El papa León XIV a su salida al balcón de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, tras ser elegido como nuevo pontífice. EFE
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¿Fumata rosa o retroceso? El camino del papa León XIV hacia la igualdad
La elección del cardenal estadounidense Robert Francis Prevost como el Papa número 267, bajo el nombre de León XIV, marca sin duda un nuevo capítulo en la historia de la Iglesia católica y nuevos interrogantes en la lucha por la igualdad.
A pesar de no estar entre los absolutos favoritos, como el italiano Pietro Parolin o el filipino Luis Antonio Tagle, Prevost, prefecto del Dicasterio para los Obispos de la Curia Romana desde enero de 2025, ha sido elegido nuevo Papa en la cuarta votación del cónclave de este 8 de mayo de 2025 -tras el fallecimiento del papa Francisco el pasado 21 de abril-, que ha reunido a 133 cardenales en la Capilla Sixtina.
Con él se abre un horizonte cargado de nuevos interrogantes en torno a la dirección que tomará su pontificado, y en particular en temas de crucial relevancia, como la situación de la mujer en la iglesia y en el mundo, el feminismo o la diversidad. Todos ámbitos en los que algunos avances anunciados e impulsados por Francisco aún estaban lejos de consolidarse, siendo muchas veces más simbólicos o administrativos que estructurales, como la posibilidad del diaconado femenino o la de bendecir a parejas homosexuales.
Entre la escucha y el límite agustiniano: el nuevo Papa y el modelo sinodal
Robert Francis Prevost nació en Chicago en 1955, aunque su trayectoria ha estado marcada sobre todo por su trabajo como misionero agustino en Perú desde 1985.
Su perfil constata que era uno de los candidatos más progresistas del cónclave, en la línea de Tagle o del italiano Matteo Zuppi, un hombre de diálogo, como ya han señalado que esperan de él en declaraciones oficiales países como China o RDC. Un aspecto importante que podría haberlo consolidado finalmente como nuevo Papa, desde un perfil que podría interpretarse como moderado, o como un intento de tender puentes en un momento de fuerte tensión y crisis mundial.
Defensor también de la sinodalidad, León XIV se alinea así con la postura del papa Francisco, basada en una iglesia menos vertical y con interés en escuchar y apoyar a las personas más desfavorecidas, participando y dialogando con ellas.
Sin embargo, algunas de sus declaraciones pasadas parecen indicar que Prevost no abanderará avances significativos, como sí hizo Francisco, y que puede ser un Papa más ecuánime sobre las posturas más conservadoras del cardenalicio, lo que concuerda bastante con los valores agustinianos, la orden de Robert Prevost, por los que se interesaría ampliamente su predecesor en nombre, León XIII.
Como declaró el propio Prevost el 25 de octubre de 2023 durante el Sínodo de la Sinodalidad, en el que ya se vieron bastante rebajadas por falta de apoyos las expectativas de aperturismo iniciadas por Francisco I, como la del diaconado femenino: “Clericalizar a las mujeres no resolverá los problemas en la Iglesia Católica” (ACI Prensa, 2023).
No obstante, sí que se mostró partidario de ampliar los roles femeninos dentro de la Iglesia, aunque de forma “equilibrada”, al igual que durante el Concilio Vaticano II, donde incidió en la necesidad de abordar la desigualdad de género desde nuevas formas de liderazgo como una cuestión de justicia, postura también continuista con Bergoglio.
Continuidad, paréntesis o retroceso: el rumbo incierto del nuevo Papa
El papa Francisco impulsó una inclusión de las mujeres en la estructura de la Iglesia nunca vista, nombrándolas en cargos de responsabilidad y permitiendo su participación con voz y voto en los sínodos, como puso de manifiesto el nombramiento de Simona Brambilla como prefecta de un dicasterio. Sin embargo, tampoco se modificaron doctrinas fundamentales ni hubo cambios profundos.
En este sentido, no se conoce la postura que tomará León XIV, pero su perfil pastoral como asesor de Francisco y como diácono de la diócesis peruana de Chiclayo desde 2014, sugiere una voluntad de seguir con el trabajo del anterior Papa, de acercamiento a las personas más vulnerables, aunque no necesariamente con grandes alteraciones, lo que podría frenar la participación conseguida de las mujeres en el ámbito eclesial de los últimos años.
Lo que sí parece evidente, como ha comentado Silvia Rozas en una entrevista a rtve, secretaria general adjunta de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), es que el nuevo Papa enfrentará el desafío de continuar o redefinir el camino iniciado por Francisco hacia una Iglesia más inclusiva y equitativa, aunque siempre con limitaciones, como las alusivas al derecho al aborto o a la denominada por el Vaticano como ‘ideología de género’, pues la Santa Sede mantiene que “la identidad sexual está anclada en la biología”.
También se espera conocer la postura de León XIV frente a los numerosos casos de abuso infantil cometidos en el seno de la iglesia durante años, sobre todo después de que la organización Red de Sobrevivientes de Abuso por Sacerdotes haya señalado -a través de un comunicado emitido el mismo día de su elección- al nuevo Papa como encubridor de algunos casos durante su obispado en Perú.
En 2019, en una entrevista al diario peruano La República, Prevost rechazó "el encubrimiento y el secreto" porque "hace mucho daño" y, dijo, "tenemos que ayudar a las personas que han sufrido por el mal actuar”.
Robert Prevost, Perú y las mujeres católicas en América Latina
Mención aparte merece el papel de Prevost en América Latina, donde la Iglesia católica aún mantiene una fuerte influencia cultural, educativa y política, y donde el papel de las mujeres católicas también ha sido históricamente invisibilizado en las estructuras jerárquicas de la Iglesia, a pesar de liderar importantes movimientos y proyectos sociales de acción comunitaria, como el de ‘Católicas por el Derecho a Decidir’ o el movimiento chileno ‘Con-spirando’.
Muchas de estas mujeres vieron en el papa Francisco importantes gestos de apertura y de inclusión y pueden ver en el nuevo pontífice la oportunidad de contar con alguien que conoce de primera mano la realidad latinoamericana por su trabajo durante cuarenta años en Perú. Por ello, Prevost tendrá que mirar de frente a estas mujeres que, desde la fe, seguirán exigiendo igualdad y reconocimiento, muchas veces desde espacios en situaciones límite de extrema pobreza, violencia o migración.
Por el momento, los católicos de Perú han celebrado como "una bendición" para su país y "una alegría que no se puede describir" que se haya elegido al estadounidense-peruano Robert Prevost como el papa León XIV.
"Valoro su sencillez, es sencillo, acogedor, muy cercano, dialoga, sabe escuchar, nos escuchó a nosotros en los momentos que necesitábamos ser escuchados. Yo creo que por eso le han escogido", ha señalado el sacerdote Víctor Torres, párroco de la basílica peruana Nuestra Señora del Carmen, en declaraciones a EFE.

Foto de católicos de Perú celebrando la elección del estadounidense-peruano Robert Prevost como el papa León XIV. Chiclayo (Perú), 8 de mayo de 2025. EFE/Ynocente Llontop.
Aún se recuerda allí su fuerte compromiso con los derechos humanos y la conservación del medioambiente, según han recordado a EFE personas que lo conocieron durante su estancia en el país suramericano, como Wilfredo Ardito, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Perú (PUCP), o el exministro del Interior José Luis Pérez Guadalupe, hombre que firmó su nacionalización como peruano.
"Es un nombramiento muy positivo, creo que va a seguir la línea de Francisco en todo lo que la gente apreciaba", comenta Ardito. La iglesia uruguaya y la cubana, por su parte, también han expresado su "enorme alegría" por la elección de un papa "muy cercano".
Una incertidumbre ‘tensa’ para un futuro en igualdad
Durante su primera intervención como Papa, León XIV ha abogado por "una Iglesia abierta al diálogo para acoger a todos con amor" promoviendo "la paz y el diálogo", pero no ha habido alusiones a temas más específicos y son pocas las declaraciones destacadas recogidas durante su etapa como cardenal, al contrario que otros temas, con los que sí se ha mostrado más activo, como el del gobierno de EE.UU. y sus políticas migratorias, según ha reseñado EFE en un artículo sobre su hasta ahora cuenta de X.
Un silencio que contrasta con las concentraciones que poco antes de su elección han tenido lugar en las proximidades del Vaticano organizadas por Women's Ordination Conference (WOC), con el objetivo de pedir una mayor participación de la mujer en la Iglesia católica y reivindicar una igualdad real a través de una simbólica ‘fumata’ rosa.

Foto de la 'fumata rosa' de la organización Women's Ordination Conference (WOC) como protesta simbólica por la situación de la mujer durante el cónclave. Roma, 8 de mayo de 2025. EFE/Women's Ordination Conference
Además de este colectivo, muchos otros siguen luchando por un mayor aperturismo dentro de la Iglesia, como las redes Voices of Faith o New Ways Ministry, figuras como Lucetta Scaraffia o Mary McAleese, con posiciones más críticas y activas dentro de la teología feminista, o el colectivo LGTBIQ+, cuya Federación Estatal (FELGTBI+) acaba de solicitar al Papa que condene las terapias de conversión, mostrando su confianza en que el mandato del pontífice sea una oportunidad para avanzar hacia una Iglesia que reconozca la dignidad de todas las personas.
"Desde la federación creemos firmemente que la fe puede y debe estar del lado del respeto, la justicia y la dignidad. Por ello, instamos al nuevo pontífice a que contribuya, con sus palabras y su liderazgo, a condenar estas prácticas y a promover una Iglesia donde ninguna persona sea señalada ni rechazada por ser quien es", ha indicado la FELGTBI+ en un comunicado.
Por eso la posibilidad de que la Iglesia participe en la visibilización de la mujer y en su camino hacia una igualdad plena, en un mundo lleno de múltiples realidades y sensibilidades, se vuelve hoy más importante que nunca, especialmente ante el resurgimiento de ideologías ultras y el aumento de los conflictos bélicos.
El nuevo pontificado puede suponer un paréntesis, una continuación o un retroceso, el tiempo lo dirá, pero siempre seguirá habiendo mujeres que reclamen dignidad y que luchen contra el silencio y la invisibilización. Y es que, aunque el humo vuelva a ser blanco, las mujeres exigirán que se encienda la llama violeta de la justicia y la igualdad.