Fotografía de archivo de una mujer que sostiene un cartel con el lema "solo sí es sí". EFE/ Borja Sánchez-Trillo
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El ‘sólo sí es sí’ se queda fuera de la Directiva europea contra la violencia de género
Ya hay acuerdo para avanzar hacia la aprobación de la Directiva europea sobre violencia de género, la primera que tendrá la UE en su historia y que deberá ser respetada por todos los Estados miembros porque es de obligado cumplimiento. Llegar a este acuerdo no ha sido fácil. El objetivo era conseguirlo antes de las elecciones de junio, cuando se renovará el Parlamento Europeo y los liderazgos en las instituciones europeas.
Muchos desencuentros han dominado el debate y las negociaciones de la llamada –por su nombre oficial– Directiva de la UE contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, pero finalmente ha podido salir adelante.
La nueva norma es un avance porque protegerá a las mujeres de 27 países, hasta ahora algo impensable por la indefensión en la que se encuentran millones de ellas, aunque para los movimientos feministas y progresistas se ha quedado corta al no contemplar como delito penal la ausencia de consentimiento en las relaciones sexuales, es decir, la violación.
En otras palabras, se ha quedado fuera el "solo sí es sí", concepto incluido en la legislación española y convertido en un referente internacional de la lucha contra la violencia de género.
Francia y Alemania dan la espalda al consentimiento
El consentimiento ha quedado excluido al no lograr la mayoría cualificada del Consejo Europeo, pues ese aspecto concreto sólo ha conseguido el apoyo de 13 Estados cuando se precisaba el "sí" de 15 de los Veintisiete. Entre los países que se han mostrado en desacuerdo están, paradójicamente, Francia y Alemania.
Aún así, la Directiva tiene muchas cosas buenas, la primera de ellas es que se trata de la primera en la historia de la UE de este tipo. Entre sus virtudes está la inclusión de medidas para prevenir la violación, normas más estrictas sobre la ciberviolencia y un mayor apoyo a las víctimas en términos de acceso a la Justicia, protección y prevención.
"Es positivo porque en la UE sólo tenemos dos leyes de violencia de género, en España y Suecia; y, sin embargo, tenemos a millones de mujeres desprotegidas", afirma a Efeminista María Eugenia Rodríguez Palop, eurodiputada de The Left (La Izquierda) y vicepresidenta de la Comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad del Parlamento Europeo.
Rodríguez Palop, que ha ejercido de ponente en la sombra de la Directiva, considera que el acuerdo es una "buena noticia porque las medidas de protección, apoyo y asistencia se aplicarán a todas las víctimas, incluidas las de violación, en todos los Estados". Esto, a su juicio, compensa en parte que se haya quedado fuera el consentimiento.
Explica que, tras unas intensas negociaciones y la insistencia de las feministas, se ha logrado incluir un artículo sobre consentimiento en el capítulo de prevención con el objetivo de incorporar campañas informativas en los Estados.
"No se ha logrado en la parte penal, pero sí en la prevención", argumenta, al considerar que el hecho de que Francia y Alemania se negaran a incluirlo ha abocado a dejarlo fuera. Otra compensación es que se ha incluido una cláusula de revisión, para que se pueda incorporar en cinco años.
Protección para todas
"Lo que hemos hecho es dejar a las niñas de hoy y mujeres de mañana un espacio más feminista que el que hemos tenido nosotras", expresa a Efeminista con el ánimo de celebrar una norma europea que permitirá proteger a las mujeres en un continente considerado avanzado en la práctica de los derechos humanos, pero que sin embargo solo dos países tienen por ahora leyes nacionales.
La Directiva, además, contempla establecer equipos y servicios especializados de atención a las víctimas de violencia sexual. "A nosotras, como españolas, nos puede parecer una conquista del pasado, pero en Europa no es tan avanzado", dice la eurodiputada de Sumar (anteriormente de Unidas Podemos).
Esta legislación, además, ampliará la lista de agravantes de los delitos y pondrá foco en figuras públicas, periodistas y defensoras de derechos humanos, así como en personas que sufran violencia por su orientación sexual, género, raza, religión, origen social o ideología política. Buscará restaurar el honor de las personas afectadas, según el documento oficial difundido tras el acuerdo.
Incluye normas contra la mutilación genital femenina (MGF) y el matrimonio forzado. En el ámbito de los delitos en línea, contempla la divulgación de contenido que ataca la intimidad de las personas y el "ciberflashing" (cuando una persona envía imágenes de su cuerpo desnudo y especialmente de sus genitales a desconocidas y sin permiso de la receptora).
Por último, contempla una mejora de los procedimientos para el acceso a la seguridad y salud de víctimas de violencia de género, con énfasis en la salud sexual y reproductiva.
Prisas preelectorales
Una vez alcanzado el acuerdo entre los eurodiputados responsables y el Consejo Europeo, la Comisión de Derechos de las Mujeres del Parlamento aprobará la Directiva el próximo 15 de febrero y está previsto que se aprueba definitivamente en el pleno de la Eurocámara, en abril próximo. Está previsto que la Directiva habrá entrado en vigor antes de las elecciones europeas de junio.
"Ha sido bueno sacar la Directiva adelante, a pesar de no ser perfecta, porque no sabemos lo que nos espera, es probable que el próximo Parlamento sea más conservador", afirma Rodríguez Palop sobre los eventuales resultados de los comicios de junio.
Preguntada si sería posible dar marcha atrás a la Directiva si las instituciones europeas caen en manos de políticos más conservadores, teniendo en cuenta los resultados en las elecciones nacionales de algunos Estados miembros, la eurodiputada responde que “las normas aprobadas son vinculantes, aunque se pueden modificar”. En este sentido, insiste en que “no es fácil” hacer esas modificaciones. Los pasos dados son, por ahora, irreversibles.