Casi un 60% de las mujeres están insatisfechas con su situación económica en España

Fotografía de Archivo. EFE/Mariscal

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Casi un 60% de las mujeres están insatisfechas con su situación económica en España

Efeminista | Madrid - 4 mayo, 2024

Las mujeres, en especial las racializadas, son quienes están menos satisfechas con su situación económica en España. Esta insatisfacción alcanza el 59,8 % frente al 48,8 % de los hombres, según se desprende del informe Vivir la desigualdad, elaborado por Oxfam.

Este informe, para que el que se entrevistaron a más de 4.000 mujeres y hombres a nivel nacional, analiza la realidad de la desigualdad en España con el fin de entender quiénes la sufren más y cuáles son los ámbitos donde está más presente, para poder contribuir así a cerrar las brechas sociales. El estudio se realizó junto con la agencia de investigación 40dB.

Los hallazgos evidencian una notable brecha de género en muchos de los indicadores analizados. Esta distancia es palpable en la percepción sobre la satisfacción respecto a la vida laboral. El 49,1 % de las encuestadas señalan sentirse poco o nada satisfechas, frente al 34,5 % de ellos.

También hay grandes diferencias dependiendo del nivel socioeconómico: a mayor nivel, mayor satisfacción con la situación financiera y laboral. Asimismo, las personas racializadas manifiestan una insatisfacción de entre 10 y 15 puntos superior a la media, que se encuentra en el 54,4 %.

"Las cifras muestran que la desigualdad no es sólo del rico frente al pobre es también por ser migrantes, por ser mujeres. Unas condiciones que determinan de forma directa aspectos tan esenciales de nuestra vida como el acceso a vivienda, a salud, poder afrontar un gasto imprevisto o tener un empleo de calidad", ha afirmado el director general de Oxfam Franc Cortada en un comunicado.

¿Cómo afectan las desigualdades a las mujeres?

Fruto de la inflación, la mitad de la población ha tenido que recortar sus gastos en alimentación y energía en el último año y más del 40 % ha renunciado a algún gasto en salud por no poder permitírselo, como acudir al dentista, al fisioterapeuta o al psicólogo.

En todos los gastos relacionados con los recortes que hacen las personas para llegar a fin de mes, las mujeres presentan porcentajes más altos en comparación con los hombres. Lo mismo ocurre con las personas racializadas.

Una mujer observa las verduras y frutas con sus precios. EFE/Luis Tejido

Esta realidad se percibe en las compras en supermercados más baratos, en la reducción en vestuario y calzado, en el no poder ir de vacaciones o en la menor compra de carne y pescado.

Entre los indicadores con brecha de género más notable, se encuentran: no disponer de dinero para afrontar gastos imprevistos superiores a 600 euros (el 42,9 % de ellas, frente al 32,9% de ellos) o no poder ir de vacaciones al menos una vez al año (el 47,6 % de ellas, frente al 37,6 % de ellos).

Asimismo, la encuesta destaca las dificultades económicas que enfrenta la ciudadanía en relación a los gastos excesivos en vivienda. La mitad de las personas con hipoteca y más del 60 % de quienes viven de alquiler dedican más del 30 % de sus ingresos al pago de la vivienda.

Por género, destaca un porcentaje ligeramente mayor de hombres (38,6 %) que deben dedicar entre un 30 y un 50 % de sus ingresos al pago de hipotecas, frente al 35,3 % de mujeres.

Los cuidados impiden que muchas mujeres continúen con su formación

Según el estudio, casi la mitad de las personas encuestadas habrían querido seguir estudiando (48,2 %) para optar a trabajos mejor remunerados, pero empujadas por las necesidades económicas se iniciaron antes en el mercado laboral.

En el caso de ellas, las responsabilidades familiares y de cuidados también han obstaculizado e, incluso, impedido que éstas continuaran con su formación.

"La educación y la cualificación resultan esenciales en el comportamiento de las desigualdades porque dialogan directamente con la igualdad de oportunidades. El hecho de que las necesidades económicas sean un factor clave a la hora de no poder seguir mejorando la educación acaba redundando en el desarrollo sociolaboral y económico de la persona", señala el informe.

En términos generales, Oxfam explica que todos los datos derivados del estudio Vivir la desigualdad son cruciales para entender que, pese a la mejora en las cifras de ocupación, la visión de los y las trabajadoras sobre la calidad del empleo no es positiva.

No obstante, un aspecto esperanzador, incide, es que el 63,7 % de la gente encuestada cree que las desigualdades se pueden erradicar.

"Estos resultados reflejan una conciencia generalizada sobre las desigualdades sociales en España y la esperanza de que se puedan abordar con compromiso. La desigualdad va más allá de las estadísticas y habla de los miedos y angustias de miles de hogares que no llegan a fin de mes, y de la lucha diaria de millones de personas por la salud, las oportunidades y la dignidad", ha concluido Franc Cortada.