Nerea Pérez: el feminismo es la revolución más importante

Patricia Crespo - 4 diciembre, 2018
Nerea Pérez es periodista y humorista, autora de la obra de teatro «Feminismo para Torpes», un concepto «entre didáctico y humorístico» que se completa con una serie de vídeos para El País. Y es, sobre todo, una firme feminista, la revolución, dice, «más importante de las que estamos viviendo».
«Feminismo para Torpes» utiliza como vehículo el humor y a través de él denuncia situaciones machistas, conversaciones cotidianas y momentos del día a día.
«El show no es constantemente humorístico», explica en una entrevista con Efe: «hablo también de cosas muy tristes, de pobreza, de violencia de género».
¿Por qué el humor para hablar de feminismo? Nerea reconoce que lo usa porque es lo que se le da bien. Pero se molesta cuando la respuesta a su show, que estará en el Teatro del Barrio en enero y febrero, es: «Así, como lo cuentas tú, sí».
«El humor es una herramienta útil, pero es solo una forma más de hablar de esto». Advierte además de que muchas veces el humor es «lo menos ligero, lo mas amargo, lo que te deja peor cuerpo. Un chiste te puede machacar».

El feminismo «pop» y de camiseta

«Tomar conciencia feminista» lleva, según Pérez, a plantearse todos los aspectos del mundo en el que vives, «desde tus propias aspiraciones, como ser humano, hasta lo que compras, lo que votas».
«El feminismo lo atraviesa todo porque básicamente la sociedad en la que vivimos se sustenta (…) en una especie de andamio invisible que está hecho del trabajo gratuito de las mujeres, de la crianza, del cuidado de los mayores y dependientes; y una vez que tomas conciencia te tienes que replantear todo el sistema, tu vida y todo lo demás».
Rechaza el feminismo «pop» y de «eslogan», el de camiseta y niega que exista un concepto erróneo del feminismo. «Hay una parte de la sociedad a la que le resulta muy cómodo no darse por enterada,  porque es muy difícil revisar tus propios comportamientos,  irte a tu propia educación, a cómo tratas a tus hijos, a tus padres, a tus compañeros y compañeras de trabajo».

«No vamos marcha atrás»

Tampoco cree que vayamos hacia atrás en igualdad, como apuntan algunos estudios del World Economic Forum. «Se dan dos pasos para adelante y uno para atrás», pero siempre «queda algo».
Sostiene, además, que quienes dicen que esto es una moda y tratan de frivolizar buscan en el fondo «neutralizarlo». «Si llevamos miles de años, ¿qué son 200 años? Nada. ¿Qué hacemos? Seguir insistiendo».

La caja rosa y la caja azul

Cuenta que en su espectáculo saca dos cajas: una azul y una rosa. Con mensajes que son «inocentes» cuando tienes dos años, pero que dejan de serlo cuando tienes 30.
«Cuando llegas a adolescente te dicen que tú puedes hacer lo que quieras, que eres poderosa, pero ya tienes algo muy profundo metido respecto a cuál es tu valor como ser humano,  y es distinto, lo has visto en películas, en juguetes». Esto obliga, dice Pérez, a reflexionar sobre la educación, sobre los mensajes que reciben niños y adolescentes.
«No hay que quitarle importancia a lo que parece que no la tiene, porque la tiene. Porque en el redil rosa primero es un tutú, luego es ‘cómo vas a hacer tu este trabajo’, ‘cómo vas a sentarte a pedir un aumento’, ‘cómo va a quedarse tu marido en casa a cuidar de los niños».
Igual, insiste, «lo que hay que reforzar no es tanto que nosotras queramos empoderarnos y ser ‘american psycho’ sino que ellos quieran cuidar. A lo mejor el camino es ese: cambiar los mensajes que se dan a hombres y mujeres».
«Cuando eres niña te dicen: no seas mandona. Luego tienes 35 años y no te atreves a sentarte delante del jefe o de la jefa y pedirle un aumento. No es que seamos menos ambiciosas, más débiles, es que llevas viendo desde que eres pequeña que resultas antipática si eres vehemente, si estas demasiado segura de lo que quieres decir, si tomas la palabra…».

«Pueden ser lo que quieran»

Su mensaje a las niñas: «que sean buena gente», que nada está predeterminado, que sí que pueden ser lo que quieran.
«Que entiendan la igualdad de manera global. El patriarcado es la primera y más potente estructura de poder desigual que se ha vivido y que se sigue viviendo», concluye.