El peligro de la pornografía y el riesgo a crear una “distancia emocional” que cocina personalidades con capacidad para violentar. EFE/ Antonello Nusca
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Experta en género Lydia Delicado: "el porno no es libertad aunque tú tomes la decisión"
La doctora en Ciencias Humanas y de la Educación experta en género, Lydia Delicado, aboga por establecer medidas reguladoras y restrictivas de la producción y distribución de pornografía que en muchas ocasiones muestra agresiones reales.
"La servidumbre sexual del porno no es libertad aunque tú tomes la decisión” ha defendido Delicado durante la ponencia ‘Hipersexualización cultural, pornografía y violencia sexual en la sociedad Digital’ ofrecida en Pamplona.
Abordando la supuesta libertad que ofrece la plataforma Onlyfans, red social basada en contenidos eróticos y sexuales, Delicado ha defendido que “la voluntad de subordinarse sexualmente y la libertad de estar en una situación de servidumbre sexual no existe” no pudiendo ser considerado esto libertad “aunque tú tomes la decisión”.
"El porno no es libertad aunque tú tomes la decisión"
Delicado defiende la necesidad de hacer una intervención y “regular no solo el acceso” sino estableciendo también “prohibición y persecución de cierto contenido” ya que una parte importante de las agresiones que se filman no son una simulación sino que se producen en la realidad.
Esto, ha mencionado, se constata con el daño integral de la producción de pornografía a las mujeres implicadas con “desgarros y daños internos muy importantes más allá de toda la parte psicológica y la disociación” que estas mujeres necesitan realizar.
“Torturar fuera de la pornografía es violencia pero dentro de la pornografía ha cobrado legitimidad” ha lamentado explicando que el principal problema en este asunto es que la pornografía se establece dentro de la libertad de expresión considerándose que, como tal, no se puede limitar.
Delicado ha advertido sobre el fortalecimiento de un “mensaje legitimador de la violencia” a través de contenidos pornográficos en los que la humillación de la mujeres es común y en los que existe “gran presencia de agresiones a las mujeres recibidas con reacciones neutrales o positivas” por parte de ellas, lo que “genera asimilar lo que se ha producido como algo normalizado”.
La violencia de la pornografía
El porno, ha alertado, crea una “distancia emocional” que está también “cocinando personalidades con capacidad para violentar” puesto que “si la empatía está fortalecida no se produce violencia”.
De igual modo, Delicado ahonda en un modelo de sexualidad “anclado en una idea de acumular y consumir muy similar a la cultura del capitalismo” a través de una “indiferencia recíproca” en la que no se espera un encuentro profundamente humano sino “un consumo serial de cuerpos” en el que el éxito está asociado a tener el mayor número de encuentros sexuales.
La pornografía digital y la violencia que muestra, ha aclarado, “no está exenta de un contexto cultural” extendiéndose el canon de la pornografía a escenarios que no le son propios como la música, la ficción o los juguetes infantiles.
“El problema es que hay un relato permanente que está inculcando a las jóvenes que son un objeto de consumo sexual a través de un proceso cultural de cierta deshumanización que está contribuyendo a la inferiorización de las mujeres”, ha señalado.