pobreza

Vista de la fila de clientes que aguardan su turno para entrar al economato de Cáritas en el distrito madrileño de Tetuán, donde familias y personas necesitadas pueden comprar alimentos y otros productos de primera necesidad a precio subvencionado. La crisis causada por la pandemia ha golpeado duro a las comunidades de latinoamericanos en España, con frecuencia en el nivel más frágil de la escala social, y ahora muchos de ellos se ven abocados a la pobreza y a la ayuda para sobrevivir. A menudo atrapados en empleos temporales o informales, los latinos se han visto afectados de forma desmedida por el huracán que se ha llevado por delante, hasta ahora, casi 950.000 empleos. EFE/Rafael Cañas

La pobreza por la covid tiene rostro femenino, 44 años y nacionalidad española

Ana Rodrigo | Madrid - 22 abril, 2021

A la oleada de fallecidos de la pandemia, se le suma la de la pobreza, que dibuja dos perfiles de mayor riesgo de exclusión: mujeres, de unos 44 años y nacionalidad española, y familias con hijos que de pronto no pueden pagar ni la luz. 

Las entidades sociales, que han estado desde el primer momento en primera línea atendiendo a estas personas, han evaluado en varios informes esa realidad social y advierten del grave pesimismo que detectan ante «una crisis social sin precedentes».

«Estamos muy preocupados por ese pesimismo, las personas no ven el fin de la pandemia y por tanto de la crisis, intuyen que va a tener distintas olas no solo de contagios, sino de más desempleo; si no hay esperanza de recuperación sino desánimo, pueden quedar paralizadas para salir de estas situaciones», expone Toni Bruel, coordinador general de Cruz Roja.

«Extrema vulnerabilidad»

La situación de las personas que han llegado por primera vez a esa organización durante la pandemia es de «extrema vulnerabilidad»: nueve de cada diez de las nuevas familias viven bajo el umbral de la pobreza.

El diagnóstico está claro: «Esta pandemia se ha convertido en una crisis sin precedentes, ya no solo sanitaria y económica, sino social y lo que podemos constatar es que las desigualdades sociales se han agravado más que nunca«.

Lo hace el presidente de la Plataforma del Tercer Sector, Luciano Poyato, que representa a 28.000 entidades del ámbito social. «Estábamos atendiendo las secuelas de la gente que se había quedado atrás en la anterior crisis, y esta pandemia ha afectado aún más a esas personas vulnerables, pero también a las que nunca habían necesitado ayuda», explica a Efe.

«Deberíamos ponernos en su lugar: ¿nos vemos nosotros con una situación estable mañana pidiendo ayudas sobre todo para las necesidades básicas? Pues ha sido así y es muy complejo para estas personas».

Un año después, los efectos económicos de la pandemia están lejos de diluirse y se augura una posible recaída de la economía en el primer trimestre. En 2020, se ha desplomado un 11 %, hay más de 4 millones de desempleados -cifra que no se veía desde abril de 2016- y casi 900.000 trabajadores en ERTE.

Más hogares sin ingresos

Cáritas identifica en su análisis que «el drama de hogares sin ningún ingreso sigue al alza», pero también la reducción drástica de los que tenían alguno. Más de 825.000 personas asistidas solo por la ONG católica están en situación de pobreza severa, es decir, que en sus hogares entra menos de 370 euros al mes, en el caso de una persona o de 776 euros, en los hogares de dos adultos y dos niños.

Junto a ellas, están los hogares que aún teniendo a alguno de sus miembros trabajando no pueden escapar de la exclusión social, son casi la mitad de esas familias y se eleva al 60 % cuando el empleo es informal.

La gran dependencia de la economía informal y de empleos del sector de los cuidados les ha cerrado el acceso a los ERTE y otras medidas de protección.

En la encuesta de Save the Children a las familias, se expone la necesidad «muy alta» de los bancos de alimentos y de ayudas económicas para poder salir adelante y muchas de ellas destacan que el comedor escolar es la única posibilidad de que sus hijos puedan recibir alimentación equilibrada de modo continuado.

«Si me tengo que quedar sin comer, me quedo, pero mis hijos no», asegura María Carmen, una mujer sevillana de 45 años y cuatro hijos, que la ONG apoya con alimentos y dinero para compras esenciales. Su marido se ha quedado en paro y ella cobra 430 euros, de los que 350 son para pagar el alquiler.

Se ha ensañado con las mujeres

El impacto de la pandemia es aún más grave en el caso de las mujeres. Se han contagiado más, en gran medida por sus ocupaciones esenciales, pero a la vez han sufrido más despidos, menos ERTE y menos opciones de teletrabajo.

A este mayor impacto en las mujeres se añade la sobrecarga de trabajo que han supuesto las tareas domésticas y de cuidados durante el confinamiento.

Las mujeres se encargan de la limpieza, la compra y la alimentación en el 74 % de las familias atendidas por Save the Children, casi cuadruplicando a los hombres (21 %).

Secuelas desigualdad: salud y brecha digital

Más de la mitad de los menores ha tenido cambios negativos en su estado emocional, desarrollando estrés o ansiedad, alerta la investigación de la ONG de defensa de la infancia.

Si la pobreza infantil afectaba antes de la crisis a 2,3 millones de niños en España (el 27,4 % del total), la tasa ha podido subir hasta el 33,3 % por la pandemia; lo que quiere decir que uno de cada 3 niños crecerá en situación de pobreza.

La brecha digital causada por la pobreza y la falta de competencias digitales no sólo afecta a los hogares con menores de edad, sino que es un problema generalizado de los hogares atendidos por Cruz Roja: el 63,8 % no dispone de ordenador y el 46,6 % no tiene contratado ningún servicio de Internet.

En hogares con niños, un tercio ha tenido problemas para seguir el curso escolar durante el confinamiento, por falta del equipamiento o de los servicios necesarios para seguir el curso a distancia.

«Vemos un horizonte realista y al mismo tiempo con preocupación; hay que hacer inversiones no solo económicas, sino para devolver la confianza a las personas, o la democracia se va a tambalear; la democracia es estar en las mismas condiciones de igualdad y hay gente que no está en situación estable para poder vivir», asevera el presidente del Tercer Sector.

Para ello, reclama un plan de apoyo a las entidades sociales a través de los fondos de recuperación para que puedan «atender y dignificar la vida a las personas con las que trabajan, generándoles confianza a través de itinerarios de inserción social y laboral».