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Roller derby, un deporte feminista, transincluyente y autogestionado
Alba, Selene, Inés y Guaya forman parte de Las Palmas Roller Derby, el primer y único equipo de roller derby de Gran Canaria, un deporte de contacto nacido en Estados Unidos y disputado sobre patines, que combina velocidad, estrategia y fuerza; pero que para ellas representa mucho más que una disciplina deportiva: es un espacio seguro donde la diversidad, la inclusión y el feminismo van de la mano.
Formado en 2011, el equipo se mantiene al margen de federaciones, una decisión que les permite preservar los principios intrínsecos al deporte y garantizar la participación de personas trans y no binarias. Así, a los entrenamientos, partidos y viajes se suman tareas de gestión, difusión y organización de eventos, propias de un deporte autogestionado que va abriéndose camino poco a poco.
Según la Women's Flat Track Derby Association (WFTDA), actualmente existen más de 400 ligas distribuidas en seis continentes, clasificadas en rankings internacionales que muestran su rendimiento en torneos de alto nivel. Entre los equipos más destacados a nivel global se encuentran las Rose City Rollers de Portland, Gotham Girls Roller Derby de Nueva York y Crime City Rollers de Malmö, que se han convertido en referentes del deporte.
Para las jugadoras de roller derby, cada encuentro se convierte en un escenario de empoderamiento y sororidad, donde los choques y bloqueos quedan atrás en el "tercer tiempo", cuando jugadoras rivales celebran juntas y refuerzan una red que trasciende la competición.
Un deporte femenino de contacto
Alba, de 27 años, conocida como "Medusa" en el mundo del roller derby, es una de las jugadoras de Las Palmas Roller Derby. Integrante del equipo desde el 2020, cuenta a Efeminista que encontró en este deporte una vía para conectar con una comunidad que comparte sus valores, en un momento de su vida en el que ningún deporte lograba motivarla: "Me dijeron que era un deporte muy inclusivo y feminista y decidí entrar justamente por eso", señala.
La jugadora explica que el roller derby es un deporte de contacto que se juega sobre patines en una pista ovalada.
"Nosotras jugamos en patines de cuatro ruedas que se llaman "quad". En el campo entran cinco jugadoras: cuatro bloqueadoras y una jammer, que es la puntadora. Básicamente, la jammer marca puntos pasando a las jugadoras del equipo contrario, y cada vez que pasa a una, marca cuatro puntos", detalla Alba.
También subraya que "es un deporte muy inclusivo; da igual lo alta que seas, lo baja que seas, si estás gorda, si estás flaca, si estás súper fuerte o súper delgada, todo el mundo tiene cabida".
Pero lo que más conecta a Alba con el roller derby es la comunidad que ha encontrado en sus compañeras, con las que comparte una misma dinámica basada en la sororidad, el deseo de competir y, al mismo tiempo, de disfrutar y pasarlo bien.

Foto de Alba y Selene, jugadoras de Las Palmas Roller Derby. EFE/ Lucía Rubio
Inclusividad trans y autogestión
El roller derby se caracteriza por su organización autogestionada. Alba explica que ellas no forman parte de una federación, sino de ARDE, la Asociación de Roller Derby de España: "Al ser un deporte autogestionado, son las propias personas del equipo las que construyen y deciden sobre lo que se hace y lo que y lo que no, lo que está permitido y lo que no", apunta.
"Eso también hace que los valores de todas y cada una de las personas del equipo se vean reflejados en nuestras decisiones", añade la deportista.
Sin embargo, reconoce que una de las desventajas de no estar federadas es contar con menos opciones de acceder a subvenciones o ayudas. Pese a ello, insiste en que prefieren mantener esta autonomía, ya que "muchas veces estar federadas implica que, por ejemplo, las personas trans no puedan ser partícipes de un equipo femenino", destaca.
Los desafíos de la insularidad
Alba resalta que estar en una isla plantea un desafío importante para el equipo: "Hace que sea muy complicado que la gente quiera venir para acá. Los equipos de la península muchas veces pueden organizar partidos entre ellos, pero a nosotras se nos complica", confiesa.
Recientemente, con el regreso del Tenerife Roller Derby —el primer equipo de España—, que llevaba varios años inactivo, han podido disputar algunos encuentros. Sin embargo, Alba lamenta que "al ser pocas jugadoras, al final acabamos jugando todas juntas en el mismo equipo".
En cuanto a la financiación, el equipo cuenta con su propia cuota, merchandising y solicita subvenciones cuando es posible: "Hemos hecho bastante por hacernos conocer, al menos aquí en Las Palmas. Ves carteles por todos lados", comenta, y añade que "sigue siendo un deporte minoritario, pero yo creo que por el tema de los valores se ha ido haciendo cada vez más conocido".

Foto de Alba, conocida como "Medusa" en el roller derby. EFE/ Lucía Rubio
Empoderamiento femenino
El roller derby nació en Estados Unidos en la década de 1930 como una competición de resistencia sobre patines que mezclaba deporte y espectáculo. Tras un periodo de declive a finales de los años 90, grupos de mujeres lo reinventaron, hasta convertirlo en un deporte autogestionado y competitivo con un fuerte enfoque en el empoderamiento femenino.
Este renacimiento incorporó elementos de la cultura punk, como la autoexpresión, los nombres artísticos, la estética alternativa y la actitud rebelde, lo que consolidó al roller derby como un espacio donde las mujeres podían mostrarse seguras y creativas.
Selene, de 30 años y conocida como "Serotonina" en el mundo del roller derby, lleva desde el 2017 formando parte del equipo de Las Palmas. En una entrevista con Efeminista subraya que el roller derby es un espacio que te permite ser y mostrarte como quieras:
"Desde que llegas, te sientes segura, acogida en una familia, y eso te hace crecerte y tener mucha seguridad en ti misma".
Además, destaca que es un deporte que te acepta en cualquier momento de la vida: "Hemos tenido jugadoras desde 16 años hasta 50".
Para Selene, jugar al roller derby es como crear un alter ego: "Dentro de la pista dejas atrás al yo del día a día, que puede estar cansado o enfadado, y te conviertes en otra persona que está disfrutando del deporte. Es como crearte esa otra personalidad dentro de la pista".
Compromiso político intrínseco
Selene destaca que la WFTDA, la asociación internacional de ligas de roller derby, incorpora en sus estatutos y reglamentos un compromiso firme con la inclusión, especialmente a través de su "gender statement", que aborda cuestiones de género y la participación de personas trans.
Por ello, si una persona trans o no binaria llega a un equipo de roller derby, no se le puede negar la participación, ya que eso iría en contra de los principios básicos del deporte: "No puedes quitarle eso al deporte", afirma Selene.
Además, el roller derby exige un nivel de compromiso muy alto, lo que para la jugadora representa uno de los mayores desafíos del deporte: "Al ser un equipo autogestionado, no vienes a entrenar y te vas a tu casa. Hay que hacer merchandising, publicar en redes, buscar partidos, hacer eventos...".

Foto de Alba y Selene, jugadoras de Las Palmas Roller Derby. EFE/ Lucía Rubio
Una comunidad más allá de la pista
Inés, de 27 años, conocida como "Inestable" en el roller derby, y Guaya, de 45, apodada "Me Lían", destacan la importancia de las relaciones entre los equipos y el valor de la comunidad que rodea al deporte.
Guaya explica a Efeminista que, aunque hoy en día se practique menos, antes en las competiciones los equipos rivales acogían a las jugadoras visitantes como si fueran parte de su propia familia: "Cuando viajas a jugar, el otro equipo te acoge desde cero. Se organizan internamente para irte a buscar al aeropuerto, a la estación de tren, de guagua o donde sea, y te alojan en sus casas".
Inés, por su parte, hace hincapié en uno de los momentos más simbólicos del roller derby: el "tercer tiempo", la fiesta posterior a los partidos donde los equipos rivales celebran juntos.
"Ahí es donde nace la verdadera comunidad", asegura Guaya: "Si te tengo que reventar, te reviento en la pista, pero después nos vamos a tomar algo y nos lo pasamos genial. Y nos preocupamos en conocernos", asegura.
La importancia de todos los roles
Inés y Guaya coinciden en que formar parte del equipo no implica necesariamente estar en la pista. Guaya, por ejemplo, continúa siendo un miembro activo a pesar de una lesión: "Yo sigo aquí. Tengo otro puesto, pero me siento una más del equipo".
Ambas destacan la relevancia de todos los roles, desde las jugadoras hasta el personal de banquillo, que coordina la estrategia y decide quién entra a jugar: "Gracias a esas personas que están fuera, las jugadoras tienen un guion; ellas tienen una parte y nosotras tenemos otra", explica Guaya.
Inés añade la dimensión de cuidado mutuo: "Me siento totalmente segura sabiendo que está Guaya ahí observando y tomando decisiones que nos benefician a todas. Todo el rato está ahí pendiente, cuidando y siendo estratega también".
Así, el roller derby se consolida en la actualidad no solo como un deporte de contacto femenino, sino también como una comunidad cohesionada donde la sororidad y los valores de inclusión son tan importantes como la competición.