portuguesas informe

dos trabajadoras de una empresa lusa de la ciudad de Covilha. EFE/Carlos García

Agotadas y mal pagadas: la cruda realidad de las portuguesas

Cynthia de Benito | Lisboa - 14 febrero, 2019

Exhaustas con jornadas eternas, infrapagadas con respecto a sus colegas masculinos y solas ante las tareas domésticas: así son las portuguesas según un pionero estudio que ha levantado ampollas en el país al ponerlo ante el espejo.

El informe «Las mujeres en Portugal, hoy», coordinado por la española Laura Sagnier para la Fundación Francisco Manuel dos Santos, ha causado un pequeño terremoto porque ha arrojado luz sobre la felicidad de las lusas, siempre presupuesta.

La falsa realización femenina

Como nunca antes, se ha preguntado sobre maternidad, trabajo, compañeros sentimentales y, en general, grado de satisfacción para con todos ellos, y las conclusiones, que se pueden ver desde este miércoles en la web de la Fundación, han asombrado en un país que daba por hecha la realización femenina.

Pero «realizadas» las portuguesas no lo están en el trabajo, donde dos tercios de las mujeres con empleo fuera de casa no ganan más de 900 euros netos al mes (trescientos euros más que el salario mínimo), y además un tercio de las que trabajan por cuenta ajena (86 % del total) tienen un contrato «inestable».

Al llegar a casa

Al llegar a casa las cosas se complican y la jornada continúa.

El 73 % de las tareas domésticas recae sobre ellas (de media pasan casi seis horas diarias atendiendo casa e hijos) y parece ser que así será durante bastante tiempo, porque «serán necesarias de cinco a seis generaciones para que se alcance una distribución equilibrada de las tareas domésticas entre los sexos», dice el informe.

Así, se llega al agotamiento y la infelicidad, incluso tratada con fármacos.

«La inmensa mayoría de las mujeres declara que se siente demasiado cansada, siempre o casi siempre, lo que es lógico si consideramos el poco tiempo del que muchas mujeres disponen para ellas mismas en los días útiles, entre el lunes y el viernes», agrega el estudio.

La epidemia de los ansiolíticos

Una de cada diez «declara tomar diariamente medicamentos para la ansiedad, trastornos de sueño o antidepresivos».

Hasta un 47 % ha tomado alguna vez antidepresivos, en tanto que el 56 % ha recurrido alguna vez a los medicamentos para la ansiedad o los trastornos del sueño.

Finalmente, el 5 % de las madres asegura arrepentirse de haber tenido hijos.

«Las expectativas son terribles, ¿no? Solo dentro de seis generaciones es que podremos superar estas cosas», declaró a Efe Manuela Tavares, portavoz de la organización feminista Unión de Mujeres Alternativa y Respuesta (UMAR).

La UMAR, organización de referencia en Portugal, reacciona señalando que lo presentado en este estudio «es muy preocupante», en especial lo referido a la brecha salarial, algo que denuncian periódicamente.

«Es un hecho que las mujeres trabajan a jornada completa y, sin embargo, tienen una sobrecarga de trabajo muy grande con respecto a los compañeros por las tareas domésticas», destaca.

Optimismo

Tavares, sin embargo, invita al optimismo porque confía en que se pueda avanzar más deprisa por la igualdad en casa, por ejemplo, «con campañas para que haya un mayor reparto de las tareas» y, ya sobre los aspectos laborales, dice, se puede legislar y hacer cumplir la ley.

Pese al desigual reparto, la mayoría de las encuestadas confía ciegamente en su compañero sentimental como la persona que más felicidad le aporta: es una máxima que comparten tanto las portuguesas de 28 años, como las de 35 y las 50, las tres franjas de edad destacadas.

En este campo se derriba otro muro de opacidad portuguesa: la sexualidad. «Para la mayoría de las mujeres es más importante la frecuencia con la que ella consigue llegar al orgasmo que la frecuencia con la que acostumbran tener relaciones sexuales».

Si esto no se cumple, es mejor no intentarlo, porque «muchas mujeres parecen sentirse igualmente felices con un compañero si la frecuencia con la que tiene relaciones sexuales es de una o dos veces por semana».