Rosa Regàs

Foto de archivo de la escritora Rosa Regàs, posa durante una entrevista con la Agencia Efeen 2013. EFE/Albert Olivé

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Rosa Regàs, la escritora que rompió esquemas y se abrió paso en la sociedad franquista

Hèctor Mariñosa | Barcelona - 18 julio, 2024

La escritora, traductora y editora Rosa Regàs, fallecida este 17 de julio a los 90 años, será recordada como una autora surgida de la burguesía catalana pero que se rebeló contra el autoritarismo y el sometimiento de las mujeres durante el franquismo.

Rosa Regàs fue una mujer luchadora que tuvo que sobreponerse desde la infancia al estigma de ser hija de republicanos perdedores de la Guerra Civil y que, tras un temprano matrimonio en el que tuvo cinco hijos, supo abrirse camino entre la rígida sociedad franquista para estudiar la carrera de Filosofía y convertirse en traductora, editora y, finalmente, escritora de éxito.

Una vida intensa y llena de proyectos que la animaron a escribir cuando sobrepasaba ampliamente los 50 años, movida por la fuerza y el entusiasmo de quien busca la libertad y seguir el propio camino por encima de todo.

"Yo no quise renunciar a ninguno de los aspectos que me ofrecía la vida", dijo en este sentido Regàs, quien, tras ser separada de sus padres al término de la Guerra Civil, quedó interna en un colegio de monjas hasta los 17 años para casarse solo un año después, una educación tradicional para la época que no truncó su ansia por abrirse paso en el ámbito profesional, lo que la convirtió en una mujer avanzada a su tiempo.

Hija de familia republicana

Hija del dramaturgo Xavier Regàs i Castells y de Mariona Pagès, hermana del decorador Xavier Regàs, la cocinera y escritora Georgina Regàs y del promotor cultural Oriol Regàs, Rosa Regàs había nacido el 11 de noviembre de 1933 en el seno de una familia republicana.

Durante la Guerra Civil española fue enviada junto con su hermano pequeño a Francia, acogidos como otros niños españoles que huían del conflicto por el pedagogo Célestin Freinet.

De vuelta a España, con seis años, quedó bajo la tutela legal de su abuelo, Miquel Regàs, un hombre de carácter autoritario que la hizo estudiar en un colegio de monjas dominicas en Barcelona.

Posteriormente estudió Filosofía y Letras y se licenció en la especialidad de Filosofía por la Universidad de Barcelona, antes de casarse en 1951 con el fotógrafo Eduard Omedes Rogés, del que se divorciaría después y con el que tuvo cinco hijos.

Foto de archivo de la escritora Rosa Regàs, posa durante una entrevista con la Agencia Efeen 2013. EFE/Albert Olivé

Sus novelas reflejaban casi todo de ella

Eempezó a buscar un trabajo porque era consciente de que no tendría libertad total si no tenía libertad económica, y de este modo entró en la editorial Seix Barral, que buscaba a una persona para hacer labores para la prensa.

Este ansia de independencia personal fue un ejemplo para otras mujeres de su época que todavía sentían la presión social de no amoldarse a lo que les imponía la sociedad en la que les tocó vivir.

Rosa Regàs decía que sus novelas reflejaban casi todo de ella, pues son historias que se nutrían de sus experiencias, de sus recuerdos e impresiones, convenientemente moldeados y adaptados después por su imaginación.

Hermana del empresario Oriol Regàs, fundador de la discoteca Bocaccio, que se convirtió en el tardofranquismo en punto de encuentro de la denominada Gauche Divine de Barcelona, Rosa Regàs fue una más de este movimiento de intelectuales contrarios al régimen.

Junto a escritores como Manuel Vázquez Montalbán, Terenci Moix, Jaime Gil de Biedma o José Agustín Goytisolo, arquitectos como Óscar Tusquets, Oriol Bohigas o Ricardo Bofill, cantantes como Raimon y Serrat o editores como Jorge Herralde, Esther Tusquets o Beatriz de Moura, Regàs se movía en un ambiente liberal y de modernidad impropio de la época.

Fue una etapa sobre la que decía no sentir añoranza, pero en la que Rosa Règas conoció a un grupo de personas con una talla intelectual y artística que posteriormente no volvió a encontrar, según admitía.

El inicio de su obra literaria

Sus inicios en el mundo literario caminaron en paralelo al encargo que le hizo Carlos Trías Sagnier para que escribiera un libro sobre la ciudad de Ginebra, un ensayo sobre la capital calvinista del lago Lemán y sus peculiares habitantes que se publicó en 1987 en la colección 'Las ciudades' de ediciones Destino.

"Nunca le agradeceré suficiente que me obligara a sentarme frente a una máquina de escribir. Dice mucho a favor de su olfato editorial, ya que, si no hubiera sido así, yo no habría ganado el Nadal”, había reconocido Regàs.

'Ginebra' sirvió de catapulta para que unos años después debutara en la novela con 'Memoria de Almator' (1991), que trata del doloroso avanzar hacia la edad adulta, de la soledad que acompaña a este largo peregrinaje y de las hostilidades agazapadas tras los recodos del inevitable camino. Redactada en primera persona, estas memorias están ambientadas en un escenario rural, fácilmente identificable con la comarca del Empordà.

'Azul', obra con la que ganó el Premio Nadal tres años después es, en cambio, "una historia de amor, así de simple y así de complicado", según sus propias palabras. La relación amorosa entre dos personas de distintos niveles sociales -una mujer de Barcelona y un chico de Guadalajara-, que durante diez años se desarrolla en Barcelona, Cadaqués, la isla griega de Kastellorizo y Nueva York.

Posteriormente, ganó el Premio Ciudad de Barcelona 1999 con la novela 'Luna lunera'; y el Premio Planeta con 'La canción de Dorotea', en 2001.

Directora de la Biblioteca Nacional de España

Nombrada en 2004 directora general de la Biblioteca Nacional de España por la entonces ministra de Cultura, Carmen Calvo, desde este puesto impulsó su modernización mediante la digitalización de sus fondos y trató de acercar esta institución a la ciudadanía durante sus más de tres años de gestión.

Viajera impenitente, reflejó esta faceta de su vida en varios artículos y libros de viajes, como 'Viaje a la luz del Cham' (1995), narración de una estancia de dos meses en Siria o 'Volcanes dormidos' (2005), sobre sus viajes a países centroamericanos con el también escritor Pedro Molina Temboury.

En 'Diario de una abuela de verano. El paso del tiempo' (2004), la escritora mostraba su relación con sus numerosos nietos, con quienes convivía cada verano en la casa de campo que tenía en la Costa Brava, un libro que inspiró la serie de televisión 'Abuela de verano'.

En su último libro, 'Un legado', publicado el pasado mayo, hizo un repaso de su larga trayectoria tanto en la literatura como en el mundo editorial, donde no rehuyó explicar detalles sobre sus fuertes discrepancias con el ministro de Cultura César Antonio Molina, que hizo que dimitiera como directora de la Biblioteca Nacional, o con la superagente literaria Carmen Balcells, a la que dejó por desavenencias.

Distinguida en 2005 con la Cruz de Sant Jordi de la Generalitat y la condecoración Chevalier de la Legión de Honor de Francia, Rosa Regàs estuvo muy vinculada al país galo por su formación y afinidades, pues pasó tres años de su infancia en París (1937-1940) y, a su regreso a Barcelona, permanecieron allí sus padres.