ONU Mujeres Afganistán

La directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres, Anita Bhatia, habla en una entrevista con Efe el 11 de junio de 2021 en Quito (Ecuador). EFE/José Jácome/Archivo

ONU Mujeres: «Las afganas son un símbolo para el progreso de las mujeres del mundo»

Cristina Bazán | Guayaquil - 25 agosto, 2021

Las mujeres y las niñas de Afganistán «son un símbolo para el progreso de las mujeres» a nivel mundial, por lo que la comunidad internacional no debe olvidarse de ellas y de lo que están sufriendo tras la llegada del régimen talibán, ha afirmado la directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres, Anita Bhatia, en una entrevista con Efeminista.

«Es necesario que no se las olvide en un mundo en el que la gente pasa de una crisis a otra. Este tema pertenece al mundo porque esa oscuridad es opuesta a eso por lo que nosotros hemos luchado por muchos años: la libertad y el acceso básico a la educación», ha agregado.

Precisamente para que el foco del mundo no se vaya de Afganistán, el personal de Naciones Unidas que trabaja ahí se quedará tras la salida de los distintos países para «asegurar» que haya «respeto a los derechos humanos» y en especial a los «de las mujeres y las niñas», ha precisado Bhatia.

Pero también ha dicho la funcionaria de la ONU que ellos no pueden hacer el trabajo solos, por lo que cree que la comunidad internacional debe poner en el centro de las negociaciones, con un nuevo gobierno en ese país, los derechos de las niñas y mujeres.

«Este tema tiene que ser sí o sí parte del futuro, no podemos perder un progreso de 20 años. Si ellos (los talibanes) no quieren discutir eso, no podemos discutir nada. Eso tiene que ser fundamental», ha asegurado.

El progreso de las mujeres afganas

La también subsecretaria general de Naciones Unidas ha indicado que, tras 20 años de trabajo, el retroceso de los derechos de las afganas «es inaceptable», y que ya «tienen evidencia» de que los talibanes están restringiendo el movimiento de defensoras de los derechos humanos y de personas a cargo de servicios esenciales, como la alimentación.

«Muchas mujeres y niñas temen volver a un período oscuro en su país, a no tener acceso a la educación. En ese tiempo, se restringió el movimiento de mujeres sin un hombre y tampoco podían trabajar. Los talibanes han dicho que van a dar a las mujeres derechos dentro de la ley islámica, pero hay que ver qué implica eso«, ha sostenido.

Además, ha añadido que Naciones Unidas y los países negociadores necesitan asegurarse de que las declaraciones políticas que los talibanes han hecho «coincidan con las realidades sobre el terreno» y que «las mujeres continúen siendo lo que han sido durante tantas generaciones: una pieza importante para impulsar a sus comunidades, sus sociedades y a su país hacia el progreso».

«La educación de las niñas no puede estar oculta»

Con respecto a la posibilidad de que, con ayuda de otras oenegés, se puedan crear redes de casas seguras o montar escuelas y clínicas clandestinas para permitir que las niñas y mujeres puedan seguir accediendo a la salud y la educación, Bathia cree que eso no se podrá realizar.

«Es imposible tener un sistema de educación totalmente oculto. No conozco ni he escuchado que alguna organización vaya a poder abrir estos centros, pero tampoco creo que eso pueda suceder o sobrevivir en un ambiente así», ha mencionado.

«Lo que necesitamos -ha agregado- es no llegar al punto en el que la educación de las niñas tenga que ser oculta. Esto tiene que ser parte del sistema que debe haber en Afganistán».

La subsecretaria ha reiterado que las afganas están «muy vulnerables» y que, aunque hayan creado redes de apoyo entre ellas en los últimos años, ante la inminente salida de Estados Unidos no cree que eso sea suficiente para sobrevivir.

«Cuando tienes violencia y tienes el peligro de perder tu vida, no importa qué nivel de organización tengas. No es posible luchar contra tu propio gobierno si este tiene acceso a armamentos y no tiene temor en usar violencia para implementar sus políticas».

Por eso la representante de ONU Mujeres insiste en que, aunque algunas mujeres y sus familias estén saliendo de Afganistán con ayuda internacional, se necesita «un acuerdo sobre cómo van a vivir las mujeres» que se quedan. «No es posible sacar a la mitad de población de un país, porque las mujeres y niñas son el 50 %».

El trabajo de ONU Mujeres en Afganistán

En ese sentido, el trabajo de ONU Mujeres en el sitio está centrado en cuatro ejes: abogar por que las mujeres y las niñas de Afganistán tengan voz en todos los procesos de gobernanza; asegurar la protección inmediata a las defensoras de los derechos humanos; contribuir a que las mujeres puedan acceder a servicios esenciales, y que las trabajadoras humanitarias puedan hacer su trabajo sin miedo y sin restricciones.

Además, buscar la eliminación de todos los riesgos (amenazas, intimidaciones y represalias) que enfrentan las mujeres.

Una demanda semejante a  la de la ONU es la que han impulsado reconocidas periodistas y escritoras españolas como la presidenta de la agencia Efe, Gabriela Cañas; la periodista Soledad Gallego-Díaz, exdirectora de El País; las también periodistas y escritoras Rosa Montero y Maruja Torres y la presidenta de la asociación Clásicas y Modernas, Fátima Anllo.

El manifiesto, secundado por más de 120.000 personas y que ya han entregado al Parlamento Europeo, tiene como objetivo pedir que las fronteras de Afganistán permanezcan abiertas y que el problema que viven las mujeres no quede oculto cuando salgan las delegaciones internacionales del país.

«Yo siento mucho respeto, admiración y miedo por las mujeres y las niñas en Afganistán y es muy necesario en este mundo no las olvide (…) Lamentablemente en muchas partes del mundo, en el momento en el que hay un conflicto, las primeras víctimas son las mujeres y siempre hay un impacto terrible para ellas», ha enfatizado Bathia.

Es por esto -ha agregado- por lo que «tenemos que seguir hablando en voz alta como comunidad internacional». «No es que podemos tener un acuerdo sobre una cosa y decir ‘ok, vamos a volver a ese tema de los derechos de las mujeres después’. No hay un después, no hay tiempo ni es correcto tener un después. Esto tiene que sí o sí ser parte fundamental de las cosas que negociemos desde el principio», concluye la alta funcionaria de Naciones Unidas.