Stéphany Onfray, comisaria de la exposición 'Retratadas. Estudios de mujeres', en el Museo Nacional del Romanticismo. EFE/Laura de Grado
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'Retratadas', el estudio fotográfico como "una habitación propia" para las mujeres del siglo XIX
La exposición Retratadas. Estudios de mujeres, comisariada por Stéphany Onfray en el Museo Nacional del Romanticismo, reúne más de un centenar de fotografías y objetos del siglo XIX para mostrar cómo los estudios fotográficos se convirtieron para muchas mujeres en una auténtica "habitación propia", en un espacio de experimentación, de creación y construcción de identidad, lejos del papel pasivo que la historia les atribuyó.
"En esta exposición intentamos demostrar que en el siglo XIX los estudios de fotografía no solamente eran lugares comerciales donde la gente iba a retratarse, sino que eran verdaderos lugares de experimentación femenina", explica a Efeminista Onfray, doctora en Historia del Arte y especialista en fotografía del siglo XIX.
La popularización de la fotografía en torno a 1840 llevó a la proliferación de estudios concebidos como salones elegantes, donde los espejos, cortinas y muebles sugerían un hogar idealizado. Un hogar imaginado, y por tanto controlado, según los cánones de la burguesía. Sin embargo, fueron precisamente esos entornos pautados los que algunas mujeres lograron convertir en "un terreno de juego", explica la investigadora.
Espacios de experimentación y creación
La exposición sitúa el foco en un espacio poco estudiado, "el cuarto tocador", un espacio donde las mujeres que iban a ser retratadas podían cambiarse de vestido, peinarse o simplemente prepararse antes de posar.
"Lo intentamos pensar como una habitación propia, como un lugar donde las mujeres iban preparándose antes de enfrentarse a la cámara y al fotógrafo, que no dejaba de ser el ojo masculino", explica Onfray.
Y aclara que "las mujeres consiguieron traspasar ese ámbito doméstico que tenían los estudios de fotografía y lograron experimentar y subvertir la identidad femenina que entonces se estaba construyendo".
"Si tenían habitaciones dedicadas a ellas, es porque tenían algo que aportar. Se ha estudiado mucho la historia de las mujeres en el siglo XIX, sí, pero no a través de su representación. Y eso me parecía crucial", añade.
El recorrido, que se puede visitar en el Museo del Romanticismo hasta el 25 de enero, reconstruye simbólicamente ese espacio a través del papel floral en las paredes, cuadros dispuestos con la naturalidad de un salón doméstico y un aire ligeramente teatral que envuelve al visitante.
La muestra reúne más de un centenar de imágenes y objetos procedentes de diversas colecciones privadas y públicas, entre ellas la Colección Stéphany Onfray, la Biblioteca Nacional de España, la Colección Jordi Barón Rubí o los fondos del propio Museo Nacional del Romanticismo.

Vista de la exposición 'Retratadas. Estudios de mujeres', comisariada por Stéphany Onfray en el Museo Nacional del Romanticismo. EFE/Laura de Grado
Las aportaciones de las mujeres a la fotografía del siglo XIX
La exposición es el resultado de una década de investigación y se apoya en su libro Retratadas, publicado por Cátedra, en el que Onfray reconstruye una genealogía de mujeres anónimas, no sólo aristócratas, sino también cigarreras, horchateras, modistas y trabajadoras de oficios diversos, que utilizaron la fotografía para dejar un rastro de sí mismas en el tiempo.
"Ellas lo que hacen es responder a las expectativas de la sociedad posando a través de una iconografía de lo femenino que se estaba gestando: la maternidad, la religiosidad, el buen gusto, la belleza cuidada", explica Onfray.
"Pero a través de esto consiguieron un espacio de expresión del que estaban vetadas", continúa.
"Estamos hablando ya de una expresión y de una creatividad que está situando a la fotografía en un ámbito artístico. Eso dice mucho de cómo las mujeres aportaron al medio fotográfico", añade.
La aparición de la tarjeta de visita a finales de la década de 1850 en España democratizó la fotografía, explica la investigadora. "Por el coste reducido y la facilidad de reproducción, cada vez más personas, y cada vez más mujeres, accedieron a este medio de representación. Eso es clave. No hablamos de excepciones: hablamos de hábitos sociales", señala.

Vista de la exposición 'Retratadas. Estudios de mujeres', comisariada por Stéphany Onfray en el Museo Nacional del Romanticismo. EFE/Laura de Grado
El duelo, el disfraz y la cámara en manos de ellas
La muestra también recoge retratos post mortem, medallones con imágenes de seres queridos y fotografías íntimas que funcionaron como formas de duelo y memoria y que "revelan una dimensión emocional profunda", explica Onfray.
En otra sección, las mujeres se disfrazan, interpretan personajes y roles, exploran identidades posibles.
Y el recorrido culmina con una zona dedicada a las fotógrafas que llegaron a dirigir y gestionar sus propios estudios.
"En la exposición presentamos doce estudios fotográficos gestionados por mujeres en España", explica Onfray. "Esto ya no es la excepción. Es una práctica que empieza a normalizarse. Y ahí está su fuerza".
La exposición se completa con visitas guiadas, talleres sobre las tarjetas de visita y la conferencia El estudio fotográfico como ‘habitación propia’. Mujeres y autorrepresentación subrogada en el siglo XIX español, que tendrá lugar el 11 de diciembre, Museo del Romanticismo.