rebajaban la beca, entonces había una discriminación económica importante con otros deportistas que mantenían la práctica deportiva, pero además cuando había sido algo muy buscado e informado previamente al Comité Paralímpico. La diferencia con lo que sucede ahora es que se mantiene la beca completa y que no se trata como una lesión, sino como lo que es: una baja por maternidad.

En peligro que los Juegos Paralímpicos se emitan en TVE

P: Ha hablado en la Feria del Libro de Madrid sobre los valores del deporte paralímpico. Este verano habrá unos juegos después de otros juegos. ¿Tienen la misma visibilidad?

R: Estamos en un momento muy controvertido en el que lo de la visibilidad espero que se solucione, pero lo cierto es que todavía no está cerrado el acuerdo con Televisión Española para que retransmita los Juegos Paralímpicos. Puede que sea la primera vez en muchos años que no se puedan seguir los Juegos Paralímpicos a través de la televisión pública y que haya que seguirlos a través de Twitch o de otros medios no públicos. Espero que se solucione porque nos ha costado mucho tiempo lograr tener un espacio garantizado en los hogares españoles.

Yo creo que en mi caso no fue hasta Londres 2012, cuando igualé a Michael Phelps con 22 medallas, que por primera vez en la historia se me puso en el mismo nivel. Y como a mí,  a muchos deportistas. Y a partir de entonces, ya nadie nos ha bajado y ahora yo creo que si preguntamos todo el mundo sabe decir el nombre de cinco deportistas paralímpicos. Hemos hecho un avance muy importante, pero vuelvo a lo del principio, no hay que quedarse parados y hay que seguir tirando de las orejas, porque en cuanto no estás atento, te la cuelan.

Londres 2012 y el auge de visibilidad para las paralimpiadas

P: ¿Fue Londres 2012 el punto de inflexión?

R: Creo que ha habido varios puntos de inflexión a lo largo de la historia moderna de los Juegos Paralímpicos. Probablemente Barcelona 1992 es lo que hizo conocer aquí en España que había un movimiento que se llamaba paralímpico. Realmente surgió tras la Segunda Guerra Mundial, que había muchos lesionados de guerra y era una forma de darles una manera de integrarse otra vez en la sociedad a través del deporte. De ahí empezó a crecer y en 1960 en Roma fueron los primeros juegos. Pero hasta Barcelona aquí en España no teníamos ni idea. Probablemente en Sídney se terminó de reafirmar y, personalmente, yo creo que mediáticamente Londres hizo el clic en la sociedad en general. A partir de entonces nos acostumbramos a que los medios de comunicación escritos, audiovisuales y digitales tuvieran espacios dedicados a deporte Paralímpico.

P: Hablaba de la importancia de abrir caminos para otras. ¿Usted creció con referentes deportivas?

R: En el mundo deportivo realmente yo no tenía mucha referentes porque en mi familia no había nadie deportista. No había cultura deportiva más allá del fútbol. Sin embargo, mi mayor referente de vida siempre ha sido mi madre, que es la que me enseñó a pelear a no quedarme atrás, a luchar por todo. La que me enseñó que la vida es como una montaña rusa, u día estás arriba y otro día estás abajo, y que lo que tienes que hacer es aprender a convivir con todo. Yo aprendí personalmente de ella que que ser mujer significa tener una fortaleza interior muy fuerte, porque ella tuvo que hacerse cargo de mi hermano y de mi cuando mi padre falleció con 45 años.