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La inspectora y jefa de la unidad de igualdad y equidad, Rosa Gubianes Martí (i) junto a la intendenta, Montserrat Estruch López (c) y la agente de seguridad ciudadana, Judit (d). EFE/Marta Pérez

Un plan de igualdad para que las mossas «tengan más oportunidades»

Lara Malvesí | Barcelona - 31 enero, 2022

El nuevo plan de igualdad de los Mossos d’Esquadra destinará un 40 % de las nuevas plazas a mujeres y establece medidas a favor de la conciliación para lograr que las mossas «tengan más oportunidades«.

El nuevo plan de igualdad, diseñado por el Departamento de Interior junto a sindicatos y mossas con rango ejecutivo, busca «acabar con las injusticias» y ofrecer más posibilidades a las mujeres, que actualmente solo suponen el 21% del total de la plantilla.

Durante una entrevista con Efe en la comisaría de Les Corts (Barcelona), Rosa Gubianes, inspectora y jefa de la unidad de Igualdad; Montserrat Estruch, intendenta y subjefa de los mossos de la Región Policial Metropolitana Metronord, y Judit, joven agente de seguridad ciudadana, han defendido que el plan de igualdad «va más allá» de la reservas de plazas a mujeres.

Estas tres mossas, con distinto rango y experiencia, han resaltado la necesidad de «referentes» mujeres dentro del cuerpo policial en el que las jóvenes puedan fijarse y han señalado que el nuevo plan de igualdad facilitará que la policía autonómica sea «un reflejo de la sociedad a la que sirve».

40 % de nuevas plazas para mujeres

La nueva normativa aprobada el viernes 21 de enero prevé un 40 % de nuevas plazas para mujeres en la próxima convocatoria, pero también medidas contra la discriminación y a favor de la conciliación y ascenso de las agentes, a día de hoy un 21 % de los miembros del cuerpo, un porcentaje que, aunque alejado del deseado 50 %, es el más alto de los cuerpos policiales en España.

Detrás del diseño del plan, en el que el Departamento de Interior ha involucrado a sindicatos pero también a las mossas con rango ejecutivo, está Rosa Gubianes, quien a juzgar por su biografía en el cuerpo estaba predestinada a la tarea: en 1985 accedió en la primera promoción en la que se presentaron mujeres y poco después se convirtió en la primera agente en ponerse al frente de una comisaría.

Entre las 158 acciones del plan de igualdad destacan medidas de conciliación «que no solo benefician a la mujer, sino también a los hombres», como la posibilidad de postularte para ascensos sin tener que cambiar de región policial, lo que frenaba la carrera de ellos y ellas hasta ahora, ha explicado.

Acabar con estereotipos

Montserrat Estruch reconoce que si no se explica bien la reserva del 40 % «hay a quien la noticia no le cae bien» y por eso llama a hacer «mucha pedagogía y explicar bien» unas medidas que pueden permitir «acabar con un injusticia» y hacer realidad que las nuevas generaciones de mossas «tengan más oportunidades«.

Preguntada sobre si hay tareas que las mujeres pueden hacer mejor, como la atención a las víctimas de violencia machista, la intendenta descarta que haya «tareas que sean más de hombres que de mujeres».

«Tenemos que acabar con los estereotipos, con el encasillar, hay tareas que se le dan bien a uno y otras que se le dan mejor a otro, pero no tiene nada que ver el sexo», añade.

Aunque lleva más de dos décadas en el cuerpo, y la situación, dice, ha mejorado como en el resto de ámbitos de la sociedad, reconoce que demasiado a menudo en las reuniones de altos mandos dentro del cuerpo, y especialmente fuera, es la única mujer sentada a la mesa.

«Miras a tu alrededor y te ves sola», cuenta Estruch, quien llama la atención sobre la importancia de que existan más mujeres al mando para que se conviertan en referentes de las más jóvenes: «ver que otra mujer ha llegado te hace darte cuenta de que tú también tienes las capacidades y, más allá, que es posible».

Formación en materias como la igualdad

Justamente la inspectora Gubianes y la intendenta Estruch son dos referentes para Judit -cuyo apellido se reserva por motivos profesionales-, que lleva tres años patrullando por Barcelona tras ingresar en el cuerpo después de sus estudios de Psicología.

Explica que desde la escuela policial ya reciben formación a propósito de materias como la igualdad dentro del cuerpo, la perspectiva de género en la atención ciudadana o los protocolos existentes de acoso interno.

Según cuenta, ella vive ya un nuevo tiempo en un cuerpo donde la mujer está totalmente normalizada y es percibida como capaz de realizar los mismos servicios y tareas que un hombre.

Sobre los estereotipos de la importancia de la fuerza física, una de las críticas que algunos hacen a los baremos diferenciados de pruebas de acceso, la joven mossa llama la atención sobre que en los últimos tres años apenas ha tenido que usar la fuerza en alguna ocasión y sin embargo es a diario que echa mano de aptitudes como la capacidad de «escucha activa, el sentido común o la empatía».

Gubianes coincide en ese sentido en apuntar que en una encuesta interna dentro del cuerpo sobre los valores más importantes para llevar a cabo su labor apenas nadie valoraba la fuerza física y sí «la honradez, la lealtad o la empatía«.

«Las cosas en este y otros cuerpos han ido cambiando y ya no todo gira en torno a valores tradicionalmente vistos como masculinos como la fuerza bruta, la contundencia o la asertividad», añade la inspectora.