Paula Giménez: en las reuniones con directivos de hospitales soy la única mujer

Patricia Crespo/Laura de Grado | Madrid - 28 febrero, 2019

«Antes eras la nena, era entrar a la consulta y decirte: ‘qué tal nena’ o ‘qué tal chiquita'». Así recuerda Paula Giménez sus primeros años en la profesión médica. Ahora es directora de la Unidad del Sueño en la Clínica Vistahermosa y delegada provincial de Asisa en Alicante y, aunque cree que se ha avanzando, lamenta que en la medicina aún escaseen las mujeres en los puestos directivos.

Luchadora y con los objetivos claros, rechaza que las mujeres ocupen esos puestos sólo por cubrir un «porcentaje» y defiende una perspectiva de género en la medicina porque, por ejemplo, los síntomas se manifiestan de forma diferente en hombres y mujeres debido a su diferencia biológica.

En esta entrevista con EFE se muestra convencida de que la igualdad llegará y da a las niñas el mismo consejo que a ella le dio su madre: que trabajen, estudien y luchen por sus objetivos. Y que nunca dependan de nadie, y menos de un hombre.

P: En 1975 coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer, las Naciones Unidas celebraron el Día Internacional de la Mujer por primera vez, el 8 de marzo. Hoy, 44 años después, ¿considera que existe igualdad entre mujeres y hombres?

R: No considero que haya igualdad, creo que hemos avanzado bastante pero no todo lo que querríamos. Es verdad que poco a poco la mujer ha accedido a la universidad. Vemos ciertos ámbitos laborales donde hay un mayor número de mujeres: en la política, en la judicatura. Sectores en los que si que es verdad que ha crecido el número de mujeres. Pero hay otros que no, como banca o puestos de dirección, ahí nos queda muchísimo trabajo por hacer.

P: Comparte la doble vertiente de médico que ejerce la profesión pero además que se dedica a la gestión sanitaria. Me gustaría que me hablara de su trayectoria profesional, de cómo vive el tema de la igualdad y si ha habido algún momento en que haya sentido que por ser mujer lo ha tenido más difícil. 

R: Nunca he sentido que por ser mujer lo haya tenido más difícil. También es verdad que yo soy muy luchadora, muy persistente, tengo mis objetivos muy claros.

Lo que sí que ha sido muy distinto ha sido el entorno. Recuerdo la facultad de medicina, donde ya éramos mayoría las mujeres. Cuando entré en la clínica Vistahermosa a trabajar, hace 14 años, los médicos eran mayoritariamente hombres, especialmente los jefes de servicio de todas las secciones. El tiempo ha ido pasando y eso ha cambiado radicalmente. Ahora mismo el grueso de jefes de servicio somos mujeres, yo soy una de ellas, dirijo la Unidad de Sueño. Hasta ese momento muy bien.

Hace tres años salto a la compañía, a la aseguradora, a Asisa, me nombran delegada provincial en Alicante y ahí es donde noto realmente el cambio. Son puestos directivos de gestión, más altos, y ahí realmente somos una minoría absoluta. Cuando tengo reuniones con directivos de hospitales, de otras compañías, con proveedores, prácticamente soy la única mujer. Creo que ahí queda muchísimo trabajo por hacer.

Quizá haya que trabajar por un lado las políticas de conciliación, con la familia, con los niños. Yo, al igual que muchísimas mujeres, el gran esfuerzo que hago es poder conciliar mis funciones como médico asistencial con la dirección de la compañía, la gestión sanitaria, con mis dos hijos, a los que hay que atender, y no solo atender físicamente (…) sino también emocionalmente.

P: Movimientos como el MeToo, o aquí en España las movilizaciones del 8 de marzo pasado, han puesto en primera línea del debate social y político el papel de la mujer en nuestras sociedades. Una de las conclusiones en las que coinciden todos los que defienden la igualdad es que las niñas y adolescentes necesitan más referentes femeninos en todos los ámbitos y que se eliminen los estereotipos. En este sentido,¿qué mensaje le daría a una niña/adolescente?

R: Le diría lo mismo que me dijo a mí mi madre. Mi madre me educó en que trabajara, en que estudiara, en que buscara mis objetivos y en que nunca dependiera de nadie, y menos de un hombre.

Tenemos que decirles a las niñas y a los niños que hay que luchar por nuestros objetivos y pelear por ellos. Y trabajar y estudiar, y trabajar, trabajar… porque todo sale de ahí.

P: Ha llovido mucho desde que Dolors Aleu i Riera se convirtiera en 1879 en la primera española licenciada en Medicina. Hoy el número de mujeres médicas que ejercen supera el 50%, pero solo el 20% ocupa puestos de dirección. ¿Es el sector sanitario un sector machista? 

R: A nivel directivo todavía si. No sé si a las mujeres por temas de conciliación nos cuesta llegar a estos puestos, pero mi experiencia personal es que sigue habiendo muy pocas mujeres en los puestos directivos sanitarios; en dirección de hospitales, jefes de servicio, aseguradoras, etc.

Creo que es un largo camino pero vamos avanzando y estoy segura de que lo conseguiremos, llegaremos a ello.

Paula Jimenez

Paula Jimenez durante un momento de la entrevista. EFE. Nicolás Rodríguez

P: La Asamblea General de la Organización Médica Colegial (OMC), organismo superior que reúne a los colegios oficiales de médicos de todas las provincias españolas, está formada por 62 miembros pero solo 10 mujeres tienen asiento en esta cúpula de gobierno. ¿Cree que hasta que no haya más mujeres en los órganos de decisión no asistiremos a una verdadera igualdad en la profesión médica?

R: Sí, pero lo que no me gustaría es que accediéramos a esos puestos directivos por una cuestión de porcentaje. Tenemos que demostrar que podemos hacerlo, que podemos aportar algo distinto. Los hombres y las mujeres somos muy distintos.

Las mujeres creo que empatizamos muchísimo más, escuchamos más, podemos aportar (…) para que conjuntamente seamos más eficaces, más eficientes.

P: Hay expertos que consideran que no sólo se trata de romper la brecha de género dentro de la profesión médica. Hay que aprovechar también el ejercicio de la medicina y mirar la salud con perspectiva de género para cambiar la sociedad. ¿Es necesaria esa mirada con perspectiva de género en el sector salud?

R: Si, además, tradicionalmente los ensayos clínicos, los estudios médicos y científicos se han realizado en varones y esos resultados se extrapolan de cara a cualquier factor a las mujeres, ya sea tratamientos, efectos secundarios o factores de riesgo. Nos olvidamos o no se ha tenido en cuenta que biologicamente somos muy distintos.

En el campo de la medicina del sueño, en el que yo trabajo, te puedo contar un ejemplo. Hay un trastorno del sueño que es muy frecuente en la población: la apnea del sueño. Esa gente que se queda parada sin respirar, que ronca, etc. Los manuales del sueño cuando te los leías, ahora ya están un poquito más avanzados, pero clásicamente se referían a los síntomas que manifiesta el hombre, se generalizaba. El hombre que lo padece suele ser un varón obeso que lo manifiesta con un ronquido intenso y somnolencia al día siguiente, se quedan dormidos ante cualquier situación.

La mujer, que también tiene apnea del sueño, lo manifiesta de otra manera, muy distinta. El ronquido es muchísimo más sutil y no suelen manifestar somnolencia. Vienen a la consulta porque no pueden dormir, con un insomnio de inicio o de mantenimiento porque las apneas les despiertan.

Es decir, hasta los síntomas de las enfermedades muchas veces son distintos, no podemos generalizar con un solo sexo y extrapolarlo al otro. Se necesitan muchos más estudios y sobre todo diferenciarlos en hombres y en mujeres, de cara a tener un tratamiento y un diagnósticos más eficaz en ambos sexos.

P: A lo largo de tus 18 años de profesión, ¿has vivido alguna anécdota relacionada con el hecho de ser mujer?

R: Yo creo que lo que nos ha pasado a casi todas las mujeres médicos, aunque ahora pasa menos. Pero antes eras la nena. Era entrar a la consulta y decirte: «qué tal nena» o «qué tal chiquita». Muchas veces si había un hombre al lado, que igual era el enfermero o el auxiliar de clínica, pues era el doctor. Eso lo hemos vivido todas y (…) tiene que cambiar.