Shishig, de 34 años, se negó a permitir que su hija Eman, de 14, fuera sometida a
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El "no" que cambia vidas: madres y padres frente a la mutilación genital femenina en Etiopía
Decir "no" puede ser un gesto mínimo y casi invisible, pero en la región de Afar, en Etiopía, madres y padres están cambiando la vida de sus hijas al negarse a que les practiquen la mutilación genital femenina (MGF), una forma de violencia contra las mujeres sostenida durante generaciones por creencias culturales, presión social y miedo a la exclusión, y que aún afecta a más de 230 millones de niñas y mujeres en todo el mundo.
Con motivo del Día Mundial contra la Mutilación Genital Femenina, que se conmemora cada 6 de febrero, un fotorreportaje de la ONG Plan Internacional retrata a esas familias y documenta cómo sus decisiones, tomadas en el ámbito privado, están abriendo espacios de protección y libertad para las niñas y mujeres del país.
"Yo sabía que (la MGF) puede hacer que las niñas se desangren hasta morir y que tiene consecuencias para toda la vida. Las mujeres tienen problemas durante la menstruación, dificultad para orinar y un alto riesgo de infecciones. Es extremadamente peligroso. Por eso decidí proteger a mi hija", cuenta Shishig, de 34 años, que se negó que su hija Eman, de 14, fuera sometida a esta práctica.
Más de 230 millones de mujeres y niñas han sobrevivido a la MGF en todo el mundo y viven con sus consecuencias físicas y psicológicas, según los últimos datos de Unicef, de 2024. Esta cifra supone un incremento del 15 % respecto a hace ocho años, lo que equivale a 30 millones más. Se estima que 144 millones de ellas viven en África, 80 millones en Asia y 6 millones en Oriente Medio.
Cada año, alrededor de 4,3 millones de niñas corren el riesgo de ser sometidas a esta práctica, que en la mayoría de los países se realiza antes de los cinco años de edad.
¿Qué es la mutilación genital femenina?
La mutilación genital femenina es una forma de violencia que viola los derechos de mujeres y niñas que comprende todos los procedimientos que implican la extirpación parcial o total de los genitales externos femeninos por razones no médicas.
Esta práctica provoca graves consecuencias para la salud, como dolor intenso, hemorragias, infecciones, infertilidad y complicaciones durante el embarazo y el parto, que pueden poner en riesgo la vida. Además, muchas supervivientes sufren estrés postraumático, ansiedad y depresión, así como un mayor riesgo de mortalidad materna e infantil.
Retratos familiares contra la MGF
Las imágenes de Plan Internacional, tomadas por la fotógrafa Mona van den Berg, documentan una transformación silenciosa: la de familias que han decidido proteger a sus hijas en comunidades donde la mutilación genital femenina ha sido una norma social durante generaciones.
En Etiopía, país donde se ha realizado este fotorreportaje, la prevalencia nacional de la mutilación genital femenina es del 65 %, según Unicef.
Entre las adolescentes de 15 a 19 años, el porcentaje de quienes han sufrido la MGF ha descendido del 77 % de hace tres décadas al 47 % actual (2024), una evolución que refleja avances importantes, aunque todavía insuficientes para erradicar la práctica.
A través de escenas cotidianas, como el espacio doméstico, la vida comunitaria, la relación entre madres, padres e hijas, este fotorreportaje muestra cómo el rechazo a la MGF comienza, en muchos casos, con una decisión tomada en privado, pero con un impacto que trasciende el ámbito familiar y abre el camino al cambio social.






