Sesión plenaria durante la V Conferencia de Politica Exterior Feminista. Foto: Ministerio de Asuntos Exteriores

Suscríbete a nuestra newsletter "Sin permiso"

La Conferencia de Política Exterior Feminista exige una mujer al frente de la ONU ante el avance reaccionario

Efeminista | Madrid - 4 junio, 2026

La V Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista (PEF), celebrada durante dos días en Madrid, concluyó este 3 de junio con un llamamiento unánime a reforzar el multilateralismo, defender los derechos de las mujeres frente al avance de los autoritarismos y acelerar la incorporación de la igualdad de género en la acción exterior de los Estados, en un contexto internacional marcado por los conflictos armados, la polarización política y el auge de los movimientos antiderechos.

La conferencia, que ha reunido a más de 700 participantes entre representantes gubernamentales, organismos internacionales, sociedad civil y movimientos feministas, culminó con la adopción de la Declaración Política Conjunta de Madrid, considerada por los organizadores el documento más ambicioso aprobado hasta la fecha en el marco de las conferencias ministeriales de Política Exterior Feminista.

La declaración vincula de forma explícita la igualdad de género con la defensa de la democracia, el Estado de derecho y el sistema multilateral, al tiempo que alerta sobre el impacto desproporcionado que las crisis geopolíticas, económicas, climáticas y humanitarias tienen sobre las mujeres y las niñas.

Entre sus principales compromisos figuran la defensa de los derechos humanos de mujeres y niñas; la participación plena de las mujeres en la construcción de la paz y la resolución de conflictos; el avance hacia la paridad en la diplomacia y los organismos internacionales; la lucha contra la violencia machista y los discursos de odio; la protección de los derechos sexuales y reproductivos; el impulso de sistemas de cuidados; una mayor financiación para las políticas de igualdad y el fortalecimiento de los movimientos feministas.

Uno de los mensajes más repetidos durante las jornadas y especialmente en la clausura fue la reivindicación de que Naciones Unidas tenga por primera vez una mujer al frente de la Secretaría General.

La conferencia reclama una mujer al frente de la ONU

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, recogió ese "clamor" surgido durante la conferencia y defendió que, tras ocho décadas de existencia de la organización, el próximo liderazgo de la ONU recaiga en una mujer.

"Es una cuestión de justicia y de coherencia", afirmó Albares, quien sostuvo que no puede construirse un sistema multilateral representativo dejando fuera a la mitad de la humanidad de los más altos espacios de liderazgo.

Durante la clausura intervino también la ministra de Igualdad, Ana Redondo, quien advirtió de que el mundo atraviesa una "encrucijada histórica" sin precedentes en las últimas décadas.

Redondo contrapuso dos modelos en disputa: uno basado en la paz, el progreso, el multilateralismo y los derechos humanos, y otro sustentado en la violencia, el autoritarismo y la ley del más fuerte.

"Es nuestra responsabilidad histórica no mirar hacia otro lado. Las feministas miramos la realidad de frente", afirmó.

Redondo respaldó igualmente la petición de que la próxima Secretaría General de Naciones Unidas sea ocupada por una mujer y recordó la situación de las afganas sometidas al "apartheid de género" y de las mujeres afectadas por conflictos como los de Gaza, Palestina, Líbano, Irán o Ucrania.

Andorra respalda la declaración, pero mantiene reservas sobre el aborto

La ministra de Asuntos Exteriores de Andorra, Imma Tor, destacó por su parte la importancia de preservar los espacios de diálogo y cooperación en un momento marcado por conflictos globales, el debilitamiento del sistema multilateral y el cuestionamiento de los derechos humanos.

Aunque reconoció que Andorra no dispone formalmente de una política exterior feminista, aseguró que comparte plenamente los principios que inspiran este enfoque y defendió que la igualdad de género es una cuestión de calidad democrática.

Tor destacó los avances de su país en representación paritaria e igualdad de oportunidades y manifestó el respaldo andorrano a la inmensa mayoría de los contenidos de la Declaración de Madrid.

No obstante, expresó reservas respecto al apartado relativo a los derechos sexuales y reproductivos y al acceso al aborto, una cuestión que calificó de "particularmente sensible" para el Principado debido a su marco constitucional y jurídico. En Andorra, el aborto sigue siendo ilegal y está penalizado en todos los supuestos, por lo que muchas mujeres se desplazan a países vecinos para interrumpir el embarazo.

La política exterior feminista no puede ser una "etiqueta diplomática vacía"

La secretaria general de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), Noemí Espinoza, alertó del auge del autoritarismo, los discursos de odio y la exclusión en un contexto en el que, dijo, muchas instituciones multilaterales parecen incapaces de responder a los desafíos actuales.

Espinoza sostuvo que durante décadas las decisiones sobre paz, economía o seguridad se adoptaron desde estructuras jerárquicas y patriarcales que excluyeron a las mujeres y al Sur Global.

Por ello, defendió que la política exterior feminista no puede convertirse en una "etiqueta diplomática vacía", sino que debe servir para reformular el multilateralismo desde una perspectiva feminista.

Asimismo, reclamó que Naciones Unidas salde la "deuda histórica" de no haber tenido nunca una mujer al frente de la organización y aseguró que el liderazgo femenino del Sur Global constituye una necesidad para afrontar los retos contemporáneos.

Conferencia de Política Exterior Feminista

La secretaria general de la Asociación de Estados del Caribe, Noemí Espinoza, clausura la V Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista, este miércoles en Madrid. EFE/ Kiko Huesca

Los derechos de mujeres y niñas "no son negociables"

La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Yolanda Villavicencio, defendió que la igualdad de género es una condición indispensable para el progreso de la humanidad y sostuvo que las políticas exteriores no pueden permanecer neutrales frente a las violencias que sufren las mujeres y las personas LGTBIQ+.

La ministra recordó que 840 millones de mujeres han sufrido violencia física o sexual en el mundo y denunció que la desigualdad y la violencia de género siguen siendo fenómenos estructurales y globales.

"Los discursos de odio avanzan, el patriarcado intenta reorganizarse y aquello que creíamos conquistado vuelve a ponerse en disputa", advirtió.

Frente a ello, reivindicó la capacidad de resistencia y organización de las mujeres y afirmó que los derechos de mujeres y niñas "no son negociables".