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Los asistentes a una vigilia en memoria de Sarah Everard encienden las linternas de sus teléfonos móviles tras un cordón formado por agentes de la Policía Metropolitana de Londres (MET) , la noche del 14 de marzo en Clapham Common, Londres.

El asesinato de Sarah Everard en Londres pone foco al miedo de las mujeres a ir solas por la calle

Cristina Bazán / EFE | Londres - 22 marzo, 2021

Frustración y hartazgo son quizás las palabras que mejor definen el sentimiento de las mujeres en el Reino Unido, y en el mundo, tras el asesinato de Sarah Everard, quien desapareció el pasado 3 de marzo cuando regresaba andando a su casa.

Everard, de 33 años, fue secuestrada en el barrio londinense de Clapham y sus restos fueron encontrados días más tarde en un bosque en el sur de Inglaterra. Un agente de policía está acusado como sospechoso del crimen.

Sin embargo, la indignación de las mujeres creció aún más al saberse que la policía decidió recomendar a las mujeres de la zona donde residía Sarah que fueran con cautela cuando salieran a la calle solas, a lo que algunas voces sugirieron, en respuesta, un toque de queda para los hombres como medida definitiva para acabar con la discriminación.

«Todas las mujeres deberían poder regresar andando a casa seguras y sin miedo. Dejad de decir a las mujeres que cambien su comportamiento. Es esta terrible misoginia la que necesita ser abolida», ha denunciado en Twitter la escritora Elif Shafak.

A su crítica se unieron centenares de mujeres que compartieron su temor a ir solas por la calle: «todas alguna vez hemos llevado las llaves en la mano, hemos hecho una llamada falsa en el móvil o hemos doblado una esquina para echar a correr».

El caso de Sarah saca a la luz el hartazgo

El hartazgo generalizado hizo que el fin de semana del 14 de marzo la plataforma ‘Reclaim These Streets’ (Reclamemos las calles) convocara a una treintena de vigilias para recordar a Sarah, pero tuvo que cancelarlas después de que la policía amenazara con multar a las participantes.

Sin embargo, las mujeres no bajaron la guardia y se concentraron en Clapham Common Park para armar un altar en memoria de la joven. Las fotos y los vídeos de la jornada en la que las asistentes prendieron las linternas de sus teléfonos móviles dieron la vuelta al mundo. Dos días después, las protestas se instalaron en los exteriores del Parlamento británico.

Carteles con mensajes como «Nunca estamos seguras», «Si una mujer fuera una estatua tendría más protección del Gobierno», «Ella solo estaba caminando hacia su casa» se leyeron en la primera manifestación que terminó en enfrentamientos con la policía.

«Arresten a los suyos», corearon las mujeres cuando los agentes intentaron dispersar la concentración.

Y es que según medios locales, Sarah hizo todo para mantenerse a salvo: caminó por una ruta más larga pero con mayor iluminación, llevaba ropa cómoda que le permitía correr y se reportó con su novio durante el camino. Nada de eso evitó que fuera asesinada.

Según cifras de la plataforma ‘Counting Dead Women’, 107 mujeres fueron asesinadas por hombres en el país en 2020. La plataforma ‘Femicide Census’, por su parte ha recordado que, entre 2009 y 2018 hubo un feminicidio cada tres días en promedio, una de cada doce de ellas fueron asesinadas por un desconocido.

Un sentimiento mundial

El asesinato de Sarah Everard se ha sentido como propio en varios países del mundo, tal como sucedió hace tres años con el #MeToo. Su nombre fue tendencia en Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Estados Unidos, Brasil, Chile y México, donde 10 mujeres son asesinadas al día por el hecho de serlo.

«En mayor o menor medida la violencia institucional machista es común a todos los países. Y también lo es la tentación de los gobiernos de responder a la violencia contra las mujeres con mayor despliegue de y poder a instituciones policiales que son parte del problema #SarahEverard», escribía en Twitter la mexicana Suhayla Bazbaz, directora de la ONG Cohesión Comunitaria.

«Despertar temprano para charlar en un par de programas de radio sobre el informe del observatorio de femicidio, el asesinato de Sarah Everard, de 6 mujeres del este de Asia en Georgia, de Jennifer Louise, una estudiante de secundaria. Respiración profunda«, decía también Farrah Khan, conocida defensora de la justicia de género en Canadá.

Los ojos del mundo están puestos en las promesas que ha hecho el Gobierno del Reino Unido para erradicar la violencia contra las mujeres. El primer ministro Boris Johnson dijo el pasado 17 de marzo que el país requiere «un cambio cultural y social» para terminar con esta lacra.

Investigación por la gestión

Johnson se ha comprometido a presentar un plan para mejorar la protección de las mujeres después de que, a raíz del caso Everard, miles de ellas hayan denunciado que, al igual que sucede en otros países, son acosadas constantemente en su vida cotidiana.

La Policía Metropolitana de Londres está a su vez siendo investigada por su gestión del caso de la joven de 33 años y por la dura represión en el acto en su honor en Clapham Common Park.