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Mujeres indígenas, galardonadas en Guatemala por su búsqueda de justicia ante el genocidio sufrido
Mujeres indígenas ixiles de Guatemala han sido premiadas con el galardón 'Monseñor Juan José Gerardi a los Derechos Humanos' por su incansable lucha en busca de justicia por el genocidio sufrido durante el conflicto armado interno en el país entre 1960-1996.
Las mujeres, agrupadas en la organización Mujeres Tejedoras de Justicia, sufrieron la pérdida de sus familiares durante el genocidio sufrido en el departamento (provincia) de Quiché (norte) entre 1980 y 1982, durante la época más cruel del conflicto.
"Este premio lo tomamos como un agradecimiento por nuestra resistencia, nuestras ideas, nuestras historias y la lucha por una Guatemala para que haya un día justicia", ha expresado Eulalia Juan Juan, en representación de las mujeres ixiles.
El galardón ha sido otorgado por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG), en el centro de la capital del país centroamericano.
"Son las mujeres en la guerra quienes llevaron sobre sus espaldas todas las secuelas del conflicto bélico, porque muchas de ellas quedaron viudas", ha explicado el director de la ODHAG, Nery Rodenas.
"Tuvieron que soportar no solo la pérdida de sus esposos, sino también sacar adelante a su familia enfrentando muchas contradicciones, abandonando su hogar, salvando su vida y la de sus hijos", ha añadido Rodenas.
250.000 personas asesinadas o desaparecidas durante el genocidio
Precisamente, el mes pasado un juzgado de Apelaciones guatemalteco anuló el juicio que enfrenta por genocidio el general retirado Benedicto Lucas García, sindicado de la muerte de cientos de indígenas en Quiché durante el conflicto armado interno.
Rodenas ha resaltado que "es sumamente importante para la democracia y para la paz" que se juzgue "a los responsables" del genocidio.
El conflicto armado interno en el país, uno de los más sangrientos del continente, dejó 250.000 personas asesinadas o desaparecidas, más del 90 % a manos del Estado según un informe realizado en la década de 1990 por el sacerdote Juan José Gerardi Conedera.
El sacerdote fue asesinado a pocos metros de la Casa Presidencial en Guatemala el 26 de abril de 1998, pocos días después de presentar el informe.
Además del colectivo ixil, la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala premió a los sacerdotes Prudencio Rodríguez y Miquel Cortez, por su "trabajo" en beneficio "de los pobres" y "de la democracia", respectivamente.