• Manifestación de mujeres en apoyo de los participantes detenidos y heridos de las protestas que estallaron tras las elecciones presidenciales, en Minsk, Bielorrusia. EFE/EPA/TATYANA ZENKOVICH

  • Cadena humana fuera de la Iglesia Católica de los Santos Simón y Elena, mientras participan en una manifestación de protesta contra los resultados de las elecciones presidenciales, en Minsk, Bielorrusia, el 27 de agosto de 2020. EFE/EPA/TATYANA ZENKOVICH

  • Cadena humana fuera de la Iglesia Católica de los Santos Simón y Elena, mientras participan en una manifestación de protesta contra los resultados de las elecciones presidenciales, en Minsk, Bielorrusia, el 27 de agosto de 2020. EFE/EPA/TATYANA ZENKOVICH

  • Más de 10.000 mujeres asisten a una marcha de protesta contra los resultados de las elecciones presidenciales, en Minsk, Bielorrusia. EFE/EPA/STRINGER

  • Manifestación de mujeres en apoyo de los participantes detenidos y heridos de las protestas que estallaron tras las elecciones presidenciales, en Minsk, Bielorrusia. EFE/EPA/TATYANA ZENKOVICH

  • Manifestación de mujeres en apoyo de los participantes detenidos y heridos de las protestas que estallaron tras las elecciones presidenciales, en Minsk, Bielorrusia. EFE/EPA/TATYANA ZENKOVICH

La revolución de las mujeres de blanco en Bielorrusia

Nasta Zajarévich/Laura de Grado Alonso | Minsk - 4 septiembre, 2020

Vestidas de blanco y en pie contra Lukashenko, las mujeres bielorrusas se han convertido en las abanderadas de la revolución pacífica en marcha en Bielorrusia tras las elecciones presidenciales más polémicas en la historia de esta república exsoviética. Son madres, amas de casa, informáticas, profesoras, políticas, artistas, jóvenes, mayores y todas ellas portan el blanco como símbolo de resistencia, solidaridad y feminismo.

Tras décadas alejadas de la política, las mujeres están decididas a tomar la iniciativa en las movilizaciones opositoras en Bielorrusia y a seguir manifestándose contra Lukashenko.

La revolución de las mujeres de blanco

Pese a las recurrentes actitudes machistas de Lukashenko, quien llegó a afirmar que la mujer es solo un «adorno» en la vida del hombre y las relega al papel de «embellecer la sociedad» y «parir», las mujeres han sido unas electoras benevolentes con el «eterno» presidente bielorruso desde que asumió el poder en 1994.

Sin embargo, este verano Lukashenko perdió el apoyo de muchas de ellas, que comenzaron a salir a las calles pocos días después de los comicios del 9 de agosto para protestar contra la violencia policial durante las primeras jornadas de las protestas y exigir elecciones libres.

En medio de la crisis política que estalló en Bielorrusia tras la victoria de Alexandr Lukashenko en las elecciones presidenciales, con un 80 % de los votos, un resultado que no reconoce la oposición del país, las movilizaciones de mujeres se han convertido en uno de los símbolos clave de las protestas bielorrusas a favor de un cambio democrático y han dado la vuelta al mundo como «la revolución de las mujeres de blanco».

Contra la violencia

Unas movilizaciones que han sido testigo de momentos ya históricos como la «Marcha de las mujeres» de Minsk, en la que más de 10.000 mujeres marcharon el 29 de agosto durante casi cinco horas en señal de protesta contra la violencia policial ejercida durante las últimas tres semanas y con reclamos de libertad para los presos políticos del régimen del presidente Alexandr Lukashenko.

«Estamos aquí contra la violencia, exigimos la libertad de los presos políticos y, claro está, nuevas elecciones», explicaba a Efe una manifestante, Anna Oglovets de 29 años.

«Queremos libertad, queremos que cuenten con nosotras», añadía.

Emocionadas por participar en la protesta histórica y ser parte de esta revolución de mujeres bielorrusas, las asistentes a la gran marcha portaban flores, banderas y sombrillas blanquirrojas.

marcha de mujeres Bielorrusia

Marcha de protesta contra los resultados de las elecciones presidenciales, en Minsk, Bielorrusia. EFE/EPA/STRINGER

Cadena de mujeres por la solidaridad

Las mujeres bielorrusas también fueron protagonistas de la «cadena de solidaridad» que se formó el pasado 27 de agosto frente a la Iglesia de los Santos Simón y Elena, donde la noche anterior la policía había bloqueado a un grupo de manifestantes antigubernamentales después de disolver su concentración en la Plaza de la Libertad.

cadena mujeres Bielorrusia

Cadena humana fuera de la Iglesia Católica de los Santos Simón y Elena, en Minsk, Bielorrusia, el 27 de agosto de 2020. EFE/EPA/TATYANA ZENKOVICH

En este acto, que duró una hora y concluyó sin detenciones, más de un centenar de mujeres dejaron de lado el miedo para encadenarse por un cambio político en su país, también, luciendo vestidos de color blanco.

El simbolismo político y feminista de este color está ligado al movimiento sufragista cuando en la primera década del siglo pasado, las mujeres reclamaban el voto femenino vestidas de ese color.

Tres mujeres que dieron ejemplo

«Nuestra constitución no es para mujeres. Nuestra sociedad no ha madurado lo suficiente como para votar por una mujer», afirmaba Lukasheko a principios de este año.

Sin embargo, tres mujeres, Svetlana Tijanóvskaya, Verónika Tsepkalo y María Kolésnikova, unieron sus fuerzas en torno a la candidatura de Tijanóvskaya, que de la noche a la mañana se convirtió en la abanderada de la oposición bielorrusa para desafiar a Lukasheko en las elecciones del 9 de agosto.

La estrategia, improvisada sobre la marcha después del arresto del esposo de Tijanóvskaya y aspirante inicial al puesto de jefe de Estado, resultó ser un éxito, pues la líder opositora logró congregar las manifestaciones más multitudinarias en la historia reciente de Bielorrusia y clama haber ganado las elecciones con un resultado muy superior al de Lukashenko.

El ocaso de Lukashenko

Hasta hace poco las mujeres componían uno de los pilares de la Bielorrusia de Lukashenko. Durante las elecciones de 2015, según las encuestas, el 63 % de los votantes al mandatario bielorruso eran mujeres.

La nefasta gestión de la pandemia del coronavirus fue uno de los detonantes del descontento de las mujeres en Bielorrusia, que dejaron de ver al Estado como una institución que vela por su seguridad, según expertos.

La actitud del presidente, que en un principio minimizó la amenaza de la enfermedad y sus efectos sobre la salud colectiva, hizo que muchas dejaran de asociar a Lukashenko con la imagen de un «Batka» (Padre), que el presidente se había labrado durante largos años, a lo que se sumaron las cargas policiales contra manifestantes pacíficos en las primeras jornadas de protesta tras las elecciones presidenciales.