Yayoi Kusama posa durante una presentación de su obra. EFE/EPA/FRANCK ROBICHON
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Muere a los 97 años la artista japonesa Yayoi Kusama, figura clave de la psicodelia con sus lunares
La artista japonesa Yayoi Kusama, conocida por sus coloridos diseños de lunares y patrones repetitivos, ha muerto a los 97 años, según ha publicado en su página web. La artista, al parecer, murió el 14 de agosto en un hospital de Tokio, detalla la publicación, que no da más información sobre las causas del fallecimiento.
Kusama "siguió pintando hasta sus últimos días, sin dejar nunca el pincel, y continuó explorando el amor eterno y el alma inmortal", dice el texto.
Con sus lunares se convirtió en figura clave de la psicodelia
La japonesa, figura clave de la psicodelia, fue una de las artistas más relevantes del último siglo, expuso en museos de todo el mundo y recibió multitud de galardones, como la Orden de las Artes y las Letras de Japón o la Orden de Cultura japonesa.
En 2006 se convirtió en la primera mujer en obtener el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón, uno de los premios internacionales de arte más prestigiosos del mundo.
En 1990 se internó voluntariamente en una institución mental, desde donde siguió produciendo obras en diversos formatos.
"A lo largo de una vida extraordinaria dedicada por entero a la creación artística, Kusama desarrolló una carrera aclamada internacionalmente como artista de vanguardia pionera, cuya práctica creativa abarcó las artes visuales, la representación, la ficción y la poesía", detalla su página web.
El arte como como terapia para salvar su vida
Nacida en la ciudad de Matsumoto el 22 de marzo de 1929, la artista comenzó a pintar sobre los diez años, usando como motivo la repetición obsesiva de lunares, sus 'polka dot', y patrones como redes y arcos, que plasmó en acuarelas, pinturas pastel y óleos.
Concebida en el seno de una familia acomodada de comerciantes, Kusama padeció alucinaciones y un trastorno obsesivo compulsivo con tendencias suicidas desde la niñez, una etapa en la confesó en múltiples ocasiones haber sufrido abusos físicos y psicológicos por parte de su madre, que destruía sus obras y la obligaba, por ejemplo, a hacer de espía contra su padre infiel.
La japonesa usó este cóctel para alimentar su arte, al que se aferró como un modo de superviviencia y terapia, y convirtió a los lunares y tonos vibrantes en exponente de la psicodelia global.

Yayoi Kusama junto a su obra. EFE/EPA/FRANCK ROBICHON
Emigró a EE.UU. y su nombre quedó ligado a las vanguardias
Desde temprano su estilo estuvo caracterizado por una tendencia orientada al arte pop, la 'performance', lo contemporáneo, abstracto y feminista con un estilo marcadamente vanguardista.
Formada en 'Nihonga', un estilo de pintura tradicional japonesa definido a finales del siglo XIX, en la Escuela Municipal de Artes y Artesanías de Kioto (oeste), Kusama emigró a Estados Unidos a finales de los años 50, huyendo del encorsetado formalismo del país asiático y para hacerse un nombre entre las vanguardias artísticas.
Allí comenzó a explorar sus características instalaciones inmersivas, expuso pinturas de gran formato, esculturas con espejos y luz eléctrica, y experimentó con la pintura corporal, la moda y hasta la cinematografía y los medios de comunicación.
En la 'Gran Manzana' empezó a crear obras de arte en espacios públicos, como en Central Park, donde desarrolló actividades a modo de protesta contra la guerra de Vietnam.
Antibelicista
El activismo antibelicista de la japonesa era conocido en la época. La guerra marcó la psique de Kusama, que tenía 16 años cuando las bombas atómicas fueron arrojadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial.
Consagración y problemas mentales
Pese a su éxito en EE.UU., donde influyó en contemporáneos como Andy Warhol o Claes Oldenburg, Kusama regresó a Japón en 1973 tras empeorar sus problemas mentales. Mientras continuaba produciendo y exhibiendo obras de arte, publicó varias novelas y antologías.
En 1990 se internó voluntariamente en una institución mental, desde donde siguió produciendo obras en diversos formatos.
Kusama, conocida por obras como 'Narcisus Garden' (1966) y 'Gleaming Lights of the Soul' (2008), o colecciones como 'Dots Obsession' (2008), 'Ascension of Polka Dots' (2013), 'Repetitive Vision' (2017), 'A Bouquet of Love I Saw in the Universe' (2012), 'Phallic Girl' (1967) o 'Tulips of Shangri-la' (2004), expuso en multitud de museos de todo el mundo.
Su obra está en museos e instituciones de todo el mundo
Entre las instituciones que han acogido sus exposiciones figuran el Bienal de Venecia, el MoMa de Nueva York, el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio, el Museo de Arte Contemporáneo de Sídney (Australia), el Tate Modern de Londres, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid o el Centro Pompidou de París.
Su serie pictórica más extensa, 'My Eternal Soul', que comprende entre 2009 y 2021, contó con aproximadamente 900 obras.
Su enorme calabaza moteada ubicada cerca de la costa en el Benesse Art Site de la isla de Naoshima sigue siendo uno de los principales puntos de referencia del arte contemporáneo del archipiélago nipón.

Yayoi Kusama posa con una de sus esculturas. EFE/EPA/FRANCK ROBICHON
Creó su propio museo en Tokio
Al margen del arte y la literatura, Kusama fue la responsable de diseñar en 2012 el exterior del edificio corporativo de Louis Vuitton en Nueva York como obra colaborativa.
En 2014 inauguró su propio museo, Yayoi Kusama Museum, en Tokio.
A lo largo de su vida recibió múltiples reconocimientos, como el Premio Asahi, la Orden de las Artes y las Letras de Japón y el premio Nacional por Logros de Vida de la Orden del Sol Naciente.
En 2006 se convirtió en la primera mujer en obtener el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón, uno de los premios internacionales de arte más prestigiosos del mundo, y en 2016 recibió la Orden de la Cultura del país asiático.

Varias personas congregadas a las puertas del Museo de Yayoi Kusama. EFE/ Paula Gracia