Tierras mujeres marroquíes

Campo de palmeras en el extremo este de Marruecos. EFE/Mohamed Siali

El acceso a las tierras comunales, un derecho casi inalcanzable para las marroquíes

EFE | Rabat - 14 diciembre, 2021

Cientos de mujeres marroquíes del ámbito rural denuncian que, pese a que la ley está de su parte y a diferencia de los hombres, siguen sin poder acceder a la propiedad de tierras agrícolas comunales.

La denuncia la ha transmitido la Asociación Democrática de Mujeres de Marruecos (ADFM, la mayor ONG feminista del país) con el lanzamiento de una campaña de sensibilización sobre los derechos de las llamadas mujeres sulaliyat, las descendientes de grupos de tribus que gestionan terrenos agrícolas colectivos.

Estas mujeres llevaban casi un siglo privadas del derecho de tener en propiedad esas tierras colectivas que pertenecen a la misma tribu, regidas hasta hace poco por un derecho consuetudinario que limitaba exclusivamente su herencia o explotación a los descendientes hombres. Esta norma trataba de evitar que la propiedad de la tierra pasara a manos de otra tribu en caso de que la mujer se casara con alguien que no formara parte de su grupo.

Un cambio lento

La situación cambió en julio de 2019, cuando el Parlamento marroquí aprobó una ley inédita que ponía fin a este derecho consuetudinario, restituyendo por primera vez el derecho de propiedad de las mujeres sulaliyat sobre estos terrenos.

Sin embargo, parece que la normativa no es suficiente. La ADFM ha criticado una circular del Ministerio del Interior de junio de 2020, remitida a los gobernadores o walis del país, en la que se establecen una serie de condiciones que, según la ONG, «imposibilitan» el acceso de las mujeres a la propiedad de estas tierras.

Entre los criterios restrictivos está, por ejemplo, el tener la residencia en el mismo lugar que las tierras, que la candidata está explotando o ejerciendo una actividad en esos terrenos y que sea agricultora de profesión.

Unas condiciones que la militante y experta en cuestiones de género de ADFM, Rabia Naciri, lamenta: «Son condiciones imposibles de cumplir para estas mujeres. ¿Cómo iban a ejercer una actividad en un terreno del que nunca han sido propietarias en el pasado?», cuestiona en la presentación de la campaña de ADFM, retransmitida en línea.

Una pregunta que comparte con una de las mujeres sulaliyat que han asistido a esta presentación, Zahra, quien indica que prácticamente ninguna mujer puede cumplir esos requisitos. «Llevamos catorce años luchando por nuestros derechos«, denuncia, «y, cuando los hemos conseguido por ley, ahora nos los quita una circular».