
El presidente Luciano Potayo (c) en la presentación del Informe. Imagen extraídas de las redes sociales de la UNAD.
La culpa dificulta que las mujeres pidan ayuda para tratar sus adicciones
Solo una de cada cinco personas que piden ayuda para tratarse por sus adicciones son mujeres, debido al “estigma” que sigue pesando sobre ellas y que hace que no demandan estos servicios por un sentimiento de “culpa o vergüenza” a admitir estos consumos, sentimientos que no aparecen en los hombres.
Estas son las conclusiones que se han extraído del informe “Perfil de las adicciones en 2021” de la UNAD, la red de Atención a las Adicciones presentado por su presidente Luis Poyato, quien ha expresado que la minoría de la población femenina dice mucho del “estigma que, a día de hoy, sigue pesando en las mujeres que consumen“, y que les dificulta el acceso a los servicios de atención.
A la hora de ser atendidas por estas adicciones y ponerse en tratamiento, las mujeres tienen muchas dificultades para romper con el rol de cuidados que se les ha asignado tradicionalmente, ha dicho Poyato.
20 % de mujeres
El informe constata que en 2021 la red UNAD, integrada por casi un centenar de asociaciones, atendió a 38.313 personas que demandaron ayuda para sus adicciones.
Los servicios asistenciales a personas con problemas de adicción han sido los más utilizados aunque mayoritariamente por población masculina, 80 % de hombres frente a un 20 % de mujeres.
A estos servicios les sigue los de atención a familiares (el único con mayor demanda femenina, 67 % de mujeres y 33 %, varones), servicios jurídicos, inserción y empleo.
Policonsumidores
Las personas atendidas por problemas de adicciones son en su mayoría policonsumidores, con un historial de consumo de más de once años. Las drogas más consumidas son la cocaína y la heroína en el caso de los hombres y el alcohol y la cocaína, en las mujeres.
De media tienen entre 34 y 49 años y la mayoría el máximo de estudios alcanzados son de educación primaria. En lo referente a la situación ocupacional, el desempleo es más frecuente en las mujeres si bien los demandantes de asistencia varones, sí trabajan.
Los menores de edad representan solo el 2 % y los adultos más jóvenes, entre 18 y 33 años, el 27 %. Un 21 % corresponde a mayores de 50, una población con más posibilidades de estar al margen del sistema laboral.
Personas mayores invisibilizadas
La presencia de heroína por encima del cannabis como una de las sustancias más consumidas se explica, según esta red, por el envejecimiento progresivo de la población con adicciones.
Por ello, desde la UNAD, su presidente ha reclamado atención para los factores sociales que rodean las adicciones porque “si las personas mayores están invisibilizadas, los mayores con problemas de adicción, todavía más”.
En el caso de las personas atendidas por primera vez en estos servicios, la mayoría son policonsumidoras. En el caso de las mujeres la sustancia más consumida sigue siendo el alcohol y la edad de inicio entre los 14 y 17 años y la segunda sustancia más consumida, la cocaína.
Adicciones sin sustancia
Los hombres que llegan por primera vez a los servicios de asistencia también son consumidores de cocaína en primera opción, por delante del cannabis y el tiempo de consumo, en el 40 % de los casos, es superior a diez años.
En cuanto a las personas que pidieron ayuda por primera vez por adicciones sin sustancia, las tendencias de años anteriores se consolidan.
Las máquinas tragaperras y las de apuestas deportivas se mantienen como principal adicción presencial en hombres y el bingo y las tragaperras, en mujeres.
Los videojuegos son la segunda práctica más habitual en ambos sexos.