Genealogía afroboliviana

Fotografía cedida por Andrea Tito López del proyecto "Mapas de vida: Genealogías e historias de mujeres de Tocaña - Coroico" que emprenden las antropologas Varinia Oros (3d) y María Soledad Fernández(4d), con el objetivo de mostrar "una faceta distinta de la comunidad afroboliviana. EFE/ Andrea Tito López

Un proyecto «rescata» la genealogía afroboliviana en voz de sus protagonistas

Gina Baldivieso | Bolivia - 26 julio, 2022

La cotidianidad en la comunidad afroboliviana de Tocaña, en la zona subtropical de Los Yungas de La Paz, narrada desde las perspectivas de tres generaciones de mujeres es el hilo conductor del proyecto que dos antropólogas bolivianas plasmarán en una exposición audiovisual.

«Mapas de Vida: Genealogías e historias de mujeres de Tocaña – Coroico» es el nombre del proyecto que emprenden las expertas Varinia Oros y María Soledad Fernández con el objetivo de mostrar «una faceta distinta de la comunidad afroboliviana», según explican las antropólogas a Efe.

Genealogía afroboliviana

El proyecto tiene respaldo del Fondo Suizo de Apoyo a la Cultura-Fondo Concursable 2022, de la Embajada Suiza en Bolivia que ejecuta la organización Solidar Suiza, además del apoyo de la Asociación Aguayo y el Centro de Interpretación Cultural Afroboliviano Tocaña.

La iniciativa busca ir más allá de los tópicos y conceptos que se suelen asociar con la cultura afroboliviana, como la danza de la saya, y quiere «rescatar las voces femeninas, contar la historia a partir de las mujeres», explicó Oros.

«Este año ha sido particularmente violento para las mujeres y esta situación se ha estado viendo ya desde hace varios años. Y queríamos ver también cómo podríamos crear una frontera de lucha desde un espacio educativo como un museo comunitario», ha indicado por su parte Fernández.

Así se pensó en Tocaña, una pequeña comunidad situada a unos 100 kilómetros de La Paz que es de las pocas que cuenta con un museo comunitario, pero además porque sus pobladores están conscientes de la importancia de sus expresiones y prácticas culturales «para visibilizarse», ha agregado.

A diferencia de otras exposiciones que se construyen «desde arriba», es decir, desde una historia general o desde la visión única del artista, las antropólogas decidieron enfocar su muestra «de abajo para arriba, dentro de una experiencia de un museo social que ve a la comunidad», tal y como ha señalado Fernández.

Por ello, el «producto educativo y final del proyecto es esta exposición de estas voces que se cuentan en primera persona y nos muestran sus cotidianidades, tanto sus memorias como su vida diaria», ha acotado

Talleres y mapas

El punto de partida fueron unos talleres y mapas de vida realizados entre mayo y junio con mujeres de Tocaña de 14 a 60 años, divididas por grupos según sus edades.

Con las mayores se hicieron entrevistas en profundidad para conocer sobre su cotidianidad, sus vivencias en la escuela, en casa, cómo es su alimentación y algunos recuerdos próximos, entre otros, ha explicado Oros.

«Son historias bastante interesantes, sobre todo contrapuestas entre mujeres mayores y jóvenes», ha comentado.

Por ejemplo, las mayores hablaron sobre algunos alimentos y formas de preparación tradicionales que están desapareciendo, o de costumbres y prácticas que las jóvenes encaran de otra forma, como el enamoramiento o el matrimonio.

El trabajo con las nuevas generaciones empleó una técnica de psicología llamada «mapas corporales» para conocer «cómo se piensa el cuerpo de una mujer joven», ha señalado Fernández.

La idea de raza, el cabello ensortijado, el color de piel, su habilidad manual para crear artesanías o los cambios emocionales que vienen con la edad son algunos conceptos que marcan cómo se ven a sí mismas estas jóvenes.

Además, todas las mujeres han identificado el «fuerte lazo» que tienen con la tierra y los cultivos de hoja de coca y de café, dos productos tradicionales de Los Yungas, incluso las jóvenes que salen de la comunidad para estudiar, pero vuelven los fines de semana y aprovechan su tiempo libre para ayudar en la cosecha, según Fernández.

Otro elemento presente es el deporte, pues muchas de estas mujeres jugaron o juegan fútbol, fútbol sala o basquetbol, e incluso algunas son árbitros nacionales de esta última disciplina.

La muestra

Según Oros, la exposición sumará toda la información obtenida en una sola «historia hilvanada» que va cambiando de una generación a otra y se narrará en primera persona.

Para ello apelarán a imágenes artísticas de las actividades que tuvieron en Tocaña captadas por la fotógrafa Andrea Tito López, además de un video, audios y un catálogo.

Para Fernández, el beneficio que ha dejado esta iniciativa en la comunidad es el reencuentro y un «fortalecimiento de lazos» entre las mujeres, sobre todo las mayores que tienen «pocos espacios para reunirse» sin la presencia de hombres o en plan de amistad y «sororidad».

Las investigadoras están ahora en una etapa de «sistematización» de la información para escribir la historia, hacer el guión museológico, elegir las fotografías y preparar el material para la muestra, que prevén inaugurar en el museo de Tocaña en septiembre próximo, en coincidencia con el mes dedicado a la cultura afroboliviana en Bolivia.

Tras un mes de exposición, se llevará la muestra a la ciudad vecina de Coroico.