La Coca (izq.) y La Mota (dcha.), fundadoras de PachaQueer, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en Quito. EFE/ José Jacomé

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‘Monstra Cabaret’, una performance que visibiliza las opresiones contra las personas LGTBI en Ecuador

Ane Amondarain | Quito - 6 julio, 2024

Visibilizar las opresiones históricas contra las personas LGTBI en Ecuador y apoderarse de los discursos de odio para subvertirlos es el objetivo de Monstra Cabaret. La lujuria del averno, un espectáculo creado y dirigido por el colectivo artístico ecuatoriano PachaQueer.

"A través de la performance se busca visibilizar todas esas opresiones socioculturales que vivimos las disidencias, que no somos reconocidas dentro de este engranaje estructural de opresión, que es la cisheteronormatividad y también del arte convencional", señala La Coca, una de las fundadoras de PachaQueer, en una entrevista con Efeminista en Quito.

Esta propuesta experimental, que sube a escena este 6 de julio en la Casa de la Cultura Ecuatoriana de la capital, cuenta con un elenco de trece artistas transdisciplinares que, por medio del baile, el canto y el videoarte, desdibujan los códigos binarios e incitan a la emancipación de los pensamientos.

Bajo esta premisa, PachaQueer se apodera, ya desde el título de la obra, de términos como "monstrua" o "averno" (infierno) con el objetivo de hacer de las palabras ofensivas toda una reivindicación.

Contra el patriarcado que oprime la diversidad

"El autodenominarnos monstruas es porque las terroristas (del género) queremos desmontar esta sociedad patriarcal que oprime a las identidades que están fuera de los límites que nos impone la sociedad en cuanto a la conducta moral o sexual", explica a Efeminista La Mota, la otra impulsora de este colectivo artístico.

Es por ello que escogieron la palabra monstrua con la finalidad de "aterrar a ese sistema cisheteronormativo" que les oprime, agrega. 

"La palabra infierno es para decir que si la sociedad nos ha matado a través de la falta de reconocimiento, vamos a demostrarles que en el infierno también estamos celebrando, también nos estamos sosteniendo en comunidad", matiza por su parte La Coca.

Esta creación artística se gestó en 2017 en São Paulo (Brasil). Desde entonces, además de haberse presentado en una única ocasión en Ecuador, también ha recorrido otros países de la región y de Europa.

Pero en esta segunda escenificación en el país andino, PachaQueer apuesta por una nueva versión en la que se ahonda en el 'posporno'.

"El placer como forma de emancipación"

El 'posporno' alude a "una reivindicación frente a la pornografía comercial, donde a través del consumo de los cuerpos hegemónicos se pone a los cuerpos feminizados y a la mujer en un plano de consumo", denuncia La Coca.

El 'pospono' reclama, por tanto, una escenificación sexual que no cosifique los cuerpos de las mujeres y que reconozca también "las cuerpas gordas" y "con diversidad funcional", agrega La Coca, quien apostilla que es necesario "reclamar el placer como una forma de emancipación".

"Una de las primeras formas de colonización que han tenido nuestras cuerpas ha sido a través del placer y del deseo", denuncia.

En este sentido, La Mota apunta que a diferencia del porno comercial, el 'posporno' transgrede los "códigos estructurales donde cada una tiene un supuesto rol a cumplir" para jugar con otros lenguajes y narrativas liberadoras.

Con ello, buscan incomodar al público y que éste "rompa su cárcel mental" para "abrir horizontes", reconoce La Coca.

La Coca y La Mota sobre el escenario en el que representarán 'Monstra Cabaret'. EFE/ José Jacomé

Contra el "conservadurismo" en Latinoamérica

Las fundadoras de PachaQueer advierten de la urgencia de evidenciar que no hay "una sola forma de expresarse" o de "relacionarse" ante el "fundamentalismo" y el "conservadurismo" en Latinoamérica.

"Mientras en América Latina no haya un cupo laboral trans, el trabajo sexual no sea legítimo, no haya educación libre de discriminación o salud integral para personas trans y diversidades, no creo que haya avance" asevera La Coca.

Y asegura que "sigue habiendo una penalización social" y que los "dobles discursos" enmascaran las discriminaciones.

Además, La Coca denuncia el 'pinkwashing' (lavado de imagen rosa) que se ha hecho durante el mes del Orgullo, porque, según sostiene, "no hay nada que celebrar".

No obstante, las dos impulsoras de este colectivo artístico defienden el arte como un "ritual de sanación" y una herramienta de cambio.

Los asesinatos a personas LGTBI crecen un 145%

En esta visión coincide el presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Fernando Cerón, quien subraya la importancia de que los espacios públicos, como el que dirige, "permitan discutir sobre las diversidades sexo-genéricas".

"Todavía existe una demanda muy fuerte desde la población LGTBI de poder construir políticas públicas de trabajo y salud adecuadas", anota Cerón, quien precisa que en Ecuador aún "existen muchos actos de violencia que han llegado incluso al asesinato".

En efecto, según la Red Sin Violencia LGBTI, que monitorea los homicidios de personas lesbianas, gays, bisexuales y trans en diez países de América Latina y el Caribe, en 2023 el asesinato a personas LGTBI en Ecuador aumentó un 145 %, lo que supone el mayor crecimiento registrado en la región.

Cerón denuncia este recrudecimiento de la violencia, pero se muestra esperanzado de que "estos momentos de ruptura en las artes", como los que desencadena Monstra Cabaret, generen "un efecto de premonición sobre los cambios sociales".